Con la llegada del nuevo año queremos ponernos en forma y quitarnos esos kilitos de más que adquirimos en las fiestas decembrinas. Seguramente tú también estés deseando eliminar esa barriguita que te ha dejado los excesos de Navidad. Entonces no te preocupes en este artículo te ofrecemos algunos tips para que recuperes tu figura.

Uno de los ejercicios estrella para conseguir un vientre plano son los abdominales, ya que nos ayudan a fortalecer nuestro tren superior y aplanar la pancita. Pero, desgraciadamente, tenemos que decirte que los abdominales no hacen milagros y que necesitarás ir más allá para notar resultados de verdad, empezando por reducir esa capa de grasa que cubre tus abdominales.

Te contamos las 8 verdades que necesitas saber sobre este ejercicio para que cuando lo practiques le saques el máximo partido, ¡atenta!

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Hacer abdominales no es suficiente

Puede sonar un poco desmotivador, pero es una triste realidad. Si solo hacemos abdominales no lograremos tonificarlos como queremos, ya que no eliminamos la capa de grasa que cubre esta zona. La única forma que existe para acabar con esa grasa es haciendo algún tipo de ejercicio aeróbico como saltar a la cuerda, correr, montar en bicicleta… Al menos durante 30 minutos, unas 3 o 4 veces a la semana. Este tipo de ejercicios cardiovascular son necesarios para reducir la grasa en aquellas zonas del cuerpo más propensas a acumularla.

Realiza ejercicios abdominales combinados

Debemos hacer ejercicios que trabajen todos los músculos de nuestros abdominales desde diferentes ángulos (tanto del recto abdominal como los oblicuos y laterales). Existen muchos tipos: los crunch’ (que son los más clásicos y consisten en elevar nuestro tronco del suelo lo más alto que podamos, pero sin superar los 30 grados), los abdominales en ‘twist’ (que consiguen fortalecer los oblicuos) o los abdominales en V (ideales para fortalecer el recto abdominal), entre muchos otros. ¡Combínalos y notarás los resultados!

Varía la rutina de ejercicios

Las tablas de ejercicios son un recurso fantástico para organizar nuestra rutina física. Sin embargo, tenemos que decirte que necesitarás cambiarla cada pocas semanas. La explicación es sencilla, cuanto más tiempo llevamos practicando una misma rutina de ejercicios, más fácil es realizarla. Nuestro cuerpo se acostumbra, usa menos energía, quema menos calorías y, por tanto, no logramos los resultados deseados. Por ello, deberás poner a prueba a tu cuerpo y cambiar tu rutina de ejercicios cada 5 semanas. Esto no significa que cambies por completo el tipo de ejercicio, sino que incluyas algunas variaciones que le hagan diferenciarse, por ejemplo utilizando pelotas para los abdominales, mancuernas, cintas, ligas, entre otras.

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Nuestros abdominales pueden resistir al paso de los años

No podemos negarlo… el paso de los años se nota, especialmente a la hora de hacer ejercicio. Después de los 30, aproximadamente, es normal que notemos una desaceleración del metabolismo. En el caso de los hombres, normalmente, vemos cómo acumulan una mayor cantidad de grasa en su área media, mientras que en el caso de las mujeres lo hacemos en las caderas y en los muslos. Esto se debe a que, aunque ingerimos la misma cantidad de calorías, nuestro cuerpo no está preparado para quemarlas al mismo ritmo que antes. Esta desaceleración es lógica pero, desgraciadamente, va a más según van pasando los años. La solución es más fácil de lo que crees. Simplemente debemos comer menos cantidad y más sano, así como hacer más ejercicio. Por su parte, a partir de los 25 años, también es normal notar la pérdida de fibra muscular. Para que esto no ocurra, simplemente debemos aumentar nuestra rutina de ejercicios de fuerza, especialmente con pesas al menos durante 20 minutos unas 2 o 3 veces a la semana.

La menstruación afecta a nuestros abdominales

Especialmente en el periodo pre-menstrual. Una semana antes de tener la regla, es normal que notemos que nuestro cuerpo esté más hinchado. Esto se debe a que, de forma natural, producimos una mayor cantidad de progesterona, ya que nuestro cuerpo está diseñado para la maternidad. De esta forma, retiene una mayor cantidad de líquidos para preparar al útero para el embarazo. Cuando el organismo detecta que no estamos embarazadas, disminuyen los niveles de progesterona y comienza a soltar líquidos a través de la orina. Los altos niveles de esta sustancia también afectan de forma directa a nuestro estado de ánimo y a nuestra imagen física. Pero, ¿qué podemos hacer? En esta situación deberemos controlar lo que comemos y hacer más ejercicio de lo habitual, ya que no solo nos sentiremos mejor sino que igualaremos nuestros niveles hormonales.

Apretar el abdomen es muy beneficioso

Mantener el abdomen contraído durante el día te ayudará a trabajar los músculos internos del abdominal, así como la parte inferior de la espalda, corrigiendo incluso aquellos problemas  en la postura que pueden hacer que te encorves inconscientemente. Lógicamente no vamos a ponernos a hacer abdominales en medio de la oficina pero sí podemos apretar el abdomen en cualquier momento y lugar, ¡y sin que nadie note nada!

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El estrés se refleja en la barriguita

Ya sabemos que es estrés no es bueno  para la salud pero lo que seguramente no conocías es que también se refleja en la grasa de nuestro abdomen. La Universidad de Yale en Estados Unidos, realizó un estudio con 160 mujeres con un alto nivel de estrés que, casualmente, todas tenían un mayor tamaño de cintura y grasa acumulada. Tal y como argumentan los expertos, esto se debe a que la hormona del estrés, más conocida como cortisol, afecta de forma directa al estómago porque se trata de una parte del cuerpo que tiene más receptores para el cortisol que para cualquier otra célula del cuerpo humano. Para controlarlo, simplemente tenemos que evitar los malos hábitos como fumar, beber y la falta de sueño. Por el contrario, según los expertos, es beneficioso hacer ejercicio, respirar profundamente, reírse e, incluso, escuchar música clásica.

 La barriga cervecera sí existe

Sabemos que las bebidas alcohólicas no son bienvenidas a la hora de reducir esos kilitos de más pero, ¿por qué? Para que puedas hacerte una idea, cada gramo de alcohol equivale a uno de mantequilla. Es decir, el alcohol cuenta con un alto contenido de calorías y no nos viene nada bien para aplanar la zona. En el caso de la cerveza, se trata de un alcohol que consigue almacenarse como grasa más que cualquier otro, según un estudio de la Universidad de Carolina del Norte. En esta investigación participaron personas que consumían más de 6 bebidas alcohólicas a la semana. Aquellos que bebían cerveza tenían un mayor tamaño de cintura y cadera (así como una mayor cantidad de grasa) que aquellos que tomaban vino y que tenían una cintura mucho más delgada. Así que ya sabes, si quieres reducir esos cauchitos tendrás que decir adiós a la cerveza, por mucho que duela.

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Con informacion de www.mujerhoy.com

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