¿A quién no le gusta esa siestica después de un delicioso almuerzo o al llegar a casa después de un duro día de trabajo? Y es que esos minuticos de sueño y descanso que nos regalamos de vez en cuando, lo que más hacen es recargar nuestras baterías, para continuar con los pendientes. Pero ¿estas siestas son realmente necesarias? Pues sí, así lo indicó un estudio británico publicado en el Journal of Sleep Research, en el que aseveraron que este hábito nos puede ayudar a rendir mejor.

Por su parte, la Universidad del Sarre en Alemania, comentó que para estimular la memoria bastaba con descansar entre 45 y 60 minutos. No obstante, la Fundación Nacional del Sueño de Estados Unidos recomienda realizar siestas más cortas entre 20 o 30 minutos, para así mejorar el estado de alerta a corto plazo y el rendimiento durante el día, sin la necesidad que el sueño nocturno pueda interferir o verse afectado.

Dormir la siesta

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¿Dormir o no la siesta?

La hora la de siesta cada vez se hace más popular que son muchos los estudios científicos que se han realizado para dar a conocer los beneficios, sin embargo también existen algunos detractores que aseguran que si se ha tenido un sueño reparador durante la noche, no es necesario “recargar” las baterías durante el día.

En ese sentido, la Universidad de Lancaster en Inglaterra, realizó una investigación en la que aseguró que breves períodos de sueño durante el día pueden crear falsos recuerdos.

John Shaw y Padraic Monaghan, profesores y principales autores del estudio, llevaron a cabo un experimento en el que dividieron en dos grupos a 32 sujetos: unos durmieron una siesta de 1 hora y 45 minutos, mientras que el otro grupo permaneció despierto.

El estudio

Se les pidió que realizaran una prueba de reconocimiento de palabras temáticas –como por ejemplo: cama, dormir, almohada…–, de manera que, tras haber descansado, cuando se les pidió a aquellos que sí habían “echado un camaroncito” que indicaran términos que vieron en una selección más amplia antes de irse a dormir. Afirmaron haber visto palabras que se ajustan al tema pero que no estaban realmente en la lista original en comparación con aquellos que permanecieron despiertos viendo la televisión.

No obstante, el neurólogo del Grupo de Estudio del Sueño de la Sociedad Española de Neurología, Hernando Pérez, consideró que se no puede aportar suficiente evidencia como para determinar conclusiones, aunque sí abre una posible línea de investigación: “Ligar los fallos del reconocimiento de palabras a la densidad de husos de sueño en el hemisferio derecho, aunque muestra una tendencia, no es estadísticamente significativo”.

Dormir la siesta

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El experto afirmó que no se puede justificar que este fenómeno se deba a la siesta o periodos breves de sueño diurno, puesto que para darle validez debería ser reproducido en una muestra de población mayor e incluir el sueño nocturno.

Para finalizar, el neurólogo aseguró hay muchos tipos de memoria y que, en el caso de esta investigación, tan solo se habla de una memoria semántica o de reconocimiento verbal. “No puede extrapolarse a la creación de falsos recuerdos puesto que no pueden interpretarse en el sentido de una memoria episódica o autobiográfica”, concluyó.

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