El ultrasonido doppler constituye un método de diagnóstico de primera línea para los pacientes con patología vascular.  En la práctica clínica, el doppler se utiliza para evaluar el flujo sanguíneo por medio de la medición del movimiento de los glóbulos rojos, permitiendo obtener información respecto a la permeabilidad vascular, el sentido del flujo, presencia de estenosis y otras lesiones vasculares.

La Dra. Yvonne Rengel, médico reumatólogo, asegura que esta herramienta es capaz de captar el movimiento  de los vasos sanguíneos y detectar posibles inflamaciones. Se puede utilizar en casos de: artritis reumatoide, artritis psoriásica, artropatías microcristalinas, artrosis, bursitis, tendinitis, síndrome del túnel carpiano, esclerosis sistémica, síndrome de Sjögren y fracturas costales.

El empleo de la ecografía en el diagnóstico de las distintas enfermedades reumáticas no está aún bien establecido, sin embargo, es evidente que esta técnica desempeña un papel relevante en la práctica reumatológica diaria.

En el estudio efectuado con el power doppler de alta resolución se permite documentar de modo preciso el proceso inflamatorio e identificar la lesión. Además la utilidad de la ecografía no se limita sólo al ámbito de diagnóstico, sino que presenta indudables potencialidades en el estudio de la evolución de la enfermedad, en el control de la terapia  y en la evaluación de la respuesta al tratamiento.

La alta resolución que ofrece la ecografía power doppler permite detectar patologías del  perfil óseo que ni siquiera un radiólogo experto en el campo musculosquelético llega a captar en las proyecciones estándares de la mano.

Power doppler

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Monitoreo de los casos 

El seguimiento ecográfico permite al especialista clasificar la enfermedad en su estado inicial y  ajustar el tratamiento adecuado  a cada paciente. Es fundamental el uso del registro Doppler pues se correlaciona bien con la actividad clínica y analítica.

Además se puede realizar un análisis cuantitativo mediante el uso esta técnica también se  realizan evaluaciones a pacientes posquirúrgicos y detectar complicaciones como hematomas, colecciones, abscesos, lesiones tendinosas o neurales. Es importante recalcar que la ecografía no puede diferenciar cambios residuales de artritis crónica.

Definitivamente es una herramienta determinante para evaluar la eficacia de los tratamientos que reciben los pacientes que padecen artritis. Las nuevas técnicas de imagen consiguen un diagnóstico precoz del daño articular, detectar su progresión y definir la remisión en el caso de que ésta exista, lo que permitirá hacer una evaluación en mucho menos tiempo cómo está respondiendo el paciente. No obstante, no es necesario utilizarlas de manera generalizada, puesto en la actualidad la exploración clínica, la analítica y la radiografía suelen ser suficientes para diagnosticar una artritis reumatoide.

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