Cualquier ser humano puede verse afectado por la desorganización y la falta de orden, ya sea la propia o la de otros. Decidí escribir sobre esto, porque se trata de un factor que quizás podemos mejorar de una manera más directa o sencilla y porque en medio del “caos” en el cual vivimos, la salud mental es fundamental para mantenernos saludables.

Estoy segura que muchos no han pensado en lo pernicioso que puede resultar el desorden y la falta de limpieza de cualquier rincón de su vida: su bolso, su carro, su oficina, su cuarto, su closet, etc.; pero como en mi caso, es un elemento que influye en mi paz y efectividad diaria, quise pues hacerles una especie de radiografía de mis experiencias para que quizás comiencen a notar que a ustedes venía sucediéndoles lo mismo sin saberlo.

El desorden perturba nuestro balance emocional

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Trastorna mi paz y desempeño…

Vivir en medio de la desorganización es uno de los agentes que más pueden menoscabar la calidad de vida ya que sin duda es una “fuente de estrés”, y como ya sabemos dicho estrés, de manera lenta pero segura, provoca un amplio abanico de dolencias físicas y psíquicas; es decir, dolores musculares, cansancio, problemas gastrointestinales, cardíacos, dermatológicos, sexuales, entre otros.

La desorganización consume energía y causa agotamiento sin que muchos se percaten, pues nos hace invertir mucho tiempo en diversas tareas extras, como por ejemplo, buscar permanentemente objetos o cosas que requerimos en nuestra rutina. Esto implica que el cerebro permanezca en un estado de incertidumbre permanente, cuando sin duda, todo fluye mejor, en orden, tanto nuestras energías como la rapidez con la cual se hacen las cosas. En consecuencia, el desorden además nos roba un tiempo preciado que pudiéramos usar para descansar, hacer ejercicios o compartir con los que queremos.

Por otra parte, no sé si a ustedes les sucede, cuando algo no está organizado en mi entorno, me provoca un sentimiento de culpa y es esa ansiedad, sostenida en el tiempo la que daña a cualquiera emocionalmente. Los expertos aseguran que cuanto más prolonguemos el desorden, más nos costará organizarnos; y más culpabilidad experimentaremos al no poder mantener nuestras cosas o el entorno bajo control.

El desorden perturba nuestro balance emocional

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Aparte amigos, la culpabilidad es fuente de preocupación porque por lo general no tenemos seguridad de tener todo a la mano y además como ya lo comenté, esto suele generar retraso o pérdida de tiempo.

¡Lo visual también importa!

Leí lo siguiente: “el orden es el más hermoso ornamento de una casa”. Esto lo afirmó Pitágoras y no se equivocaba. Por otra parte, “… el orden forma parte de la armonía de un ambiente, hace que todo se vea mucho mejor y da lugar a un espacio en el  cual la energía fluye.” Erika Taubert.

El hogar es nuestro espacio para descansar por lo cual debería resultarnos agradable. ¿Ustedes pueden sentirse bien en medio del desastre? Por tanto, deshacerse del desorden no solo tiene un valor externo, sino que también tiene efectos positivos internamente. Sonará duro pero el ser desordenado tiene relación con malos hábitos, como la pereza y la postergación de las tareas, por consiguiente si ese es su caso, deben revisarse; ya que el orden y no lo contrario, favorece la salud integral, al mejorar la productividad para comenzar. Es más, me atrevo a asegurar que la organización también permite la materialización de proyectos, puesto que nos hace más sencillo contar con tiempo para ser creativos.

El desorden perturba nuestro balance emocional

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Cuando nos rodea el desorden, esa falta de organización restringe nuestra concentración, nos distrae, lo que limita la capacidad cerebral para procesar la información.

Insisto y cierro…

En un ambiente desordenado no fluye la energía y esto tendrá efectos físicos, mentales, emocionales y espirituales negativos a largo plazo.

La solución, si queremos sacarle el máximo provecho a nuestra capacidad productiva y vivir una vida vital, es simplemente ponernos manos a la obra para organizar nuestra casa y entorno laboral. Los invito a deshacerse de la distracción, el estrés, los pensamientos poco constructivos y la irritabilidad que los está enfermando sin que lo hayan notado.

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María Laura Garcia

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