Evitemos comparar a nuestros hijos
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En este viaje de la maternidad es mucho lo que debemos aprender a diario, por eso la paciencia y la comprensión siempre serán nuestras mejores aliadas.

A menudo escucharán preguntas o comentarios como: “¿y tu bebé ya camina?”, “¿ya le salieron todos los dientes?”, “¿ya habla?”, “¿ya come solo?”, “¿duerme toda la noche?”, “¿ya le tienen jardín o guardería?”... Pudiera seguir haciendo una lista de infinitas frases imprudentes, incómodas e innecesarias.

Por supuesto, luego de estos cuestionamientos llegan juicios de valor con los que se termina comparando a un bebé con otro y así se les da rienda suelta a la preocupación, la angustia y la ansiedad. “¿Lo estamos haciendo bien?” “¿Será que le falta estimulación a mi bebé?” “¿Necesitaremos ayuda?” “¿Mi bebé estará bien?”.

Mamás, mi consejo es que no comparen a sus bebés con otro ni permitan que otros lo comparen. Cada bebé, así como cada embarazo, es un mundo. Si bien hay una serie de actividades y logros generales comunes en ciertas edades, que un bebé alcance una determinada meta antes o después que otro no quiere necesariamente que algo esté mal, simplemente va a su ritmo.

Lo mismo sucede con los jardines infantiles, los colegios, la ropa, la comida. Siempre habrá una preferencia en particular dependiendo de las necesidades de cada padre, pero esas típicas frases de “cómprale ropa de tal marca porque es la mejor”, “mételo en tal jardín porque es el mejor”, “llévalo a tal peluquería porque es la mejor” solo terminan generando ansiedades en los padres que luego son transmitidas a los niños creando así unas falsas necesidades.

Los niños no saben de marcas, de peluquerías, de lo que está de moda, solo saben de juego, felicidad y comodidad. No saben si son o no más rápidos gateando que el amiguito, o si son más o menos adelantados. Cada bebé, así como los adultos, tienen su personalidad, sus habilidades particulares, sus fortalezas y debilidades, pero para mí, la mayor fortaleza de cualquier niño es ser feliz y saludable.

Evitemos comparar a nuestros hijos
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 Mantengamos siempre los pies en la tierra

Evidentemente, como padres siempre vamos a querer lo mejor para nuestros hijos, pero pienso que lo mejor siempre debe ir enmarcado dentro de nuestras posibilidades, de nuestra realidad, sin compararnos con otros padres u otros bebés.

Muchísimo menos se debe hacer entre bebés en la misma familia, sean hermanos o primos. Esto solo creará en un futuro un rechazo entre los niños, además de desarrollar y profundizar inseguridades.

En mi caso, les cuento que a mi bebé no le gusta usar medias ni zapatos, tampoco le he comprado un solo par de zapatos porque aún no camina, a pesar de que acaba de cumplir su primer añito. Todo está bien con él en su desarrollo psicomotor, simplemente aún no está preparado para caminar.

Me pasa con frecuencia en la calle, que a las personas les parece muy curioso un bebé que ande sin medias y zapatos. Les confieso que aún no comprendo su asombro y menos comprendo la presión de otros en torturarlo con zapatos cuando no camina.

A veces me molesta tanta insistencia en el tema, pero por otro lado dejo que opinen lo que quieran, al final sus papás somos los que decidimos. Por ejemplo, mi bebé es un niño muy feliz. La verdad es poco común verlo molesto o lloroso, si está así es definitivamente porque algo lo incomoda. A menudo también nos sucede que en la calle nos dicen: “que bebé tan feliz, tan sonriente, ay mi bebé no es así”. Siempre respondo lo mismo: “tranquila, cada bebé tiene su personalidad”.

Evitemos comparar a nuestros hijos
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Esto es un error muy frecuente en la maternidad: la eterna comparación. Creo que no se debe hacer prácticamente bajo ninguna circunstancia. Las comparaciones además de ser molestas son innecesarias. Las presiones sociales en diversos ámbitos están a la orden del día y ser madre es un reto bastante grande como para agregarle una competencia que no necesitamos.

Cada bebé es un mundo, cada uno logrará lo que necesite a su tiempo y su ritmo.

No te angusties, no te dejes agobiar. Lee, consulta con tu pediatra. Relájate, no estamos en una competencia para saber cuál mamá es mejor. Estamos en un viaje maravilloso de la vida que es para disfrutarlo al máximo. Recuerda que una mamá feliz, cría a un bebé feliz.

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