El tracto urinario produce y almacena la orina, uno de los productos que ayudan al cuerpo a eliminar desechos líquidos. Se compone por distintos órganos y conductos que se complementan para formar la orina y luego transportarla fuera del cuerpo. Estos son los riñones, que producen orina al eliminar los desechos y el agua de la sangre; los uréteres, los conductos que la transportan desde los riñones hasta la vejiga; la propia vejiga, que es el recipiente en forma de saco que almacena la orina; y la uretra, el tubo que permite que salga finalmente del cuerpo.

Cuando las vías urinarias se infectan, todo su revestimiento se hincha y se pone al rojo vivo. Esto provoca una terrible irritación y, generalmente, provoca síntomas como dolor intenso en la zona genital, sangre en la orina y una necesidad urgente de orinar, entre otros síntomas comunes. Si las infecciones urinarias no se tratan, pueden conducir a una infección más grave de los riñones.

¿Cómo se producen las infecciones urinarias?

La orina, en su composición natural, no contiene bacterias o gérmenes. Sin embargo, algunos microorganismos externos al cuerpo pueden entrar, a veces, a las vías urinarias y causar infecciones e inflamación. Estas pueden afectar distintas zonas del tracto urinario, como la uretra (uretritis), los riñones (pielonefritis) o la vejiga (una afección denominada cistitis). Esta última es la más común dentro de los tipos de infecciones urinarias.

Cualquier persona puede contagiarse, pero, por lo general, son las mujeres quienes más las padecen. Esto ocurre porque que la uretra femenina es más corta y se encuentra en una posición más cercana a la zona anal, lo que aumenta el riego de entrar en contacto con bacterias como el E. coli, por ejemplo. Los adultos mayores también son más propensos a desarrollar una cistitis, debido a vaciados incompletos de la vejiga que pueden estar relacionados con diversas afecciones médicas, como el agrandamiento de la próstata o un prolapso de la vejiga, que sucede cuando esta se mueve de su posición habitual.

Las infecciones del tracto urinario son muy comunes y ocurren en 1 de cada 5 mujeres en algún momento de su vida y el 2% de los niños, aproximadamente, pueden desarrollarlas también. Cada año, entre 8 y 10 millones de visitas a médicos son para tratarse este tipo de infecciones.

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¿Cuáles son sus síntomas?

Además de la irritación e inflamación del tracto urinario, que son las manifestaciones más inmediatas, los síntomas más comunes son:

  • Dolor en el costado (lado), abdomen o zona pélvica
  • Presión en la pelvis inferior.
  • Necesidad frecuente de orinar
  • Micción dolorosa (disuria)
  • Necesidad urgente de orinar
  • Incontinencia (pérdida de orina)
  • La necesidad de orinar por la noche.
  • Color anormal de la orina (orina turbia)
  • Sangre en la orina
  • Orina fuerte o maloliente

Otros síntomas que pueden estar asociados con una infección urinaria son:

  • Dolor durante el sexo
  • Molestias en el pene
  • Dolor en el flanco (lado del cuerpo)
  • Fatiga
  • Fiebre
  • Resfriado
  • Vómito
  • Cambios mentales o confusión.

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¿Cómo diagnosticar una infección urinaria?

Las infecciones urinarias pueden ser detectadas por distintos procedimientos. Los médicos se valen, principalmente, de exámenes de orina para contar en ella el número de glóbulos blancos y rojos, y para rastrear cualquier bacteria. Si se encuentra algo irregular en ella, se realiza un cultivo de orina para determinar el tipo de bacteria y el tratamiento más adecuado para combatirla.

Si la infección no responde al tratamiento, o sucede muy frecuentemente, se puede recurrir a otras pruebas como:

  • El pielograma intravenoso (PIV), una serie de radiografías de la vejiga, los riñones y los uréteres después de inyectar un tinte especial que ayuda a que las estructuras se visualicen mejor.
  • Un ultrasonido, una prueba que usa ondas de sonido para formar imágenes de los órganos internos.
  • Una cistoscopia, un examen que usa un instrumento especial (cistoscopio), equipado con una lente y una fuente de luz, para ver dentro de la vejiga, desde la uretra.
  • Una tomografía computarizada, un tipo de radiografía que toma secciones transversales del cuerpo, como cortes, mucho más precisa que las radiografías típicas.

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Tratamientos para las infecciones urinarias

Si bien las infecciones del tracto urinario pueden ser incómodas, generalmente responden bien al tratamiento. Los antibióticos, medicamentos que matan a las bacterias, son los más utilizados para tratar estas afecciones. Comúnmente, se recomiendan antibióticos como:

  • Nitrofurantoina
  • Sulfonamidas (sulfamidas)
  • Amoxicilina
  • Cefalosporinas
  • Trimetoprim / sulfametoxazol (Bactrim®)
  • Doxiciclina
  • Quinolones (como ciprofloxacina o Cipro®)

Es importante resaltar que cada medicamento es utilizado para atacar distintos tipos de bacterias, en diferentes dosis y son recomendados luego de un diagnóstico apropiado, por lo que no es conveniente tratar de automedicarse.

¿Cómo se pueden prevenir?

Para reducir el riesgo de desarrollar infecciones urinarias se pueden tomar ciertas medidas para mantener una buena higiene en el área genital, especialmente las mujeres, como:

  • Después de evacuar, limpiarse la zona genital de adelante hacia atrás para reducir la posibilidad de arrastrar las bacterias de E. coli desde el área rectal hasta la uretra.
  • Orinar con frecuencia. Esto elimina las bacterias de la vejiga y puede reducir el riesgo de cistitis en las personas propensas a las infecciones del tracto urinario. Beber muchos líquidos alienta la micción frecuente. Conviene evitar los líquidos y los alimentos que puedan irritar la vejiga, como el alcohol, los jugos cítricos, las bebidas con cafeína o las comidas picantes. También evite fumar durante este tiempo.
  • Orinar inmediatamente antes y después del sexo. Esto puede ayudar a eliminar las bacterias que pueden haber sido introducidas durante el coito. Lave la zona genital con agua tibia antes de tener relaciones sexuales.
  • Aplicar cremas vaginales que contengan estrógeno en mujeres posmenopáusicas para reducir el riesgo de una infección del tracto urinario.
  • No usar desodorantes femeninos en el área genital.
  • Cambiar tampones y compresas femeninas a menudo.
  • Usar lubricantes a base de agua durante las relaciones sexuales, si tiene sequedad vaginal.
  • Consultar con el médico si se cree que el diafragma pueda estar causando una infección.
  • Usar ropa interior de algodón.
  • Evitar usar ropa ajustada o pantimedias.

Con información de:

my.clevelandclinic.org

cuidateplus.marca.com

mayoclinic.org

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