Cuando la energía no fluye de manera óptima por los ambientes de una casa, se generan malestares cotidianos con efecto acumulativo sobre la salud física y emocional. Pero si un lugar está nutrido por un Chi (flujo de energía) positivo (envolvente, sutil y fresco) de inmediato percibimos el bienestar que reina. Para este estudio tradicional del Feng Shui, el hecho de habitar espacios con flujos densos, débiles u hostiles provoca en el mediano plazo un sinfín de desequilibrios en el Chi vital de las personas.

El: “me siento agotada”, “soy irritable”, “todo me sale mal”, etc, podría solucionarse simplemente con una reparación de corrientes nocivas que se han instalado en el hogar.

Las causas inmediatas de estos desequilibrios radican en un uso inadecuado del espacio, por ejemplo, cuando se acumulan objetos, cuando hay un exceso de vacío, o una distribución de muebles que redirecciona de modo hostil el Chi.

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¿Cómo identificar la energía estancada?

La forma y la velocidad que adquiere el recorrido de la energía son aspectos que imprimen el carácter emocional a un espacio. Pero, ¿cómo detectar estos flujos si el Chi es un aire “invisible” al ojo en el sentido ordinario del término?

El Feng Shui es una teoría para la práctica, por eso la siguiente tipificación de los flujos energéticos puede ayudarte a identificar el desequilibrio en tu vivienda:

Acelerado: inquietud permanente

Ocurre cuando la energía viaja a lo largo de una línea recta pasando de un lugar a otro sin detenerse, por ejemplo, como sucede en los pasillos largos. Este tipo de corriente acelera la velocidad del Chi creando sensación de inquietud y ansiedad. Permanecer bajo su influencia desestabiliza las emociones. Las líneas de aceleración de Chi dispersan la vitalidad de los ambientes impidiendo que se energicen adecuadamente las habitaciones, lo que puede ser perjudicial para la salud. Las alineaciones de puertas y ventanas son ocasión para que el Chi entre y salga muy rápido, pudiendo también provocar pérdidas de dinero.

Desordenado: desorganización total

En estos casos el Chi se mueve al azar dentro de un ambiente, debido a que determinados objetos, formas y tipo de superficies coartan el fluir ondulado que naturalmente tiene la energía. Estas corrientes se desvían abruptamente, se detienen, chocan y rebotan, comportándose de manera impropia.

Los casos típicos de este tipo de flujo son los ambientes con exceso de espejos, de puertas o de objetos y muebles con puntas salientes. Permanecer bajo esta clase de influencia genera desorden mental, ansiedad, los espacios se vuelven inhabitables sin saber bien la causa. Pueden causar discusiones entre los habitantes o sensación de irritabilidad.

En estos casos el Feng Shui identifica y elimina los objetos que están provocando rebotes y desviaciones desordenadas. Las soluciones consisten en quitar el exceso de espejos o los que están mal ubicados, sacar ciertos objetos, iluminar sectores estratégicos para direccionar el Chi y usar dispersores.

Circulación ondulada: para fluir en la vida

De los tres tipos flujos es el mejor, ya que bien manejado permite distribuir y regenerar la energía de manera natural y armoniosa. Este flujo gira sobre sí mismo a una velocidad moderada y circula con comodidad de manera envolvente pero sin estancarse ni acelerarse, es decir, con equilibrio positivo.

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Habitar ambientes con este tipo de influencia energética proporciona bienestar, tranquilidad, sensación de seguridad y optimismo. Genera oportunidades de crecimiento, de encuentro y buena convivencia. Para generarlo, se debe tener un manejo equilibrado entre los sectores vacíos y los ocupados, con una distribución alternada de los volúmenes que guíe la energía en recorridos ondulados suaves. Usar muebles con formas y bordes redondeados también ayuda a lograr este tipo de flujo benéfico.

Estancado: el “no movimiento”.

Como condición primordial, la energía es movimiento, por eso requiere espacios ordenados y despejados para fluir. Si en un lugar hay muchos objetos, la circulación se estanca. Esto ocurre especialmente en ambientes muy desordenados con armarios abarrotados, repisas con muchos libros y adornos encimados; oficinas llenas de carpetas y desorden en las gavetas; en carros sucios y con objetos acumulados en al baúl; en sótanos y bauleras donde se van amontonando trastos viejos.

¿Cuáles son los síntomas?

La sensación que se vive en estos espacios con flujo estancado es: de agotamiento, pesimismo, la atmósfera se vuelve densa y se pierde la motivación para realizar cambios o afrontar desafíos. Permaneciendo en este tipo de lugares, las personas pierden vitalidad y buena salud. Estos ambientes deben ser alivianados urgentemente de objetos y suciedad, los muebles se deben reacomodar y hay que ventilar e iluminar bien.

Consejos para todos los días

Cualquier flujo recto o desordenado puede reconvertirse en ondulado si se comprende cómo debe funcionar la energía. En la práctica, para lograr una buena estimulación del Chi dentro de la casa es conveniente:

  • Controlar que no haya zonas oscuras, rincones en penumbras.
  • Evitar guardar cosas debajo de la cama ya que no podría trasladarse el Chi correctamente.
  • Mantener los espacios limpios y ordenados, recordar que la suciedad estanca el Chi.
  • Evitar el exceso de muebles, es necesario trasladarse por la casa con libertad.
  • Eliminar los obstáculos en las puertas que son por donde ingresa la energía.
  • Iluminar siempre los pasillos.
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Con información de: www.clarin.com

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