¿Cuando piensas en una dieta baja en calorías eliminas mentalmente la posibilidad de volver a comer pan, arepa, pasta, arroz, avena, entre otros carbohidratos?

Es un error común pensar que para bajar o controlar el peso debemos eliminar estos alimentos de nuestras comidas.

Cuando te dedicas a comer pollo a la plancha con ensalada, o lechuga con atún puedes empezar a sentir nerviosismo, cansancio y ansiedad; aumentas el riesgo de obstruir tus arterias y sufrir infartos como respuesta al consumo excesivo de las grasas saturadas que contienen las proteínas; y te alejas de tu objetivo inicial, pues te expones al “efecto yo-yo”: se trata de regresar al peso inicial, e incluso superarlo, por no poder sostener una dieta baja en carbohidratos (y te comes en una sola sentada todo lo que no pudiste mientras los restringías).

Los carbohidratos son la mayor fuente de energía para el organismo y los mejores amigos del cerebro y el sistema nervioso central, porque te dan la fuerza para realizar la larga lista de actividades que tienes en tu rutina (desde ejercitarte, trabajar y llegar a la casa a hacer las tareas con tus chamos).

Así que la mejor dieta que puedes hacer es aquella que no suprima ningún grupo alimenticio. Mejor aún, que los reúna a todos de forma equilibrada, y su combinación te ayude a construir hábitos que cuiden tu salud, tu figura y te funcionen para toda la vida.

Dieta equilibrada

Foto Referencial

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 ¿Cómo elegir los mejores carbohidratos?

Son señalados como los culpables de esos kilos de más. Pero la realidad es que los carbohidratos cumplen una función vital en el organismo: brindar la energía necesaria para realizar cualquier actividad. El reto está en escogerlos  adecuadamente.

Antiguamente, los carbohidratos se dividían en dos grupos: los de absorción lenta y los de absorción rápida. Ahora ya se sabe que estos se pueden dividir según la respuesta de la glucosa sanguínea que estos produzcan después de consumirlos.

Los carbohidratos que producen una baja respuesta glicémica son aquellos que se encuentran en la batata, granos, pastas y cereales como la quínoa. El organismo utiliza la energía que absorbe de ellos poco a poco. Son saludables y necesarios para llenarte de energía, por eso deben ser incluidos en todas tus comidas. También puedes encontrarlos en la avena, la maicena y tubérculos como la papa, entre otros alimentos.

Los de absorción rápida, que a su vez producen una rápida respuesta de la glicemia en sangre, son asimilados en poco tiempo por el organismo (dulces, refrescos y mermeladas). De estos carbohidratos sí debes cuidarte: al consumirlos dispones de energía al instante que si no es quemada a través de la actividad física podría almacenarse como grasa y dar grandes elevaciones de glicemia e insulina en sangre.

Una pequeña cantidad de estos carbohidratos aporta tantas calorías como una mayor cantidad de aquellos que se absorben más lentamente. Por ejemplo: tomar una lata de refresco (carbohidrato de absorción rápida) equivale a comer una taza y media de arroz (carbohidrato de absorción lenta), sin embargo siempre será más nutritivo y saludable comerte el arroz que tomarte el refresco, sin hablar de la saciedad que aporta el carbohidrato de menor respuesta glicémica.

Dieta equilibrada

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¿Qué pasa cuando te quitas los carbohidratos?

Disminuyes tu energía diaria, sientes cansancio, somnolencia y agotamiento. Por eso la solución no es eliminarlos de la dieta, sino preferir los que producen menor respuesta glicémica, elegirlos en las porciones que se ajusten a tus necesidades nutricionales y reducir la frecuencia y cantidad de consumo de los de absorción rápida.

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Lic. Ariana Araujo Tovar.

Nutricionista – Master en Psicología y Health Coach.

Creadora – Directora de Método Coma

Redes Sociales: @metodocoma

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