Helicobacter pylori
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Helicobacter pylori (H. pylori), es una bacteria de forma espiral que crece en la capa mucosa que recubre el interior del estómago humano.

Para sobrevivir en este medio hostil, ácido, del estómago, la bacteria H. pylori secreta una enzima llamada ureasa, la cual convierte la urea química en amoniaco. La producción de amoniaco alrededor de H. pylori neutraliza la acidez del estómago, para hacerlo más acogedor para la bacteria.  Además, la forma espiral de H. pylori le permite penetrar la capa mucosa, la cual es menos ácida que el espacio interior, o lumen, del estómago. La bacteria H. pylori puede también adherirse a las células que revisten la superficie interna del estómago; además dicha bacteria ha creado medios de interferir en las reacciones inmunitarias locales, lo que las hace ineficaces para que eliminen esta bacteria.

El Helicobacte pylori ha coexistido con el ser humano por miles de años y la infección por esta bacteria es común. El Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) calculan que casi dos tercios de la población mundial albergan la bacteria, y los índices de infección son mucho más elevados en los países en desarrollo que en las naciones desarrolladas.

La infección por H. pylori no causa enfermedades en la mayoría de las personas infectadas, sí es un factor principal de riesgo de úlcera péptica y es responsable de la mayoría de las úlceras de estómago y del intestino delgado.

En 1994, la Oficina Internacional de Investigación de Cáncer, clasificó a la bacteria H. pylori como carcinógena, o causante de cáncer, en los humanos, a pesar de resultados contradictorios en aquel tiempo. Desde entonces, la colonización del estómago con H. pylori se ha aceptado cada vez más como causa importante del cáncer de estómago y del linfoma gástrico de tejido linfoide asociado con la mucosa.

Se conoce que la bacteria H. pylori se propaga por medio de los alimentos y de las aguas contaminadas, y por contacto directo de boca a boca.  En la mayoría de las poblaciones, la bacteria se adquiere en la niñez.  La infección es más probable en los niños que viven en la pobreza, en lugares sobrepoblados y en zonas con sanidad deficiente.

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Factores de riesgo del Helicobacte pylori

El H. pylori a menudo se contagia en la infancia. Los factores de riesgo para la infección por H. pylori están relacionados con las condiciones de vida en tu infancia, tales como:

  • Vivir en condiciones de hacinamiento.Si vives en una casa con muchas otras personas, tienes más riesgo de una infección por H. pylori.
  • Vivir sin una fuente confiable de agua limpia.Tener un suministro confiable de agua limpia y potable contribuye a reducir el riesgo de H. pylori.
  • Vivir en un país en vías de desarrollo.Las personas que viven en países en vías de desarrollo, donde el hacinamiento y las condiciones de vida insalubres pueden ser más frecuentes, tienen más riesgo de infección por H. pylori.
  • Vivir con una persona que tiene infección por H. pylori.Si vives con una persona que tiene H. pylori, es más probable que también tengas H. pylori.

Aunque se trata de una bacteria que cohabita normalmente con los seres humanos, mantener una buena higiene en manos y en los alimentos, ayuda a prevenir daños causados por el microorganismo en el estómago como las úlceras o las tumoraciones.

Síntomas

  • Dolor, ardor o sensación de indigestión constante en el estómago
  • Eructos o gases intestinales en exceso
  • Sensación de barriga hinchada
  • Pérdida de apetito
  • Mareos y vómitos
  • Heces muy oscuras o con sangre

 Métodos y diagnósticos

 Sigue siendo la endoscopia el método que nos permitirá abordar el área afectada, para luego usar lo siguiente: Cultivos, Test rápido de la Ureasa.  También se pueden usar otras alternativas como lo es la prueba del aliento, o la Serología (presencia de anticuerpos en sangre).

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Tratamiento

La indicación del tratamiento erradicador resulta incuestionable en la úlcera péptica. La desaparición del microorganismo ha demostrado acelerar la cicatrización de la úlcera y disminuir la tasa de recidivas, así como las complicaciones.

La combinación de un Inhibidor de la bomba de protones (Omeprazol, Esomeprazol, Pantoprazol, Lanzoprazol, Rabeprazol) junto con claritromicina y amoxicilina ha sido la terapia más ampliamente utilizada. No obstante, la eficacia de la mencionada terapia con claritromicina comienza a ir en descenso, por lo cual nuevas asociaciones se han incorporado, como lo son: Metronidazol, Bismuto, Tetraciclinas, Levofloxacina. De ahí la importancia de que sea cual sea el protocolo instaurado, sea bajo supervisión médica.

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Dr. Lenin Vivas 

Medicina Interna / Medicina Critica

Corporación ATIEMPO

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