Si deseamos ver el mundo desde un punto de vista positivo la Navidad y la primera semana del año, pudiera representar una época de transición entre un año más vivido y el que comienza, es decir, un momento ideal para hacer un balance y así reflexionar sobre todo lo sucedido, lo bueno, lo no tan bueno y lo malo, más qué tanto de todo eso, hubiésemos podido hacer diferente. Es analizar aquello, que sí está en nuestras manos cambiar pues es vano revisar el año en función del entorno no controlable. Es el momento de hacer introspección más no de tratar de ser analistas políticos y sociológicos.

Lo vital es revisarse para mejorar como seres humanos y poder llegar al 2019 con todas las herramientas emocionales y físicas para buscar y aprovechar todas las oportunidades.

En eso estoy, quiero sinceramente mejorar muchas cosas en mi vida y el esfuerzo está en aislarme del entorno para creerme que es posible. Así fue del 2017 para el 2018, pues cuando este año comenzó, el panorama pintaba el paisaje como imposible, eran tanto los obstáculos que todo se dibujaba inalcanzable; pero decidí enfocarme en mis metas, seguir adelante y conseguí la más importante: cerrar viva, saludable y trabajando, en lo que me gusta.

Precisamente pareciera que el 2019, también comenzará convulsionado, por ello mi recomendación es centrase en las metas, en el lado bueno de las “situaciones” y fluir confiando en Dios, eso sí, teniendo claro lo que deseamos, arriesgándonos a realizar nuevas cosas o mejorar las que ya se tienen. Y con el corazón más el pensamiento claro de aquellas áreas internas y externas que debemos mejorar, es decir, el morral debe ir con lo justo entre las metas (lo que deseo) y las herramientas que necesito.

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Amigos, lo vital es no detenerse, es dejar de lado el miedo. Paralizarnos nos hace perder vida y lo único que no se recupera es el tiempo así que hay que agotarlo inteligentemente. Hacer, hacer lo mejor, y el resultado cuál será: “lo positivo”. Si Ustedes suman más con más, no le puede dar menos. ¿Entonces? “Manos a la obra” o “Echarle Pichón”.

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Cierre de un ciclo…

El cierre de año y el comienzo del nuevo, tiendo a verlo como el fin de un ciclo y el comienzo de otro, por ello suelo ponerme reflexiva y sensible. Según los expertos esto es muy útil para crecer como seres humanos.

Ahora bien, más allá de lo positivo o negativo que haya resultado el balance del 2018 después de haber hecho nuestra respectiva reflexión, es importante que podamos determinar que las cosas negativas que nos sucedieron nos ayudaron a crecer porque generalmente incorporamos recursos que quizás antes no teníamos; y que, atravesando dichas crisis o cambios, evolucionamos. ¿Ustedes se imaginan sin esos aprendizajes? Yo a estas alturas no, al contrario, los agradezco porque sin duda ahora soy una mejor persona.

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Los obstáculos atravesados, superados o no, sin duda, han sido oportunidades para cambiar. Todos, solo con el hecho de nacer y respirar, estamos destinados a atravesar por crisis vitales; algunas esperables, otras imprevistas. Estas crisis vitales, sobre todo las esperables (un examen, aprender a caminar, la pérdida de un ser querido, etc.), son etapas que nos imponen determinados objetivos o tareas que según nuestra edad debemos cumplir; y es así como vamos desarrollándonos internamente y nos vamos transformando.

Nueva oportunidad…

Insisto, siempre busco ver el lado positivo de todo, para no ahogarme en la “imposibilidad” y en consecuencia detenerme, por eso prefiero ver el comienzo de un año calendario como una nueva oportunidad. Un período en el cual puedo plantearme qué metas no cumplí del año anterior para seguir luchando por ellas, más fijarme nuevas.

Llegados a este punto es bueno preguntarnos ¿Qué área de nuestra vida merece más atención? ¿Qué debo modificar de mi personalidad? ¿Qué debo mejorar en el trabajo? ¿Qué otras cosas debo hacer para sentirme realizado?… en fin, son tantas las preguntas como personas existen en el mundo. Los invito a hacérselas y establecer un plan de acción (esquema escrito) para que no se quede en un mero análisis, sino que tengan claro qué hacer para modificar lo que está en sus manos, y así, poder realizar lo que deseen y sentirse como anhelan.

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Haciendo lo anterior, podemos modificar lo que no funcionó, empezar de cero, recargar energías, físicas y psíquicas, para regenerarnos, es decir, transformarnos siempre, eso es lo que nos hace darnos cuenta que estamos vivos.

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María Laura Garcia

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