Desde que nos convertimos en padres, cada etapa en la vida de nuestros bebés se convierte en un reto con altibajos y pruebas que superar. Entre esas etapas nos topamos de frente con el temido momento de reincorporarnos a nuestra vida laboral fuera de casa, si la teníamos antes de quedar embarazadas.

Pues bien, como todo en la maternidad, esto también es un proceso de aprendizaje, de entendimiento y aceptación que aunque esa personita es un pedazo nuestro, es un ser humano aparte que necesita independencia, que necesita su espacio (y nosotras también).

El panorama varía un poco cuando se trabaja desde casa como cuando se trabaja fuera de ella. Pero lo más importante y un punto común vital es la organización. Les cuento mi experiencia en ambos escenarios, pues pasé de trabajar desde casa a volver al ruedo laboral fuera de ella, cumpliendo horario y estando unas diez horas diarias separada de mi bebé.

Volver al trabajo tras el parto

Foto Referencial

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Expectativa versus realidad

Cuando supe que estaba embarazada, acababa de iniciar un proyecto personal y conversando con mi esposo comenté que quería estar el primer año de vida de mi bebé dedicada a él. Seguir trabajando, pero hacerlo desde casa, o llevármelo a las grabaciones –como en varias ocasiones lo hice– o incluso crearme un trabajo a partir de mi experiencia con la maternidad.

Esto último lo logré. Sin embargo, cuando nuestro bebé cumplió cuatro meses entré en un “modo desesperación” que quería trabajar y trabajar y trabajar pero fuera de casa. Estar todo el día a cargo de mi bebé fue maravilloso, pero también agotador y sentí que me estaba oxidando como profesional.

De allí que comencé a desarrollar aún más mi videoblog #MamáDeHoy, que seguiré hasta que el tiempo diga, pero necesitaba más. Necesitaba reencontrarme con mi vocación, con mi pasión que es el periodismo. Por ello, quise emprender varios proyectos.

Trabajar desde casa

Confieso que no soy muy buena trabajando en casa siendo mamá. Desde hace tres años decidí lanzarme al mundo del emprendimiento. La verdad no ha sido nada fácil. Ha sido un proceso muy lento, sin embargo hasta el momento había sido muy organizada con mi tiempo. Me había creado un horario de trabajo en casa.

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Foto Cortesía

Pero, desde que mi bebé llegó a mi vida no lo he vuelto a lograr. Descubrí que necesito una presión adicional, una obligación de horario y estar fuera de casa porque aunque intentara de cierta manera desconectarme de la atención de mi bebé por unas cuantas horas mientras lo cuida mi esposo o mi hermana, no lo logré.

Creo que es de humanos aceptar cuando se puede algo y cuando no. Yo no pude. Lo intenté mucho pero no logré organizarme nuevamente para trabajar desde casa con mi bebé sin volverme loca.

Admiro, respeto y felicito a todas esas mamás que sí logran sacar adelante sus trabajos desde casa y sus emprendimientos teniendo allí al lado a sus bebés. Yo, por lo menos por ahora, a mi libre albedrío siendo dueña de mi tiempo lo veo complicado.

 Reencontrarme con mi profesión

En esa búsqueda de mi “yo periodista”, de mi “yo profesional” pasé por varias etapas. Encontrar una actividad diferente que me devolviera la motivación laboral pero también me permitiera mantenerme conectada con mi bebé sin descuidarlo.

Poco a poco fueron pasaron los meses y llegó nuestro primer año como papás. Asimismo, comenzaron a cambiar muchas cosas en nuestras vidas y con ella llegó un nuevo empleo.

Una nueva oportunidad en mi carrera como periodista que comprende retos y responsabilidades mayores en las que, nuevamente, la organización es vital. ¿Qué pasó con mi “yo mamá”? Está intacto, está feliz, está renovado, está motivado. Salir a trabajar, estar enfocada en mi carrera me hace llegar a casa con energías recargadas para atender a mi bebé.

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Foto Referencial

Me lleno de esos superpoderes que tenemos las mujeres que nos hacen sentir que podemos con todo y más. Ojo, no quiere decir que las mujeres que se dedican a ser mamás el 100% de su tiempo son menos mujeres o menos valerosas. Por el contrario, son increíblemente valientes. La maternidad es un trabajo para toda la vida y quizá el trabajo más duro que hay.

La clave de todo es la organización. Tener una pareja que te apoye es fundamental también.

Quiero hacer una salvedad, y esto tampoco es una cuestión de competencias ni comparaciones. Solo les comparto mi experiencia pues considero que con la maternidad llega un redescubrimiento de la mujer y es maravilloso.

Como siempre les digo, lo importante es que se sientan felices. Yo me siento absolutamente feliz así. Extraño a mi bebé cuando estoy lejos de él pero siento que tanto él como yo estamos creciendo, estamos descubriendo un nuevo mundo y estamos felices como familia.

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