Generalmente, todos al hablar de cuidarse para mantenerse joven por más tiempo, limitan su pensamiento al aspecto físico, es decir, no solo como lucimos, sino también sobre cómo funciona nuestro organismo. Ahora bien, ¿Cuántos nos ocupamos en mantenernos lucidos llegados a la vejez? O, en otras palabras, ¿en la forma cómo funcionará nuestro cerebro? O, más simple aún ¿En mantener la mente joven?

No muchos, ¿cierto? pues entonces los invito a comenzar a enfocarse en ello, si quieres disfrutar de una vejez llena de verdadera plenitud.

Según expertos, el cerebro alcanza su punto de funcionamiento máximo cuando tenemos 25 años de edad aproximadamente y a partir de ese momento comienzan a declinar en sus capacidades de manera gradual y paulatina, solo que comenzamos a palparlo durante la tercera edad.

Cerebro

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Gracias a Dios, aunque la genética nos predispone o no a padecer diversas enfermedades físicas y mentales, ciertamente los hábitos de vida tienen un peso importante en su desarrollo y determinan a gran escala que tan bien o no, viviremos llegados a la vejez.

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Nuestro cerebro envejece

Existen tres indicadores que nos pueden ayudar a ponderar que tan sanos estamos mentalmente hablando y son: la memoria, el razonamiento y la capacidad para planificar. Justo esta última constituye la herramienta perfecta para que en la actualidad nos enfoquemos en diseñar una forma de vida que nos lleve a una vejez mentalmente plena.

Me he cansado de hablarles de 4 herramientas esenciales para aquellos que pretenden preservar su salud y calidad de vida por más tiempo: la actividad física regular, mantenerse activos mentalmente, controlar los niveles de estrés y alimentarse balanceadamente dando prioridad a lo natural.

Tercera edad

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Moverse es esencial

No se trata de volverte un atleta de la noche a la mañana o en maratonista, pero sí de comenzar a activarte, mínimo, 3 o 4 días a la semana, caminando aceleradamente y/o subiendo escaleras (existen mil formas) como prácticas cardiovasculares básicas, más hacer pesas pues es la única manera de preservar tu masa ósea y muscular. El ejercicio es vital para producir proteínas que estimulan el crecimiento de las conexiones neurales y permiten segregar endorfinas que regulan tu estado de ánimo.

Ejercitar el cerebro

Debemos mantenernos activos mentalmente y eso se logra aprendiendo cosas diariamente y poniendo a prueba la memoria, relacionándonos con los demás, resolviendo juegos mentales que en el mundo del ciberespacio hay muchos y que serían la versión moderna de los crucigramas. Se trata de mantener a tono nuestras capacidades de resolución de problemas y de realizar múltiples tareas a la vez. Debemos retar la memoria, entrenando la atención, creando asociaciones para recuperar información del cerebro.

Mantener a raya el estrés

Cuando estamos muy estresados el cuerpo segrega cortisol, que entre otros prejuicios en el organismo provoca el almacenamiento de grasa, pero también deprime los centros cerebrales encargados de la memoria. Lo que sostenido en el tiempo nos puede conducir a una vejez sin memoria. Por tanto, debemos valernos de diversos recursos para atenuar o mitigar el estrés. Meditar, ejercitarnos, ver películas agradables, compartir con amigos, leer un buen libro, etc. Algo vital en este sentido, también está el descanso.

estrés

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Alimentarnos equilibradamente

Las personas que se procuran dietas equilibradas, priorizando los alimentos no procesados, como frutas y verduras ricos en antioxidantes; que consumen suficientes ácidos grasos Omega 3 a través de pescados, nueces y aguacate (grasas saludbienstar), pues preservan o resguardan su memoria entre otras capacidades mentales. También debemos ser muy moderados con el consumo moderado de alcohol, así como cafeína.  La adecuada hidratación es un paréntesis importante que complemente el alimentarse de manera balanceada.

En síntesis, se trata de ajustar conductas antes que los daños de la vejez aparezcan y sea más difícil el curar o manejar los problemas que el desgaste físico y mental supone. Manos a la obra, nunca es tarde.

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Artículo publicado principalmente en Caraota digital 

María Laura Garcia

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