Bastante dicen que al cumplir un año, los bebés cambian su estilo de comer. O comen más que antes o pasan a no comer nada. Asimismo, de acuerdo con los pediatras esto también se relaciona con el crecimiento. En esta etapa, se supone crecen más lento que durante su primer año de vida.

La forma de comer de mi bebé

Lucas desde que nació ha sido de muy buen comer, de hecho mi etapa de lactancia a demanda fue bastante dura pues él todo el tiempo tenía hambre, o por lo menos eso parecía.

Al cumplir los cuatro meses, bajo autorización de su pediatra le comenzamos a introducir las papillas, que aceptó como alimento de los Dioses. Su primera comida distinta a leche fue apio (celery), no lo podía creer de lo delicioso, se saboreaba, reía, pedía más.

Comenzamos con vegetales, le dimos a probar todos los que se nos ocurrieron y para nuestra sorpresa solo rechazó el plátano y la papa (aún no son mucho de su agrado). Luego pasamos a las frutas, pues nuestra pediatra nos recomendó así para evitar que el dulce de estas le hiciera rechazar luego los vegetales.

hábitos alimenticios de mi bebé

Foto Referencial

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También le dimos todo lo que se nos pasó por el frente menos cítricos. Esos los dejamos para los ocho meses y le fascinaron. Se come una naranja entera, un kiwi, las fresas las devora. Todo iba maravillosamente.

“Lucas come de todo” era nuestra frase favorita. Carne, pollo, huevos, granos. Y lo mejor: sin generar ningún tipo de reacción alérgica. Cuando su pediatra nos autorizó le dimos pescado. También le encantó.

Una excepción a la regla –espero haya otra mamá por acá en la misma situación para no sentirme sola– es que a mi bebé no le gusta la pasta. Ya intenté de todo. Sola con mantequilla, sin nada, con salsas, con carne, con pollo, con leche y queso, larga, corta y nada. No le gusta. La escupe. Se come todo y saca la pasta.

Esto para mí es el horror, es inexplicable. Yo soy una amante empedernida de la pasta. Lo mismo le pasaba con el arroz pero descubrimos que le encanta el integral. Entonces esta sería la opción que me faltaría probar con la rechazada pasta.

Los cambios a partir del año

Pero qué sucede ahora después de que cumplió el año.  Se ha vuelto un reto de creatividad y paciencia constantes.

Resulta que Lucas se ha peleado con los vegetales, con el pollo y el pescado. Tiene unos alimentos favoritos que puede comer sin cesar todos los días, todo el día, pero con otros se vuelve exquisito. Entonces si los consume un día y los ama, al otro día ni por error los come y no le gusta.

Por ejemplo, hice pasticho (lasaña) de berenjenas con pollo y estaba fascinado. Otro día intenté darle nuevamente y no quiso. Así ha ocurrido con varios. Afortunadamente es súper frutero, le fascinan todas las frutas, le encanta el huevo, la avena y los granos.

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Foto Cortesía

Mi solución ha sido que lo que no le gusta o pone problemas se lo transformo en panquecas o tortillas y así le logro dar lo que no se comió.

He leído mucho sobre el tema y recomiendan no hacer precisamente esto, pues disfrazarle la comida al bebé no permite que pruebe bien los alimentos y les agarre gusto. Sin embargo, nuestro pediatra nos dijo que nos relajáramos con el tema porque Lucas ya había probado todos los alimentos saludables para él y era cuestión de esperar que superara esta etapa.

Afortunadamente los alimentos que come son nutritivos y la verdad es que ha crecido muchísimo. También, todo el tiempo tiene hambre, por lo que tengo que ser creativa para alimentarlo de manera saludable, nutritiva, que no se aburra de la comida y no la rechace.

Les soy muy sincera, no ha sido grave el tema, al final me las ingenio y siempre –o casi siempre– logro que Lucas se coma todo, pero es inevitable que los papás nos preocupemos con este tema.

Lo que nos tranquiliza es que en cada consulta pediátrica le va excelente, es un niño súper sano que ni gripa le da. Está enorme –eso de que a partir del año crecen más lento no lo creo mucho–, feliz y súper activo. Creo que esos señales para saber que un bebé está saludable.

Recursividad a la orden del día, como siempre, es necesaria en la maternidad. Recuerda que una mamá feliz, cría a un bebé feliz.

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