Doctor, me duele la cabeza como si tuviera un casco que me aprieta

Es muy común oír que una persona fue atendida en una emergencia y el diagnóstico médico fue el de Cefalea Tensional.  Esto puede entenderse por las personas, como una elevación de la Presión Arterial que ocasionó el dolor de cabeza, y realmente no es así; es muy frecuente esta confusión, ya que el nombre induce a pensar de esta manera.

La cefalea tensional es de todas las cefaleas primarias, aquellas no debidas a causas secundarias como: neoplasias, neuroinfecciones, infecciones sistémicas, abuso de medicamentos, Hipertensión Arterial, etc.

La más frecuente se caracteriza por ser opresiva, en la mayor parte de las veces de localización bilateral, con menor asociación a náuseas, vómitos, fonofobia (molestia a los sonidos) o fotofobia (molestia a la luz), sin tendencia a incrementarse con la actividad física, al compararla con migraña; puede ser episódica (< 15 días al mes o < 180 días al año) o crónica (> 15 días al mes o > 180 días al año), y relacionarse o no a dolor de músculos pericraneales.

El 80% de la población la ha sufrido en algún momento en su vida y el 3% llega a padecer cefalea tensional crónica.

Comparte con la migraña el predominio en el sexo femenino (3:1), y es más frecuente durante la segunda década de la vida y la prevalencia pico se da entre los 30 y 39 años de edad, generando una alta tasa de ausentismo laboral.

Cefalea Tensional

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¿Por qué se produce?

En los músculos pericraneales, se produce una activación periférica de nocirreceptores (receptores celulares que captan el dolor o sensaciones desagradables), y al mismo tiempo supresión extereoceptiva (receptores que captan la información del medio externo, provocadas por estímulos diversos) generando una anormalidad en la modulación de neuronas que conectan con el nervio craneal llamado Trigémino, y de ahí a áreas profundas del cerebro relacionadas con el dolor y las emociones.

Esta anormalidad implica que nuestro cerebro está recibiendo continuamente una información (del medio exterior) inadecuada o falsa, que se interpreta como daño permanente en dichas zonas, y que no es cierta, pero el cerebro no es capaz de entender lo que sucede, y, esto se transcribe para el paciente, en síntomas como: dolor de cabeza, tensión de los músculos del cráneo, cara, cuello y hombros.

En estudios de líquido cefalorraquídeo se ha encontrado disminución de los niveles de serotonina, y esta última parece ser la causa probable de cefalea tensional, ansiedad, depresión o migraña según la opinión de diversos investigadores.

Comorbilidad de la Cefalea Tensional e Hipertensión Arterial

En la literatura existente sobre la comorbilidad (presencia de más de una enfermedad en la misma persona) de la cefalea tensional es escasa. La hipertensión arterial como comorbilidad de las cefaleas, ya sea de la migraña, ya sea de la cefalea tensional, ha sido poco estudiada, sin embargo lo reportado apoya la tesis de que la HTA es un agravante de las cefaleas crónicas y no así una consecuencia de la Hipertensión Arterial. Dicho esto es necesario mencionar que con relativa frecuencia este tipo de pacientes con cefalea tensional, cursa con cifras tensionales elevadas al momento de ser evaluados, y, es manejado comúnmente como tal, es decir, el objetivo es hacer descender rápidamente las cifras tensionales. No existen estudios que nos permitan interactuar el beneficio con un control agresivo de la tensión arterial.

Cefalea Tensional

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 Tratamiento

No farmacológico: Consiste en el manejo del estrés emocional, estableciendo un programa regular de ejercicio, dieta balanceada, hábitos de sueño, fisioterapia (calor o frío local, ultrasonido, estimulación eléctrica transcutánea (TENS), mejorar posturas), inyección en sitios gatillo y bloqueo del nervio occipital mayor, así como el uso de terapia de relajación (biofeed-back) la cual reduce en 50% la actividad de la cefalea. La acupuntura no ha demostrado tener utilidad.

Farmacológico: Consiste en el uso de analgésicos simples con o sin cafeína, ansiolíticos, codeína o antiinflamatorios no esteroideos (AINEs). El uso de estos fármacos debe limitarse a una administración no mayor a 2 veces a la semana para evitar la cefalea crónica diaria secundaria al abuso de éstos. La elección depende de la intensidad de la cefalea, los efectos colaterales de los medicamentos y las comorbilidades. En definitiva lo correcto es que sean indicados y dirigidos los esquemas por un médico.

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Dr. Lenin Vivas

Medicina Interna / Medicina Critica

Corporación ATIEMPO

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