El queso es un delicioso alimento lácteo que se consume actualmente en varias zonas del planeta, y podría haber tenido sus orígenes en lo que hoy se conoce como Croacia. Su variedad, vistosidad, y la gran cantidad de minerales que contiene como calcio, fósforo, magnesio, zinc y proteína, lo hacen ser un componente esencial en la mesa de cualquier familia.

Científicos del Instituto Heriot-Watt de Edimburgo, en Escocia, y de la Universidad de Pennsylvania revelaron el hallazgo de rastros de quesos hechos hace más de 7.000 años, los más antiguos conocidos hasta ahora.

Agregaron que la posibilidad de hacer queso pudo haber conducido a la transformación de Europa. Pero no se trata del fantástico cheddar o el brie, sino los trazos de ácidos grasos hallados en los fragmentos de porcelanas que habían sido extraídas cerca de la localidad de Pokrovnik, en la costa croata.

Estas partículas fueron suficientes para que los investigadores concluyeran que estos pedazos de cerámica eran utilizados para retirar el queso de las vasijas donde eran producidos. Aunque se han encontrado rastros de grasa láctea que son más antiguos, este estudio utilizó carbono 14 para determinar que las muestras encontradas en Pokrovnik eran del proceso de hacer queso.

el queso

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El queso: un cambio para la humanidad

El descubrimiento cambia ciertamente las cosas porque señala que el ser humano comenzó a producir quesos 2.000 años antes de lo que se creía, empujando esa fecha de la edad de Bronce hasta el Neolítico.

Lo cierto es que la producción de queso fue una tecnología que cambió la humanidad. Debido a que el queso era más durable y portátil que la leche. Además, le permitió a la agricultura temprana extenderse a zonas centrales y septentrionales más frías.

Por su parte Calyton Magill,  uno de los investigadores, aseguró que los amantes del queso van a estar interesados en saber más sobre el origen y la antigüedad de este producto. “Sabemos que el consumo de leche y otros productos derivados tuvo muchas ventajas para las primeras poblaciones de granjeros porque la la leche, el yogurt y el queso eran una buena fuente de calorías y grasas”, comentó.

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Igualmente algunos hallazgos arqueológicos anteriores habían dado pistas sobre los humanos que  producían queso en el Neolítico. Algunos objetos encontrados que pertenecen a este período habían sido identificados, de manera tentativa, como “coladores o ralladores” de queso, pero esta es la primera vez que se encuentran rastros de leche fermentada en ellos.

Sobre la Intolerancia a la Lactosa

La intolerancia a la lactosa es la incapacidad de digerir cantidades normales de lactosa y el azúcar de la leche. La profesora de la Universidad de Pennsylvania, Sarah McClure, dijo que mientras los niños de aquella época podían beber leche, muchos adultos eran intolerantes a la lactosa.

“Lo que decimos es que la producción de queso y leche entre los primeros granjeros en Europa logró reducir la mortalidad infantil y ayudó al cambio la demografía del territorio al impulsar el movimiento de familias enteras hacia el centro y norte del continente”, explicó McClure.

Por esa razón es indispensable que las personas con intolerancia a la lactosa no abusen con el consumo de quesos. En este caso, comer 200 gramos diarios de cualquier tipo de queso es una exageración.

Ahora, cómo se produjo el queso por primera vez se pierde en la prehistoria. Una teoría señaló que antes de que se desarrollara la cerámica, la leche era almacenada en recipientes hechos con los estómagos de animales, los que habría reaccionado con la leche para crear cuajadas y suero de leche.

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Con Información de: www.bbc.com

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