La humildad es la base y fundamento de todas las virtudes y

sin ella no hay alguna que lo sea

(Miguel de Cervantes, s.f)

José Pérez de 40 años de edad, es el vicepresidente de una de las compañías multinacionales más grande e importante de su país de residencia y tiene un ingreso anual deseado por muchos. Vive con su esposa quien trabaja como peluquera cerca de su casa; sus dos hijos varones estudian en la universidad y trabajan en un restaurante de comida rápida en sus turnos libres. Su casa está ubicada en una zona exclusiva, todos tienen un carro que se corresponde con sus ingresos personales. Aunque José paga la universidad de sus hijos, éstos están obligados a hacer aportes pequeños a los gastos comunes de la casa. Todo lo que tienen se corresponden a los ingresos individuales y aunque José cubra, gracias a sus ingresos la mayoría de los gastos, todos contribuyen con la economía familiar y todos evitan contraer deudas que comprometan su estilo de vida y que sean superiores a sus posibilidades reales.

Jhon Spencer de 39 años de edad, es aseador en la misma compañía multinacional en que trabaja José Pérez, su salario anual es casi el doble del mínimo estipulado por los órganos reguladores. Vive con su esposa quien no trabaja, porque a Jhon no le gusta ya que considera que las mujeres deben estar en casa atendiendo el hogar y a los hijos, sus dos hijos estudian en la universidad a medio tiempo porque para ellos es prioritario trabajar y uno de ellos es padre de un bebé de seis meses.

Jhon vive en una zona pobre de la ciudad. Su casa es que comúnmente se  puede ver en la zona, con dos habitaciones y un baño, más un espacio donde se encuentran la cocina y las áreas comunes con lo mínimo. Jhon, sin embargo cree que la apariencia personal es muy importante y en eso gasta gran parte de su salario, ropa y accesorios de marca, cuidado personal y salidas con amigos los viernes por la noche, en sus conversaciones suele destacar lo que tiene y gasta, muestra sus relojes y lentes de sol, sus gorras y zapatos como si de un trofeo de trata, presume de su equipo de sonido, alardea constantemente de sus pertenencias.

Por otra parte ha invertido muy poco en la casa donde viven y que heredó de sus padres, cubre con los gastos mínimos de la casa y sus hijos poco colaboran porque priorizan como su padre por la apariencia y el otro se debate entre la apariencia y cumplir con las necesidades de su pequeño hijo. Todo parece indicar que no saldrán de estas condiciones de pobreza en corto plazo.

humildad

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La riqueza de la humildad

Comúnmente asociamos humildad con  pobreza y nos referimos a quienes viven en situación de escasez o pobreza como una persona humilde: “tal persona vive en una casa o zona humilde”, por eso es humilde. Incluso pensamos que es cuestión de nombres y apellidos…

La humildad tiene en realidad varia maneras de ser conceptualizada. La humildad es una virtud que refiere la capacidad personal de identificar, reconocer y aceptar (incluso con agradecimiento), las propias limitaciones y debilidades, sin vanagloria de ellas, una persona humilde no pretende ser lo que no es, no es interesada ni egoísta. Quien es humilde, se “º”. Esto no implica no desear la cobija más larga y que de más calor en las noches de frío, pero si implica, que desde ese reconocimiento y aceptación de la situación actual, se trabaje con las propias capacidades para lograr los objetivos de mejores condiciones de vida.

También se entiende por humildad la capacidad de “restar” importancia a los propios logros, es decir no presumir de ellos, como queriendo mostrarse por encima o mejor que otros, esta actitud humilde de no presumir los logros, supone creer que todos son capaces de lograr lo mejor cada vez, según las propias capacidades y posibilidades.

Ya sabemos que la pobreza se asocia a la incapacidad de poder cubrir y satisfacer las necesidades materiales y biopsicosociales mínimas necesarias  de vivienda, alimentación, vestido, salud, agua potable, electricidad y recreación entre otras cosas.

Esto deja clara la diferencia entre ambas variables y creencias sociales.

Entonces, se puede ser pobre y nada humilde y se puede ser rico y muy humilde.

En las historias de hoy quién crees que es la persona humilde, José Pérez o Jhon Spencer

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Hernán Hernández

Doctor en Educación. Jefe de la cátedra de Psicología. Coach Neurolinguistico. Conferencista Internacional. Motivador. Radio & TV Host.

Instagram / Twitter:  @hernanjhernandez

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