Cada mes con nuestro bebé se convierte en una nueva aventura. Los logros que alcanzamos el mes anterior ya forman parte del pasado, como si hubiesen ocurrido hace una eternidad.

No sé si les ha pasado, les pasó o les está pasando con su bebé, pero el mío, con quince meses cumplidos es un mundo totalmente diferente al que venía conociendo de él.

En una semana pasó de caminar como un borrachito a ser un caminante empedernido que se mete en cualquier hueco y alcanza cualquier superficie. Ha cambiado su modo de juego, incluso su preferencia por ciertos juguetes. Y muchos cambios más.

Mi bebé tiene 15 meses

Foto cortesía

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Los cambios a los 15 meses de mi bebé

Tal vez sea por el hecho de que ya es más independiente al caminar, se siente más grande. Y, la verdad es que lo está. No solo porque Lucas está midiendo 79 cm de acuerdo con la última cita que tuvo con su pediatra, sino que se juntó todo, el inicio en el jardín y llegó a lo que yo llamo la “adolescencia bebenil”.

Ahora hace como un torito. Sigue siendo un bebé increíblemente feliz, pero ya su personalidad se va definiendo cada vez más y aparece una especie de gruñido-grito controlado de protesta cuando algo le disgusta o le molesta.

Entre estas molestias tenemos que nuevamente detesta la silla del carro. Pero no porque no le guste ir ahí, es que quiere ir ¡desamarrado! Pues, ha aprendido a sacar los brazos con una agilidad impresionante y se queda solo con el cinturón en la barriga. Hulk se apodera de él, se zafa y comienza nuestra pelea en el carro por volverle a poner el cinturón como debe ser.

Al final, llora unos segundos y luego se calma. Pero, qué pelea. El coche es otro momento en que el niño Hulk aparece, claro, como ya camina, el coche se convierte en una especie de ofensa para él. Pero, se podrán imaginar lo que pesa este jovencito, entonces salir sin coche la verdad no es una opción. Tan solo 10 minutos con él cargado y termino con los brazos como si hubiese estado haciendo pesas todo el día.

Mi bebé tiene 15 meses

Foto Referencial

Pero, así como ha ido definiendo cada vez más su personalidad para expresar cuando algo no le gusta o no quiere, también nos ha sorprendido con sus hermosas muestras de amor. Es cada vez más cariñoso y nos derrite con sus abrazos y besos. Estos momentos y, cada vez que sale corriendo hacia su papi y hacia mí, pueden hacernos llorar de ternura y alegría, de verdad (disculpen la cuota súper cursi).

Es cada vez más independiente también para jugar. Si bien le encanta que juguemos con él, también ha descubierto una fascinación por los gabinetes y clósets donde se esconde. Hemos notado que disfruta su espacio solito, con ciertos juguetes que ya domina y puede pasar un buen rato sentado jugando tranquilito.

Ha sido un absoluto acierto su entrada al jardín. Eso sí, parece un muñequito de cuerda todo el día y es aquí cuando llegan los dolores de cabeza.

El sueño, su talón de Aquiles

Siempre les he contado que el talón de Aquiles de mi bebé ha sido el sueño. Cada cambio que atraviesa Lucas siempre le afecta el sueño. Él estaba durmiendo una sola siesta al día, de unas tres horas o dos siestas de una hora aproximadamente. Desde camina y desde su entrada al jardín, le ha costado regular nuevamente sus horas de siestas, vamos poco a poco.

Sin embargo, lo peor es que tuvimos un retroceso con su rutina de sueño y es que si bien sigue durmiendo toda la noche corrido, lucha de una manera increíble para dormir. Desde las siete de la noche está caído, pero es como hasta las nueve que finalmente se duerme.

El problema es que en todo ese tiempo se pone súper eléctrico y cuando llega el momento en que no soporta más el sueño comienza a llorar a los gritos, como de desesperación. ¿Qué estamos haciendo? Primero nos acostamos con él para que sepa que ya es hora de dormir y que vamos a estar ahí para lo que necesite, que todo está bien pero ya es hora de descansar.

Si no se queda tranquilito en la cama, entonces lo dejamos que juegue otro ratico pero le vamos diciendo que ya es hora de dormir y tratamos de bajarle las revoluciones, solo le dejamos un juguete afuera y que no haga ruido. La verdad es que no nos ha funcionado mucho, creo que como todo es cuestión de tiempo y paciencia que se vuelva a ajustar en su rutina nocturna, pues creo que sus piecitos están ávidos de caminata.

Recuerda que una mamá feliz, cría a un bebé feliz.

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