La anosmia
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La anosmia o pérdida del olfato es más frecuente de lo que se suele pensar y sus causas pueden ser muy variadas. Aunque en la especie humana no está muy desarrollado –el perro posee una capacidad olfativa 20.000 veces superior-, el sentido del olfato aporta una valiosa información del entorno en el que vivimos, tanto para disfrutar de los aromas de la comida, la bebida y los perfumes, como para prevenir posibles riesgos al permitir detectar un escape de gas, el humo de un incendio o, en el caso de la higiene, olores corporales. Generalmente se produce cuando existe inflamación u otra causa de obstrucción en las vías nasales, evitando  que los olores lleguen a la zona olfatoria, también se genera  cuando se destruye parte de la zona olfatoria o de sus conexiones con el cerebro.

La mayoría de las personas con anosmia pueden reconocer sustancias saladas, dulces, ácidas y amargas, pero no pueden describir la diferencia entre sabores específicos. La capacidad de distinguir los sabores en realidad depende del olfato, y no de los receptores del gusto de la lengua. Por lo tanto, las personas con anosmia a menudo se lamentan de haber perdido el sentido del gusto y de no disfrutar de la comida.

Perder el sentido del olfato repercute en diversos ámbitos de la vida porque es esencial para el reconocimiento y la interacción con nuestro entorno. Entre otras cosas, nos avisa de situaciones peligrosas, como un incendio, y nos transmite información y sensaciones sobre los objetos que nos rodean.

El impacto de este trastorno se extiende, incluso, a la esfera sexual, debido a que  la incapacidad para oler el cuerpo del otro puede dificultar las relaciones íntimas y los síntomas depresivos que suelen acompañar a la pérdida de olfato merman el deseo sexual.

La anosmia
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Pérdida de olfato afecta al gusto

El problema se extiende también al sentido del gusto, ya que ambos trabajan  de la mano. Héctor Vallés, miembro de la Sociedad Española de Otorrinolaringología y cirugía de Cabeza y Cuello, explica que esto se produce porque: “La masticación y la deglución del bolo alimenticio impulsan su atmósfera aérea desde la boca hasta el techo de las fosas nasales”.

De esta forma, se produce una estimulación olfativa simultánea a la masticación y la deglución, “lo que permite reunir sensaciones gustativas y  olorosas que se acaban integrando, de tal manera que son indistinguibles en la valoración del sujeto”.

Causas

La pérdida del sentido del olfato puede tener múltiples causas la gran mayoría de los pacientes que presentan una disfunción olfativa primaria pueden incluirse en uno de estos cuatro grupos:

  • Procesos patológicos nasales, sinusales o ambos (por ejemplo, sinusitis).
  • Infección primaria de las vías respiratorias altas (resfriado común).
  • Traumatismos craneales.
  • Situaciones idiopáticas(de causa desconocida).

Otras enfermedades o circunstancias que pueden llevar a la pérdida de olfato es el consumo de drogas y medicamentos, la exposición a sustancias químicas industriales, sinusitis crónica, enfermedades tumorales en distintas localizaciones y patologías neurológicas de origen neurodegenerativo, como el Alzeheimer y el Pakinson.

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¿Quiénes son más propensos a perder el olfato?

Se considerada  que la anosmia afecta por igual a hombres y mujeres y su frecuencia aumenta en las personas mayores, debido a lo que se conoce como presbiosmia (pérdida de la capacidad olfativa en relación con la edad). “Por lo tanto, no es un proceso patológico, sino la expresión de la involución fisiológica propia del envejecimiento”, puntualiza Vallés.

Diagnóstico y tratamiento

Muchos casos de pérdida de olfato no se pueden prevenir, pero otros sí. Algunos otorrinolaringólogos recomiendan “el cuidado de las fosas nasales mediante la respiración de un aire no agresivo así como evitar inhalar  vapores irritantes o atmósferas polvorientas”.

Ademas se debe evitar  la exposición a tóxicos químicos tales como: benceno, benzol, butil acetato, disulfuro de carbón, formaldehído, disolventes de pintura, gasolina entre otros.

En cuanto a la terapia, los expertos indican que una buena proporción los déficits de pérdida de olfato son transitorios (es lo que ocurre con la inmensa mayoría de las infecciones de las vías respiratorias. En el resto de los casos Vallés señala que, debido a la gran diversidad de posibles causas, el tratamiento es “extraordinariamente variado y diferentemente eficaz”. Por ejemplo, “en el caso de las pérdidas de olfacción debidas a traumatismos craneoencefálicos, el pronóstico de recuperación suele ser pobre, estimándose entre un 15 y un 39 por ciento”.

La anosmia
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Con Información de CuidatePlus

 

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