El cabello es una de las partes de nuestro cuerpo que más nos gusta lucir. Por esto, es muy importante cuidarlo constantemente para mantenerlo saludable y evitar su pérdida acelerada. Pero más allá de la parte estética, nuestro cabello puede revelar muchas cosas sobre nuestra propia salud. Si este empieza a perder cuerpo o caerse con mucha rapidez, debido a una alopecia, eso puede ser un síntoma de alguna complicación en nuestro organismo o alimentación, por lo que es aconsejable acudir a un especialista para descubrir qué puede estar causando este problema.

En esta oportunidad trataremos de explicar qué es la alopecia, cuáles son sus distintas manifestaciones y qué la produce. Además hablaremos sobre los métodos de prevención y tratamiento de esta enfermedad de la piel y la importancia de tratarla con la misma seriedad que otras patologías, no como un mero inconveniente estético.

¿Qué es la alopecia?

Generalmente, todas las personas pierden entre 70 y 100 cabellos diarios, independientemente de que sean hombres o mujeres. El cabello cumple con un proceso natural de crecimiento (fase anágena), reposo (catágena),  y reemplazo (telógena), por lo que es normal que las fibras más antiguas se desprendan. Ahora, cuando alguien pierde más de cien cabellos al día se puede considerar una pérdida anormal o alopecia.

La alopecia es sinónimo de calvicie, una condición que asociamos, en su mayoría, con hombres de mediana y tercera edad. Sin embrago, tanto hombres jóvenes, como mujeres de todas las edades pueden sufrir una pérdida exagerada del cabello en algún momento de sus vidas. La alopecia tampoco se limita a la zona de la cabeza, pudiendo darse tanto en las cejas, pestañas, barba y axilas, como en la zona genital.

Ciclo capilar

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Causas de la alopecia

Existe una gran cantidad de factores que producen pérdida de cabello, los cuales pueden presentarse en cualquier momento y afectar a cualquier persona, independientemente de su sexo o edad, como: 

  • La herencia. Tanto hombres como mujeres pierden una gran cantidad de pelo por la edad. Generalmente, este tipo de calvicie no es causada directamente por una enfermedad, sino por el envejecimiento.
  • El estrés. Bien sea físico o emocional, este puede ocasionar la caída del pelo en cuestión de días. Enfrentarse a una enfermedad grave, una operación, o atravesar una situación prolongada de nervios, suelen ser los causantes de una pérdida anormal.
  • Problemas hormonales. Los problemas de tiroides, por ejemplo, pueden ocasionar alopecias temporales. El cuerpo se ve afectado por desequilibrios de hormonas masculinas o femeninas, lo cual afecta al crecimiento y a la salud. Generalmente esta se solventa con un tratamiento adecuado de la enfermedad tiroidea.
  • Embarazo o parto. Se pueden dar casos en los que mujeres que acaban de dar a luz manifiesten una pérdida de cabello aguda, porque sus altos niveles hormonales distorsionan el proceso de crecimiento natural.
  • Medicamentos. Medicinas como anticoagulantes, anticonceptivos, antidepresivos y otros utilizados para tratar problemas de corazón o la presión arterial, pueden provocar una pérdida de cabello hasta el momento en el que se dejan de usar.
  • Enfermedades. Condiciones como el lupus, la diabetes, la rinitis alérgica, el asma, la psoriasis o la artritis reumatoide, pueden asociarse con una alopecia temporal. Esta se manifiesta como un síntoma más de la afección. En estos casos, conviene diagnosticarla para ser tratada adecuadamente.
  • Alimentación desequilibrada y una dieta pobre en minerales y nutrientes necesarios para la salud del cabello.
  • Uso excesivo de champú, secador o peinado violento.
  • La radioterapia. En este caso, la alopecia se limita a la zona específica que está siendo tratada.

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Tipos de alopecia

Los tipos de alopecia se agrupan en dos categorías. La primera se conoce como  “alopecia no cicatricial”, en la cual el folículo donde crece el cabello no se ve afectado y la pérdida es temporal. En la segunda, el folículo piloso es dañado permanentemente y no permite la recuperación de la zona afectada. A este se le llama “alopecia cicatricial”.

Dentro de los más de 100 tipos diferentes de alopecia, las que más destacan dentro del grupo “no cicatricial” son:

  • Alopecia androgénica. Es la pérdida de pelo a causa de factores genéticos. Es conocida como calvicie común y afecta generalmente a los hombres, debido al efecto de las hormonas masculinas en el folículo piloso. Afecta también a las mujeres y representa casi un 95% de los caso de la enfermedad.
  • Alopecia areata. En esta manifestación, el pelo se cae en áreas particulares, dejando parches circulares sin cabello. La alopecia  areata es una enfermedad autoinmune, en la que el sistema de una persona ataca sus propios folículos pilosos. La extensión de la pérdida de cabello varía desde pequeñas zonas, hasta la pérdida total del pelo de su cabeza (areata totalis) o de todo su cuerpo (areata universalis).
  • Alopecia traumática. Es la consecuencia de factores externos tales como, los secadores, peines metálicos, tintes o permanentes.
  • La alopecia difusa. Puede aparecer por enfermedades, cambios hormonales o los efectos secundarios de algunos medicamentos.
  • Alopecia por drogas. La vitamina A puede producir alopecia si se toma en grandes cantidades. Por lo general, este tipo de alopecia suele desaparecer en los meses siguientes a la suspensión del fármaco.
  • Alopecia por enfermedades.
  • Alopecia por síndromes hereditarios.

Ahora,  la “alopecia cicatricial” se puede detectar cuando aparece la calvicie y una sensación de ardor o dolor en la zona en la que se está perdiendo el pelo. Existen varios tipos como la alopecia cicatricial primaria, primaria adquirida y cicatricial secundaria. Otros tipos conocidos son la alopecia infecciosa, la cual es causada por hongos, virus o bacterias, y las alopecias provocadas por agentes físico-químicos, tratamiento antitumoral, dermatosis o enfermedades hereditarias.

Alopecia areata.

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Tratamientos y prevención de la alopecia

La mejor manera de tratar esta enfermedad es diagnosticándola apropiadamente. Según la Clínica Universidad de Navarra, para diagnosticar la alopecia se debe revisar minuciosamente la historia clínica del paciente. En algunas ocasiones, se requiere indagar más para detectar la alteración que está causando la caída del cabello, por lo que se recurre a una biopsia del cuero cabelludo.

Si la pérdida del cabello no es grave, en unos meses vuelve a crecer sin necesidad de tratamientos. Pero en los casos más severos, los tratamientos comunes son la inyección de implantes, medicamentos aplicados a la piel, como aquellos utilizados para tratar la psoriasis y sensibilizadores tópicos, medicamentos que causan reacciones alérgicas que estimulan el crecimiento del cabello, y la terapia con luz ultravioleta.

Prevenir la aparición de una alopecia es algo bastante complicado, pero si se toman ciertas medidas se puede mejorar el aspecto y la salud del cabello. El Instituto Médico Laser, recomienda seguir una alimentación adecuada, mantener el pelo limpio con champús adecuados al tipo de pelo, aplicar mascarillas en las puntas y en las zonas medias del pelo, secarse con una toalla primero, después al aire libre o con un secador a temperatura media y proteger el cabello del sol con sombreros o sombrillas, dependiendo de la ocasión.

Con información de:

imdermatologico.com

infosalus.com

cuidateplus.marca.com

my.clevelandclinic.org

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