El primero en señalar la importancia de la higiene de los médicos fue el obstetra húngaro Ignatz Semmelweis. El Dr. Joseph Lister tomó la autoridad y la determinación para iniciar cambios en los hábitos de higiene y de la ropa de la profesión médica; comenzó a insistir, entre otras medidas, en el uso de ropa esterilizada en el quirófano en lugar de levita y delantales usados en otra sala o en la calle.

Se estima que los trabajadores de la salud, pacientes y visitantes son los responsables de diseminar acerca del 80% de las infecciones comunes contraídas en centros de salud.

Algunos estudios confirman que la corbata es un  agente transmisor de infecciones,  tomando en cuenta  que se lava con poca frecuencia, a diferencia del resto de las prendas, y que además se balancea entre un paciente y otro mientras se lleva a cabo el examen físico, lo que las convierte en reservorio de bacterias y favorece la propagación de las mismas.

Corbata

Foto Referencial

Algunos datos generales producto de estos estudios en el Reino Unido son:

  • Los médicos opinan que sin  la corbata  perderán la confianza del paciente.
  • Los gérmenes más aislados fueron Sthapylococcus aureus y enterococos resistentes a múltiples antibióticos.
  • Ninguna corbata había sido lavada en el último mes.

Hasta el  85.7% de las corbatas (sean adscritos, residentes, internos o estudiantes de medicina) están contaminados.

La recomendación es evitar el uso de corbata para ir al centro clínico u hospitalario y en caso de utilizarlas, enviarlas a lavar de inmediato en lugar de guardarlas y reutilizarlas.

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Dra. Michelle Sandoval

Medicina Interna – Infectología

Corporación ATIEMPO

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