Son muchos los malos hábitos los que pueden estar atentando contra nuestro balance espiritual. Muchos de nosotros vivimos cansados, de mal humor, difícilmente logramos concentrarnos y aunque no lo creamos estas dificultades que nos sumergen en el disconfort se derivan de costumbres poco saludables que pudiéramos modificar sin tanta dificultad. Por ejemplo, el comer alimentos pesados o llenos de calorías vacías o hacerlo en exceso, dormir poco o deficientemente o mantener vicios como fumar o ingerir alcohol. Sin duda, los malos hábitos, a corto o largo plazo, deterioran nuestra salud mental.

Parece mentira amigos, pero algo que suele pasar desapercibido como lo es el caminar encorvado, afecta el estado de ánimo y además te coloca en desventaja en un mundo tan competitivo.

De entrada, salir sin desayuno te dejará desprovisto de los azúcares y proteínas con los que se alimenta tu cerebro y organismo en general para rendir. A la larga esta falta de energía constituyen una carencia a largo plazo puede degenerar en un accidente cerebro-vascular (ACV), demencia o Alzheimer. Además, comenzar el día sin el combustible adecuado creo que hará una diferencia importante en el estado de ánimo así como también en la forma en la cual responderemos ante los estresores. Por otra parte, comer menos, nos hace más saludables desde todo punto de vista, solo distribuya su ingesta en pequeñísimas comidas 5 veces al día, y procure que sean más frutas y verduras.

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Y ya que hablamos de energía, han meditado sobre el combustible que jalan las personas toxicas que nos rodean. Las personas que merman su autoestima y les hacen sentir menos distorsionan sus emociones y los hacen vulnerables ante la enfermedad.

Otros que van restando días de bienestar a sus vidas son aquellos que viven seducidos por el sedentarismo, ya que el ejercicio es una buena forma de preservar la vitalidad física y mental. Si quiere reducir el estrés, despejar la cabeza y darle una pausa a sus pensamientos, la actividad física es lo máximo. Las personas que no se activan viven sobrepasados emocionalmente y se cansan más físicamente.

La desorganización, la postergación y el desorden, son características que generan estrés y malestar mental que desmejora la calidad de vida del afectado y de quienes les rodean, porque son víctimas y padecen las consecuencias. Dejar todo para última hora no es para nada saludable. Sin duda, la planificación es esencial para tener una vida más tranquila en todos los aspectos.

Descansar lo suficiente también es importante. Deben tratar de dormir y hacerlo reparadoramente. Dormir equivale a “resetear” el cerebro y a sintetizar un montón de hormonas reguladoras vitales para el buen funcionamiento del cuerpo.

Otro tema que esclaviza y deteriora nuestra calidad de vida, es el depender de los dispositivos electrónicos más ser adictos a la información, porque nos conduce a desaprovechar el presente y a la gente maravillosa que nos rodea

Busquen balancear los momentos en soledad con los de compartir pues ambos espacios son igual de necesarios. Y si están enfermos no se extralimiten, descansen y denle el espacio a su cuerpo para recuperarse.

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Sean tolerantes con ustedes mismos y con los demás. El perdón es indispensable si deseamos prevenir enfermedades y vivir con bienestar. Perdonen sus fracasos. Acepten y pasen la página. Estudios señalan que quienes menos se perdonan a sí mismos presentan más trastornos como la depresión, la ansiedad y baja autoestima.

Vive desde el agradecimiento, ya que ver lo bueno hasta en lo más pequeño nos hará más propensos a la felicidad. Comienza con simplificar, tanto el ocio como el trabajo; y esto lo lograrán identificando lo que es verdaderamente importante para concentrarse en ello.

La felicidad depende de nuestro estado mental, de lo resilientes que seamos, si concientizamos los fracasos como una gran oportunidad, ya esto será el primer paso para convertirnos en personas capaces de enfrentarse a circunstancias adversas, condiciones de vida difíciles o situaciones potencialmente traumáticas, y logar salir fortalecidos y con más recursos para seguir adelante.

Lo mejor es ir por la vida sin esperar mucho pues “es precisamente la expectativa de ser perfectamente felices lo que nos hace serlo menos”, esto último lo leí y me pareció grandioso.

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María Laura Garcia

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