Crisis y emociones
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Violencia, represión, escasez de alimentos, inflación, falta de medicamentos…  En la actualidad, son muchos los asuntos ante los cuales resulta inevitable angustiarse, deprimirse o sentirse emocionalmente inestable.

Una crisis se desarrolla cuando el individuo está expuesto de forma directa o indirecta a un evento peligroso o estresante, donde los recursos o capacidades del sujeto se ven excedidas, es decir; la persona no sabe cómo reaccionar ante una situación determinada, experimentando una sensación de vulnerabilidad e inestabilidad.

En los hogares es importante prestarle especial atención a los niños y adultos mayores, se recomienda se tomen medidas de protección por ser los más propensos a sufrir los daños colaterales que pueden causar las situaciones de conflicto.

La exposición prolongada a eventos violentos puede causar manifestaciones físicas como cefaleas, dolores de estómago y malestar general. También son frecuentes las pesadillas, insomnio, pérdida o aumento del apetito, sensación de fatiga e inestabilidad emocional (ira, tristeza), que si no son atendidas de forma pertinente pueden desencadenar en trastornos de ansiedad o trastornos depresivos.

Ante realidades tan duras, es saludable tomar distancia por unos momentos de la situación, lo que no quiere decir divorciarse de los asuntos que ocurren alrededor, pero si es necesario tomarse un tiempo sin leer o escuchar las noticias.

Hay que hacer el esfuerzo por entender que tomar un break, bien sea estudiando, viendo películas, compartiendo con amigos, no nos hace mejor o peores ciudadanos. Alejarse es una forma de resguardarse, preservar espacios de normalidad en la rutina dentro de la crisis es una forma de cuidarnos. No es recomendable estar todo el tiempo involucrado en la situación de crisis, ni tampoco es sano alejarnos y vivir ensimismados sin considerar el contexto que nos rodea.

Acercarse a amigos y familiares de confianza, para compartir con ellos la angustia, desahogarse o buscar refugio. Aislarte de quienes te rodean puede aumentar el riesgo de experimentar síntomas físicos e incrementar tu malestar.

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Recomendaciones generales

  • Dosifica la cantidad de información que manejas diariamente. “No es saludable pasar muchas horas en las redes sociales buscando información acerca de lo que ocurre, mantente informado pero no te sobreexpongas”.
  • Verifica que las fuentes de información de la que dispones sean fidedignas, páginas confiables. “No caigas en rumores que solo aumentan la sensación de incertidumbre y el caos”.
  • Trata de preservar espacios en tu rutina que te hagan sentir bien. “Sabemos que no es fácil pero realizar actividades como ver películas, estudiar, hacer ejercicio son factores protectores”.
  • Encuentra un espacio para conversar sobre cómo te sientes con tus personas de confianza.
  • Respeta la opinión y la postura de otros. Experimentar rabia, tristeza e indignación en situaciones así es normal y valido pero es importante modular la forma en que expresas esas emociones.
  • Busca ayuda profesional si sientes que la situación se está saliendo de control.

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Lic. Stefania Aguzzi

Psicólogo Clínico UCV

Twitter:  @stefaniaaguzzi 

Instagram:  @stefania.aguzzi 

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