Ya nuestro bebé tiene 14 meses y ha llegado la hora del jardín infantil. No ha sido una búsqueda fácil ni rápida. Es casi tan extenuante como buscar apartamento. No es para menos, es que estamos dejando a nuestro mayor tesoro con unos extraños y depositando toda nuestra confianza en que lo van a cuidar tan bien o quizá hasta mejor que nosotros mismos.

Lo primero que les quiero decir, desde nuestra experiencia es que no precisamente el jardín más costoso es el mejor ni el que les funcione como padres o al bebé.

Existe una frase que de verdad tengo que confesar que no soporto y es: “fulanito está en el MEJOR jardín de la ciudad”. Ahí es cuando yo pregunto: ¿mejor, por qué? ¿Porque es el más caro? Definitiva y rotundamente ¡no!

¿Cómo saber que un jardín infantil es el mejor?

Así como todo el maternidad, el jardín también considero que debe ser elegido analizando varios factores entre los que entran: económicos, ubicación, seguridad, recomendados, empatía, entre otros.

La seguridad es vital. Luego de un extenso recorrido que hemos hecho para elegir el jardín de Lucas nos gustaron varios elementos. Los únicos autorizados para llevarse al bebé son mamá y papá. Puede ir la abuela, la tía, el primo, la prima a buscarlo y lo pueden ultra mega conocer en el jardín pero no le dejarán llevárselo, salvo una autorización de los papás por escrito, firmada y con copia de la cédula de la persona que lo va a buscar. Más una confirmación de llamada de alguno de los papás.

jardín infantil

Foto Referencial

Hay cámaras por todo el lugar, menos, evidentemente en los baños, y lo podemos monitorear en tiempo real. Todo está acolchado. No hay riesgo de filos de paredes, escaleras, gavetas con las que se puedan golpear y lastimar.

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También en este tema de la seguridad debemos contemplar las vías de evacuación en casos de emergencias. La iluminación, la ventilación, la temperatura del lugar, que no sea ni muy caliente ni muy frío.

La higiene es otro factor para tomar en cuenta. Si bien sabemos que los niños se ensucian y no podemos pretender que estén como una taza de porcelana todo el tiempo, es importante que tanto los espacios como las educadoras estén aseados.

Algo que nos gustó en el jardín que elegimos es que lavan a los niños antes de entregarlos a los papás y las maestras usan guantes, al igual que al momento de servirles y darles la comida.

En el área de bebés menores de ocho meses no entran adultos, sino solo las maestras autorizadas. Son, por cierto, una maestra y una auxiliar por cada grupo.

Ubicación. Creo que la clave es buscar un jardín cerca de la casa o del trabajo de alguno de los papás. El jardín que elegimos queda a dos cuadras de nuestra casa y, en el peor de los casos, caminando desde nuestros trabajos a 25 minutos. La cercanía es una ventaja enorme no solo por cualquier eventualidad sino porque automáticamente nos estamos ahorrando transporte.

El modelo educativo. Es importante que elijan un jardín cuyo modelo educativo vaya acorde con lo que les gustaría para su bebé. Sea Montessori, Reggio Emilia, educación tradicional, en fin. Ya eso dependerá de sus objetivos y expectativas como papás.

Presupuesto. Como bien les he dicho, no considero que precisamente el jardín más caro sea el mejor. Es importante que evalúen también el bolsillo y pensar en la calidad de vida como familia. De nada vale que el dinero se les vaya completo pagando un jardín carísimo si como familia van a estar sufriendo por estar apretados de dinero pues eso termina dañando el hogar.

jardín infantil

Foto Referencialial

Feeling. Algo que nos gustó mucho de la directora del jardín donde está nuestro bebé fueron dos frases que nos dijo: “no vamos a pelear por plata. Podemos negociar si nos están de acuerdo con los costos” y “los jardines se eligen por emoción”. Es real.

Fuimos a varias reuniones antes de tomar la decisión y ver a nuestro bebé jugar con los que serían sus compañeritos y maestras, disfrutar cada espacio del jardín nos convenció de que ese era el correcto. Todos nos dio “buena vibra”, la directora, las coordinadoras, maestras, auxiliares, hasta el personal de cocina y de aseo del jardín nos pareció encantador.

Sentimos confianza y tranquilidad. Sentimos que nuestro bebé estaría bien allí.

La entrada al jardín es entender que nuestro bebé está creciendo, que necesita ser más independiente, y, de hecho, lo es. Es sentir que un pedazo de nuestro corazón se arruga por dejarlo allí, pero todo nuestro corazón se agranda de emoción por saber que es feliz y nos están ayudando a formarlo como una persona de bien.

Recuerda, una mamá feliz cría a un bebé feliz.

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