El cerebro humano es un órgano extremadamente complejo y delicado que interviene de manera directa o indirecta en todos los procesos corporales. Regula funciones como los latidos del corazón, el balance de fluidos, la presión sanguínea, el equilibrio hormonal y la temperatura corporal. También es responsable del movimiento, la cognición, el aprendizaje, la memoria y las emociones humanas. No es de extrañar entonces que el estilo de vida que llevemos influya de forma notable en su correcto funcionamiento y, por tanto, en nuestra salud en general.

Según numerosos estudios científicos la manera en que llevamos nuestra rutina diaria puede dañar a corto o largo plazo las células cerebrales y, por tanto, las funciones que realizan, conllevando al desarrollo de enfermedades degenerativas y muchas otras afecciones.

La Psicóloga Jazmín Sambrano explica que determinados hábitos influyen en nuestro cuerpo e impiden el funcionamiento normal del cerebro, entre ellos destacó los siguientes:

La falta de sueño

No dormir puede ocasionar un daño cerebral irreparable, por lo que necesitas dormir 8 horas diarias para que tu cerebro descanse, se realicen adecuadamente los procesos metabólicos con la consiguiente obtención de energías, así como la renovación celular. Privarse del sueño acelera la muerte de las células cerebrales a corto plazo y te mantiene cansada y de mal humor todo el día. Incluso un estudio reciente demostró que un área cerebral en particular, perdía neuronas con la falta de sueño prolongada, por lo que la falta de sueño provoca la contracción de la corteza cerebral y el hipocampo.

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Fumar

El tabaco es el responsable de muchas enfermedades, y cada vez se añaden más a la lista, el terrible hábito de fumar disminuye considerablemente la masa encefálica así como el suministro de oxígeno al cerebro y se ha comprobado que favorece la aparición de enfermedades neurodegenerativas como la enfermedad de Alzheimer. Por otra parte las aminas heterocíclicas liberadas durante la combustión de un cigarrillo interfieren en la correcta replicación del ADN dando lugar a mutaciones que provocan la formación de células cancerosas.

Estar en ambientes contaminados

El cerebro precisa de un constante suministro de oxígeno, pero diversas sustancias tóxicas pueden interferir con el intercambio de gases, el transporte y el proceso de incorporación del oxígeno a las
células, dando lugar a una disminución de la eficiencia cerebral, por ello es importante cuidar la respiración y mantener nuestras áreas tanto laborales como el hogar limpio.

El estrés

Sabemos que sufrir estrés puede tener muchas consecuencias, tanto a nivel agudo como si se prolonga en el tiempo. Esto se debe esencialmente al cortisol, la hormona liberada durante los momentos de estrés. Su liberación se produce de forma natural para desviar energía donde más la necesitamos, pero si se libera de forma prolongada y excesiva, nuestro cerebro acaba produciendo más células productoras de mielina (responsables de la protección y la alimentación de las neuronas) y menos neuronas, como demostró un reciente estudio.

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Consumir alcohol y drogas

El alcoholismo y las drogas puede causar estragos en todos los órganos, principalmente el sistema nervioso, el hígado y el corazón, interfiere en las reacciones químicas que ocurren en el cerebro. Además el alcoholismo provoca muerte de las neuronas y disminuye la velocidad de transmisión de los impulsos nerviosos entre ellas. Aunque la marihuana aún no ha demostrado matar neuronas, otras drogas como la cocaína o la metanfetamina sí parecen poder hacerlo, pues activan los sistemas de recompensa cerebral y provocan la liberación de diferentes neurotransmisores (serotonina, dopamina, adrenalina…)

Mala Alimentación

El consumo excesivo de azúcar refinada, harinas blancas, alimentos fritos y embutidos en nuestra dieta mientras favorece la acumulación de sustancias nocivas en nuestro cuerpo, lo que potencia el desarrollo de tumores, entorpece el funcionamiento del sistema inmunológico, causa malnutrición e interfiere con el desarrollo neurológicos.

Pensamientos Negativos

No hay peor cosa para nuestra vida que mantener constantemente un dialogo interno negativo, recordemos que nuestras emociones influyen en la forma cómo percibimos el mundo que nos rodea.

Afirmar frases como “no podré aprobar el examen”, “me he quedado sin trabajo, no volveré a encontrar otro” o “no sirvo para nada”, son decretos que repetimos a menudo y que desconocemos el daño que hacen a nuestra autoestima.

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