Si eres amante de lo natural como ir a la playa, entonces es sinónimo que te gusta el sol aquí y en A Tu Salud, te contamos cómo aprovechar la bondades del  astro rey en cualquier ocasión, ya sea para un fin de semana o en vacaciones, y es que muchos de nosotros nos gusta disfrutar de un baño de sol.

Para lucir una piel saludable de forma natural es necesario exponerla  un poco al sol, pero con sus debidas precauciones.

La piel utiliza la luz solar para producir vitamina D, la cual es importante para la formación de huesos. No obstante, la exposición excesiva a los rayos ultravioleta pueden ser muy perjudiciales. Por ello, es importante cuidarla y protegerla con los productos adecuados, y disfrutar de los efectos benéficos del sol y evitar los dañinos.

El Sol es indispensable para la vida y, por tanto, también para el organismo humano. Todos necesitamos que el sol incida sobre nuestra piel, entre otras razones porque es la principal fuente de vitamina D, imprescindible para que el organismo pueda absorber el calcio, tan necesario para mantener los huesos fuertes y sanos. El sol también aporta otros beneficios, pero un exceso de exposición conlleva riesgos muy concretos. Es por ello que el sol hay que tomarlo en su justa medida y siempre con la protección adecuada.

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Eclipse solar

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Beneficios del sol para el organismo humano 

  • Mejora en la respuesta muscular.
  • Disminuye la presión sanguínea.
  • Incrementa la respuesta inmunológica.
  • Reduce la incidencia de infecciones respiratorias.
  • Baja el colesterol de la sangre.
  • Incrementa la hemoglobina de la sangre.
  • Mejora la capacidad de trabajo cardiovascular.
  • Estimula las terminaciones nerviosas.
  • Mejora la respiración, especialmente en asmáticos.
  • Promueve la síntesis de vitamina D para calcificar huesos.
Protege del sol

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Efectos benéficos y dañinos del sol en la piel

  1. Olvídate de la depresión. Si te expones al sol con protección, te llenará de energía y vitalidad.
  2. Mejora tu intimidad. Tiene el poder de estimular la producción de hormonas sexuales.
  3. Reduce la elasticidad. Los rayos solares queman la piel y reducen la elasticidad con el tiempo, por lo que acelera el envejecimiento prematuro.
  4. Quemaduras solares. Exponerte a los rayos solares en tiempo prolongado, puede causarte quemaduras en la piel, así como las células y las capas más profundas.
  5. Cáncer de piel. La exposición frecuente a los rayos ultravioleta es la causa principal de esta neoplasia.

¡Aprende a protegerte!

Protegerse del sol

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Los riesgos

UV: culpables

Los efectos dañinos del sol en la piel son provocados primeramente por la radiación UV: la radiación UVB (B de «bronceado») estimula el bronceado en particular, pero también es la causa principal de las quemaduras solares. La radiación UVA (A de «alergias solares» o «arrugas»), es más peligrosa porque no causa dolor y penetra más profundamente en la piel. Acelera el envejecimiento de la piel y puede provocar la intolerancia al sol, conocida normalmente como alergia solar y enfermedades pigmentarias (melasma, manchas). La radiación UVB y UVA pueden causar también alteraciones en el corazón de nuestras células y provocar daños en su ADN. Si este daño invisible se repite, pueden, a largo plazo, provocar el desarrollo de cánceres de piel.

Entonces  los peligros de una exposición prolongada y sin la protección adecuada a la radiación ultravioleta procedente del sol figuran los siguientes:

  • Aparición de eritemas. Se caracterizan por el enrojecimiento de la piel expuesta al sol y precede a la quemadura.
  • Quemaduras de primer y segundo grado.
  • Cáncer de piel y otros trastornos cutáneos.
  • Cataratas y otros trastornos de la vista.
  • Envejecimiento prematuro de la piel.
  • Inhibición del sistema inmunitario.
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Tratamientos

Protección por encima de todo , hay reglas que hay que seguir bajo el sol:

  1. Busca la sombra y evita la exposición al sol durante las horas de más intensidad
  2. Aplica la cantidad suficiente de protección solar justo antes de la exposición. Repite la aplicación generosamente y con frecuencia, sobre todo después del baño, de haber transpirado o de secarte con la toalla.
  3. No expongas a los bebés ni a los niños al sol directamente
  4. Protégete a ti mismo y a los niños con un sombrero, gafas de sol y una camiseta
  5. Elige un nivel de protección adecuado para tu tipo de piel.
Protege del sol

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También es bueno saber: algunos alimentos ayudan a mejorar nuestra resistencia al sol. Ciertas moléculas naturales como los carotenos, la vitamina C que se encuentra en frutas y vegetales y la vitamina E contribuyen a suplir la protección solar cuando nos exponemos al sol. Protegerse correctamente del sol permitirá obtener todos los beneficios que aporta al organismo y, al mismo tiempo, evitar los riesgos derivados de una exposición prolongada a él.

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Fuente: www.sanitas.es

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