Cuidar lo que pensamos
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El poder de la mente es algo de lo cual, desde hace mucho tiempo, no tengo ninguna duda, la mente es creadora, y la energía que provoca cada uno de nuestros pensamientos es directamente proporcional a cada circunstancia o situación que atravesamos, a cada persona de nuestro entorno que atraemos y a la reciprocidad que en general recibimos de cada uno de ellos. Incluso yendo un porco más allá, el pensamiento y la energía de los mismos determina el funcionamiento en general de nuestro organismo y por tanto, su estado de salud.

Considerando esto más la dura realidad que atravesamos, les confieso estar profundamente preocupada, pues sin duda, al venezolano le está resultando muy duro el controlar su mente y así entonces, imaginar lo positivo, es decir, creer que lo bueno está por venir.

Esto me llena de alarma, no solo por lo que la angustia y la incertidumbre, en fin, el caos generalizado, puede significar para la salud mental y física de cualquier coterráneo, sino también cómo se puede avanzar para lograr construir el país que todos deseamos desde la desesperanza, el agobio y la fata de FE. Debemos tener todo nuestro foco en no hundirnos para que pueda ser posible en el colectivo, un nivel elevado de conciencia y, que este colectivo sea representativo.

Justamente por eso es que, en medio de un nuevo apagón, que no sabemos cuánto va a durar, les pido hacer gala de la testarudez, de la voluntad, que la saquen desde lo más profundo de sus entrañas y construyan pensamientos positivos y de cambio. Empéñense, como si ustedes fueran un maratonista en el kilómetro 38, de sacar energías cuando ya no se sienten las piernas, de que falta poco y que, vale la pena arrastrarse hasta la meta, porque dicha meta existe, aunque no la veamos aún.

Cuidar lo que pensamos
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Nadie ve el cómo, ni mucho menos el cuándo, pero esto va a pasar, es inaguantable lo que vivimos y en circunstancias tan particulares la lógica indica que deben darse desenlaces, solo debemos estar convencidos que es así para que suceda lo esperado, eso es la FE, creer ciegamente en aquello de lo cual no tenemos certeza. Solo basta revisar los capítulos más sombríos de la historia de la humanidad, para entender que todo pasa. Lean las historias inspiradoras de tantos seres que han sobrevivido y superado situaciones realmente obscuras.

La pregunta es la siguiente, si muchos de los que pudieran servirnos de referencia por su éxito, tienen como denominador común el haber pensado en grande, pues nuestro único propósito o esfuerzo, en tiempos tan difíciles como los actuales, debería ser el imaginar lo mejor.

Ahora bien, por qué si pensar a lo grande tiene tantas ventajas no todos logramos pensar así. Les cuento lo que dicen los expertos en este sentido: Todos, aunque sea complicado de asumir o entender somos el producto o resultado de los pensamientos que nos rodean. Y lo grave es, que en gran medida esos pensamientos son pequeños o limitantes. Resumiendo, el entorno tiende a convertirnos en ciudadanos de segunda.

Los entornos pobres y caóticos influyen negativamente en nuestras creencias o software interno y determinan sustancialmente los logros de las personas. Esto implica que el problema no está en nuestra capacidad o no para alcanzar algo, sino en la creencia errónea de que no podemos. Las creencias limitantes sabotean nuestras potencialidades, porque el éxito es en definitiva una disposición mental.

Cuidar lo que pensamos
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Resulta vital entender, que nadie será indiferente a lo que lee, ve o escucha, sencillamente el entorno arrastra sin que lo notemos y, esta vulnerabilidad es absolutamente peligrosa. Una vez leí: “…Los procesos de contagio emocional son automáticos e inconscientes”.

Lo que creemos nos domina para bien o mal. Nos convertimos en aquello que creemos, nos guste o no, sea “eso” cierto o falso. Estas creencias dan origen a los pensamientos, y los mismos son los antecedentes de los actos. Si piensas bien, actuarás bien y viceversa. Por tanto, cada pensamiento es una inversión o un costo, te empoderará o te restará y conducirá al fracaso.

En síntesis, un pensamiento es una bendición o una maldición, los seres humanos definimos nuestra existencia con nuestros “estados de ánimo”.

Si controlas tu mente tendrás el control de tu vida. No solo es trabajo duro para alcanzar resultados, es esforzarse para fortalecer el espíritu.

Otro pensamiento con el cual me tropecé: No basta querer, hay que creer. Querer no es poder, creer es poder.

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María Laura Garcia

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