El descanso es esencial cuando procurarnos tener una buena calidad de vida. Dicho descanso, que involucra el esparcimiento mental o el sueño reparador, es esencial para que el cuerpo se recupere, entre otras cosas poniendo en marcha todos los procesos regenerativos, como por ejemplo, la fabricación de una serie de neurotransmisores que mantienen en óptimas condiciones el metabolismo orgánico; de hecho los que no duermen difícilmente tienen un peso saludable, porque tienden a acumular grasa.

Los que se ejercitan frecuentemente…

Ahora bien, hoy me voy a enfocar, en el descanso que debemos tomarnos cuando nos ejercitamos con regularidad. Los expertos aseguran que para que los músculos se reparen satisfactoriamente y experimenten un buen desarrollo o tonificación, debemos darles reposo, pero existen dos tipos de pausa: la activa y la pasiva.

Si deseamos optimizar nuestro rendimiento y mejorar muscularmente, el descanso es un componente vital de un programa de ejercicios, ya que si la tasa de recuperación es apropiada, nuestra capacidad al momento de entrenar aumentará sin los efectos perjudiciales del sobre entrenamiento como lo son las lesiones.

Descanso

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Descanso activo y pasivo…

El descanso pasivo significa quedarse quieto, ya sea a través de una buena siesta o una noche de sueño verdaderamente profundo. También puedes disfrutar de una película en casa junto a tu familia, o haciendo tus diligencias de fin de semana. Lo importante es evitar tareas extenuantes.

Por el contrario, el descanso activo, implica poner en práctica actividades que conduzcan a maximizar la reparación muscular, es decir, a equilibrar química y hormonalmente sus fibras, más el sistema nervioso.

El descanso activo puede lograrse a través de un masaje aplicado por un especialista o fisioterapeuta, ya que propicia la recuperación al aumentar la circulación.

Hace un tiempo, leí un artículo de Rodulfo Alvarado (Biólogo del Deporte, especialista en acondicionamiento físico deportivo y clínico) que escribió que el cuerpo es como una bolsa de piel llena de agua, que al comprimirse se exprime o se hace circular el líquido “viejo” que transporta los productos de desecho; y al liberarse esa presión, la sangre fresca ingresa para brindar los nutrientes y calor necesario para reparar y reconstruir los músculos.

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También se considera pausa activa la realización de ejercicios de estiramiento o elongación, porque al igual que los masajes dichos movimientos ayudan a bombear más sangre a los músculos, sin sobrecargarlos.

Por último también pueden realizar actividades de baja intensidad como por ejemplo rodar bicicleta en superficies planas o en una bici estática con resistencia ligera. También nadar suavemente. Yo muchas veces uso el “remo” pero también a un ritmo muy suave.

Finalizando, les cuento que yo aplico todas las sugerencias que les he dado en las líneas precedentes, al día siguiente después de una rutina extenuante de ejercicios, es decir, al día siguiente, previo haber dormido la mayor cantidad de horas posible, para mitigar la rigidez muscular del sobre entrenamiento, me doy un masaje, o ejercito muy suavemente y así la recuperación, con dicha pausa activa y pasiva, es mucho más rápida.

¡Hasta la próxima!

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María Laura Garcia

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