Para tener confianza, debes confiar en todo lo que sabes y en todo lo que has hecho.- Lebrom James

Con frecuencia, al iniciar una conferencia o seminario, reconozco ante la audiencia que mi objetivo no es enseñarles algo sobre lo que ellos son expertos, mucho menos aburrirlos sobre conceptos y teorías ya conocidas. Dejo claro que mi propósito es ayudarlos a reflexionar sobre el grado de confianza que nos tenemos a la hora de accionar; es inducir a los presentes a preguntarse cuánto hemos dejado de hacer, no por incapacidad sino por debilidad de propósito.

Muchas veces nuestra debilidad es aquello que poco trabajamos, lo cual desemboca en una crónica y desesperanzadora inseguridad que genera una agonía mental traducida en tristeza, apatía, depresión, confusión y desapego.  Equivocadamente mucha gente busca con premura superar estos sentimientos a través de medicamentos, sustancias tóxicas o actividades compulsivas, en lugar de hacerlo a través del reconocimiento de lo que somos, expresado en una profunda confianza derivada de nuestra experiencia de vida.

creernos capaces

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En definitiva, no es cuestión de saber sino de creernos capaces. Lo creo profundamente pues, sobran hombres y mujeres con enormes habilidades y capacidades, pero que a su vez siguen incrédulos de aquello que son capaces de lograr. Los humanos de esta era estudiamos mucho lo que está a nuestro alrededor y poco lo que está dentro de nosotros. El humano de esta época descubre lo que le rodea y muy poco lo que vive en su interior.

He conocido tremendos profesionales que por subestimarse llevan una vida  empobrecida. He trabajado con deportistas profesionales que por no darse su puesto llevan carreras mediocres. Solo basta ayudarlos a comprender racionalmente por qué están equivocados sobre sus propias expectativas y así colaborar en el entendimiento  de esa persona sobre sus propios alcances.

Imaginemos que eres de esas personas que se subestiman y al leer esta reflexión piensas: “Quiero crecer en confianza. Necesito darme crédito. Quiero creerme capaz”. Lo primero es aceptar que, solo por el hecho de estar vivo gozas del beneficio de tener grandes talentos. Segundo, que todo lo que has logrado hasta ahora en tu vida es gracias a esa capacidad que te distingue. Y tercero, que para creernos capaces solo es necesario recordar los dos puntos anteriores.

No desperdicies tiempo a estas alturas de tu vida preguntándote si eres o no capaz, si eres o no merecedor, si eres o no digno. La respuesta es: sí, lo eres, incluso sobre tu propia opinión. La vida es un viaje corto que tenemos que aprovechar con intensidad. Bien lo dijo Frank Sinatra: “sólo se vive una vez y de la manera en que la vivo, con una sola basta”.

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José Jacinto Muñoz13

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