Cuando la intimidad se convierte en un verdadero tormento se puede decir que existe un trastorno denominado  dispareunia,  dicha disfunción se caracteriza por la aparición de algún tipo de dolor genital asociado a la práctica sexual con penetración.

Aunque la dispareunia puede darse tanto en hombres como en mujeres, su prevalencia sobre la población femenina es considerablemente mayor, siendo poco frecuente entre los varones. Sus causas pueden ser de índole física u orgánica, o bien de origen psicólogico.

Según la  profesora del máster en Sexología de la Universidad Camilo José Cela, en Madrid. Ana Belén Carmona, la mayoría de los casos la dispareunia es de difícil diagnóstico. Lo habitual es que cuando una mujer siente dolor acuda a su ginecólogo y si no responde a una cuestión médica muchas mujeres buscan consejo y ayuda en profesionales como sexólogos o fisioterapeutas, entre otros. “Debido a esta diversificación de profesionales es difícil estimar la prevalencia de mujeres que sufren dispareunia. En nuestro centro de sexología, de cada 15-20 mujeres, aproximadamente una acude buscando ayuda para su dispareunia”, añade Carmona.

Dispareunia

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Síntomas de la dispareunia

Los síntomas de la dispareunia abarcan múltiples de sensaciones asociadas a la molestia genital, tales como dolor, escozor, quemazón e incluso picor.

Estas molestias pueden aparecer en cualquier momento del coito; ya sea al principio, durante o al final del mismo.

También pueden variar en función de la zona donde se experimentan; en la parte externa de la vagina, en la parte interna o en la zona pélvica en el caso de las mujeres y en la parte externa (prepucio, glande o escroto) o interna (testículos, próstata, uretra o vejiga) en el caso de los hombres.

Las razones de este dolor que impide llevar una vida sexual normal son variadas. Por ejemplo, algunos problemas ginecológicos pueden motivar relaciones dolorosas, como infecciones o la endometriosis, entre otros. Otros motivos son la existencia de problemas dermatológicos en la vulva, que también pueden ser causa de coitos o relaciones genitales dolorosas (vulvodinia o vestíbulodinia).

Sin embargo, una mujer sin problemas de este tipo, puede sufrir dolor en sus relaciones de penetración debido a que no esté teniendo relaciones que favorezcan su placer o su excitación”, afirma Carmona. “Los temores o miedos también pueden estar relacionados a que muchas mujeres contraen sin darse cuenta su musculatura perivaginal, dificultando la penetración y provocando dolor. Estos últimos casos son los típicos que vienen a consultar con sexólogas porque su ginecóloga no ha encontrado nada”

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¿Se puede solucionar?

Según la especialista, la respuesta es sí en la mayoría de casos y conseguir una mejora en otros. “Cuando se trata de mujeres con dolor coital debido a miedos o dificultades para lubricar por prácticas eróticas poco adecuadas, desde la terapia sexual hay muchas herramientas y protocolos que tienen muy buenos resultados. Cuando la causa del dolor es médica, la perspectiva de solución depende del problema concreto, pues hay algunos más fáciles de resolver que otros”, aclara.

Cómo actúo con mi pareja

Este dolor irremediablemente afecta a las relaciones íntimas con la pareja, por lo que Carmona recomienda que siempre que hay un problema de dispareunia, lo adecuado es descartar las relaciones de coito mientras se soluciona.

Muchas veces la dispareunia ocurre en la fase de excitación. Para que haya excitación debe haber un deseo sexual previo, pero hay personas que aún sintiendo deseo sexual no consiguen excitarse o el nivel de excitación que alcanzan no es suficiente como para que consigan la lubricación necesaria, es ahí cuando se produce el dolor. Debemos tener en cuenta que la falta de lubricación también puede venir provocada por un problema hormonal, por lo que si éste fuera el caso, bastaría con utilizar un buen lubricante que sustituya a la propia lubricación.

Las relaciones sexuales son para disfrutarlas, no tiene sentido que la mujer sufra. Descartar las relaciones de penetración no significa renunciar al sexo ni al placer. Se puede tener una vida sexual muy plena y muy satisfactoria sacando el coito del menú sexual, pues hay más platos y muy ricos también”, añade.

Carmona hace hincapié en que cuando a pesar del dolor coital, no se descartan las relaciones de penetración (y esto a veces ocurre por presión o insistencia de él), puede llegar a afectar muy negativamente al deseo sexual de ella, lo que llega a complicar más la situación de partida.

Por último, la experta recomienda que si una mujer empieza a tener relaciones de coito dolorosas y percibe que no es algo puntual, sino que está empezando a ser algo habitual o continuo, no deje pasar mucho tiempo y acuda a su ginecólogo lo antes posible.

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Le aconsejo que lo hable con su pareja y que descarten las relaciones de penetración hasta que se haya solucionado. Si su ginecólogo o ginecóloga no le ofrece respuestas, le animo a que busque otros profesionales que puedan hacer su propia valoración o intervención, pues la dispareunia puede tener diversas causas y cada profesional realiza una evaluación diferente”, concluye.

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Con Informacion de CuidatePlus.com

 

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