la sexualidad
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La sexología es la ciencia que se encarga del estudio del sexo, su proceso de diferenciación y su función en ausencia o en presencia de enfermedad. Siendo el ser humano biopsicosocial, la sexualidad humana también lo es, constituyéndose en integridad. Y como lo sexual está signado por el disfrute tanto individual como en pareja, debemos tratar el placer así como la educación para poder ejercer la función sexual.

La información sexual aportada en los centros educativos se enfoca en la anatomía sexual, la primera menstruación, las células sexuales, las infecciones de transmisión sexual y los métodos anticonceptivos. No se establece nada con respecto a la respuesta sexual, al placer y menos a lo que a sexualidad responsable se refiere. Esto está contemplado dentro de estos principios sexuales básicos que contribuyen y promueven la salud sexual.

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Aprender a dar y recibir placer

En lo particular, siempre lo denomino sólo como “dar y recibir”. Fue descrito por el Dr. Williams Masters y la Psic. Virginia Johnson (Masters y Johnson), investigadores de la respuesta sexual humana de los Estados Unidos en los años 1960’s.

Ellos aconsejaban, como parte de la terapia sexual, sesiones de “focalización sensorial”, consistentes en la exaltación de las sensaciones que les puede aportar el sentido del tacto. Iniciándose de manera individual para luego llevarse a cabo en pareja, consiste en la práctica de caricias sensuales (toda la piel sin los órganos sexuales) y caricias sexuales (todo el cuerpo incluyendo los genitales y las principales zonas erógenas).

De esta manera, se logra identificar lo que siente la mano que toca y la zona que es tocada al hacerse de modo individual. Al estar en pareja, se alternan los roles de acariciador y acariciado, lo que les permite aprender y disfrutar de ambos roles para maximizar el disfrute sexual.

Sentir en lugar de pensar

Al tomarse la decisión de tener contacto sexual, toda la atención y energía debe orientarse a facilitarse las sensaciones que permitan el placer sexual y la consiguiente satisfacción. Las cogniciones (pensamientos distorsionados) con respecto a la sexualidad así como sobre diferentes aspectos, situaciones o inconvenientes en las otras áreas de la vida de una persona o una pareja, se convierten en factores distractores, productores de ansiedad, tristeza, depresión, temor o frustración.

Todas estas emociones anteriormente nombradas son inhibitorias o bloqueadoras de la respuesta sexual humana y su buen desarrollo durante el intercambio sexual en pareja.

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Avanzar con retroceso

Cuando un receptor que es activado y estimulado por mucho tiempo, cada vez exige mayores umbrales y termina perdiendo su sensibilidad, ya sea por adaptación o transformación de la sensación en dolor o molestia.

El proceso es sencillo: se estimula una zona y, después de lograr una excitación breve y ligera, se retira el estímulo, el cual se retoma de nuevo hasta alcanzar una excitación más duradera e intensa para volver a retirar el estímulo. Esto garantiza que el receptor no se agote en funcionamiento ni se fatigue, manteniéndose la respuesta del mismo en el tiempo.

Observación de la respuesta sexual

No se puede ser ciego ante las reacciones corporales individuales y en pareja. Esto restringe el conocimiento de todo lo que comprende la respuesta humana y la formación de las imágenes sexuales propias en los sistemas cerebrales de la memoria, factibles de ser utilizables para activar y favorecer la función sexual. Para ello, debe haber luz que puede ajustarse, incluso puede utilizarse aquella que permita ver pero haga sombras sensuales que delineen o resalten partes del cuerpo.

Descubrimiento de las zonas erógenas

Se han establecido áreas corporales más sensibles a estimulación, comunes entre miembros de un mismo sexo. Son las muy conocidas zonas erógenas. Sin embargo, debido a las manifiestas diferencias intersexuales e intrasexuales (es decir, entre personas de su mismo sexo), cada persona debe identificar las propias. Estas diferencias obedecen a procesos de diversa índole que se originan a través de las experiencias sexuales.

Señalamiento y demostración

La comunicación verbal, gestual y corporal es necesaria para poder expresar lo que se desea hacer o sea hecho, así como el modo y la parte del cuerpo. Cabe decirlo de manera asertiva, guiar manos o dedos hacia el lugar exacto, hacerle la demostración del modo, moverse hasta que esa área del cuerpo entre en contacto con lo que se quiere, o hasta ejercer la acción a sí [email protected] De esta manera, la pareja observa, entiende las necesidades de su compañ[email protected], aprende mejor el disfrute de su contraparte y propia al momento de tener contacto sexual.

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Responsabilidad sexual

La primera vez, las sucesivas veces y todo el repertorio erótico debe llevarse a cabo en el momento en que la persona se sienta realmente preparada para ello, tanto en lo físico como en lo psicológico. Cada quien debe decidir por sí [email protected] lo anterior, lo que hace a la función sexual en un acto consensual y adecuado al verdadero “Para qué” que debe coincidir para ambos. A su vez, debe generar factores de protección [email protected] en preceptos como:

  • Evitar todo acto sexual que implique peligro o no conduzca a incrementar la armonía y plenitud (Ej: intercambios de parejas).
  • Rechazar cualquier actividad sexual que no disfruten (Ej: sadomasoquismo).
  • Desechar las conductas sexuales de las que no puedan hacerse responsables plenamente (Ej: omisión del uso del condón, contacto sexual con personas de riesgo).
  • Sustituir lugares y tiempos inadecuados por otros más propicios (Ej: sitios públicos a plena luz del día).
  • Eliminar prácticas sexuales que no sean aceptadas por ambos miembros de la pareja (Ej: orgías).

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Dr. Gerardo José Giménez Ramírez

Médico Sexólogo

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