Para entender los efectos de la percepción en la salud de las personas, es pertinente conocer que continuamente, en cada contexto y circunstancia, estamos formándonos representaciones de la realidad que exprerienciamos, estemos solos o en interacción con otras personas.

Esta representación sobre las vivencias que guardamos en nuestras memorias, de corto o largo alcance, y que configuran los mapas de nuestra realidad, son producto del sub sistema procesador de datos que posee nuestro cerebro. Esa es la percepción. La cual servirá de recurso y referencia para configurar los mapas y tomar nuestras próximas decisiones.

Destacaremos dos aspectos relevantes sobre los mapas que nos formamos. Primero, en base a nuestros mapas enriquecidos de la realidad tomamos decisiones positivas y hasta gratificantes.

En segundo lugar si tales mapas se han configurado como una pobre representación de la realidad vivida (Mapa Empobrecido de la Realidad), hay inmensas probabilidades de que la decisión a tomar sea pobre también, carente de opciones y alternativas para solucionar o resolver problemas y necesidades. Volveremos sobre este punto más adelante.

Ya conocemos lo impactante del empleo de los mapas que configuramos en nuestras vidas, prestemos mucha atención a otro aspecto relacionado, el proceso de diseño, cómo cumplimos con la construcción de cada mapa.

Tomemos un ejemplo sobre nuestra etapa de la infancia, cuando tuvimos la experiencia de haber sido disciplinados por nuestros adultos, en el hogar o el colegio. Es trascendente lo que escuchamos que ellos nos decían o cuando observábamos cómo lo hacían, cómo nos quitaron o nos dieron algo, así como lo que sentimos, lo que nos dijimos o hicimos, todo ello pasa a convertirse en los recuerdos que marcaron por cierto tiempo nuestro pasado y decisiones. Y probablemente lo harán en un futuro, sin poder evitarlo.

La percepción

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Mapas empobrecidos y enriquecidos de la realidad

Esta descripción sobre ese estilo de disciplina, es nuestro mapa para disciplinar. Quiere decir, que en base a ello yo decidiré de aquí en adelante, cómo voy a disciplinar a alguien en mi entorno o a mí mismo. Lo cual significa, aunque sin intención, que esta representación podrá convertirse en mi paradigma sobre disciplinar, y aquellos aspectos que me gustaron los repetiré. Así mismo enfilaré acciones conscientemente, sobre las aspectos que he identificado que me desagradan.

Por lo tanto, ¿qué sucede conmigo y esos mapas Empobrecidos que he configurado de mis experiencias y no los manejo conscientemente? ¿Serán las decisiones, actitudes y conductas que no terminan de gustarme de mí, que están asociadas con alguno de tales mapas y no los tengo relacionados conscientemente?

Ahora bien, los mapas del pasado, como mi historia personal, no podré cambiarlos. La alternativa para cambiar en mi vida está en identificar qué nuevos hábitos, actitudes y conductas deseo establecer en mis interacciones, para diseñar nuevos mapas enriquecidos que me orienten en el presente y hacia el futuro.

Un ejemplo que ilustra eso, está en la conducta inadecuada de un cliente de mis sesiones de Coaching, con quien trabajaría puntualidad para llegar a sus citas. Al indagar y conocernos, pudimos detectar una creencia arraigada en él. Desde joven se acostumbró a decirse: “…el que espera desespera…”, y escogió sentirse lleno de impaciencias al esperar, no le gustaba tal sensación, y para evitarla prefería que lo esperaran a él y no tener que esperar a alguien. Llegar tarde le acumuló grandes sinsabores. Lo rechazaban en los equipos de estudio primero y en los de trabajo después. Lo calificaban en nivel bajo sus supervisores. Perdió muchos contratos laborales. Y oportunidades profesionales.

Luego de muchas decepciones profesionales y personales, debido a su impuntualidad, tomó la decisión de superar su situación y atendió a una sugerencia de un jefe suyo, a fin de buscar ayuda profesional. Establecimos un contrato de Coaching, y al detectar la vieja creencia y sus consecuencias, junto a varios ritos y ejercicios Neurolingüísticos, se cumplieron los pasos hacia el cambio personal. También se fijaron los acuerdos de compromiso con ese cambio.

Para el nuevo mapa del cliente, respecto de su puntualidad, surgió en él una nueva creencia sustituta: “…esperar es virtud de gente sensata…”. Escogió mi cliente verse así, disfrutar esa autoimagen y el prestigio que le aportaba su nueva actitud y conducta entre sus relacionados. Se cumplieron los pasos y ritos del diseño y afirmación del nuevo Mapa de Representación. Este paso trajo como consecuencia una versión personal mejorada de mi cliente. Elevó su productividad, prestigio y satisfacción personal.

La percepción

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Conclusiones

En las personas, sin importar sexo, edad u otras consideraciones, una mejor autoestima y mayor satisfacción consigo mismo y los resultados obtenidos en su entorno, crean estados internos de gran plenitud, bienestar y felicidad.

Así logró mi cliente elevar su estado de salud mental, emocional y física, al tomar el control del modelo a emplear para interpretar el mundo que le rodea y desplazarse en él. Agradeció a su mapa actualizado y autogestionado de acuerdo a sus deseos, para sentirse próspero y exitoso con él mismo, en primer lugar. El progreso y éxito con lo demás viene como consecuencia.

Por lo tanto, debemos atender a nuestra percepción, individual y única, ya que es la puerta de acceso al manejo satisfactorio de las oportunidades y recursos, en el universo que nos rodea.

Este escrito es un Mapa de Éxito, deseo te sirva de mucho.

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Lic. Miguel. Eduardo Delgado Alcalá

Marter Trainer PNL / Master Coach PNL

Twitter: @medelgadoa

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