La situación que atraviesa el país es realmente agobiante. La incertidumbre asfixia y está haciendo que hasta los más cuerdos y resilientes pierdan el balance más se sientan desesperanzados y sin foco. Es tal, el socavamiento o erosión que genera en nuestra psiquis, que nos va desarmando poco a poco hasta dejarnos totalmente indefensos y paralizados.

La locura mental que nos provoca no pudiera llevar a pensar incluso, que el colapso de los servicios públicos en el país no es el reflejo de la ineptitud, incapacidad, falta de formación y corrupción abusiva, y que se trata del ingenio y la premeditación de seres que para la maldad son muy buenos, y que a través de esas inhumanas carencias nos quieren tener sometidos, pues sin duda, los expertos señalan que la “incertidumbre” es uno de los factores de control más fuertes que existen y la manera como el régimen nos está destruyendo.

Pero, no se dejen seducir por las alucinaciones derivadas de la tortura mental de la que somos víctimas; la verdad es, que la debacle actual, si es producto de años de destrucción por desconocimiento, el desfalco descomunal de las arcas del estado y la no inversión.

Ahora bien, la finalidad de este escrito no es manifestar mi descontento como ciudadano, que es lo único que me queda y un derecho al que no pienso renunciar, sino compartirles una recomendación que leí de Jesús Enrique Rosas (@knesix), más que porque me haya parecida lógica, sino porque la he practicado y he experimentado en carne propia. Y por saberla efectiva al leerla me pareció muy útil compartírselas por esta vía.

balance emocional

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El Sr. Rosas que ha estudiado sobre la “Economía del comportamiento y la Psicología de Masas” indica que “esa incertidumbre roba dos cosas: la estabilidad y el control. Se pierde la estabilidad, porque permanecemos en un estado de continua zozobra. Prueba de ello es la angustia que sentimos cuando llega la luz, al pensar cuándo se irá”. Cuando leí esto me sentí tan identificada que no podía hacer otra cosa que mostrárselo a todos ustedes que, sé que viven lo mismo, incluso con el suministro de agua y el abastecimiento de la comida.

Y si a eso le agregamos algo que menciona el experto que es la “necesidad de control” que todos los seres humanos experimentamos en menos o mayor grado, entonces entendemos que las carencias y el ritmo que nos impone la Venezuela actual nos somete a una inestabilidad que realmente aniquila nuestra fortaleza emocional.

Los seres humanos, sin duda, requerimos tener gran cantidad de cosas bajo control, porque somos seres de hábitos. Ustedes y yo dependemos de patrones regulares, por ejemplo, el acceso permanente a los servicios básicos, para poder funcionar y en definitiva organizarnos. Si no podemos planificar y ordenarnos nos deprimimos. Por tanto, sé que les resultará sencillo imaginar lo que he tenido que luchar para no deprimirme y sentir que esto no tiene remedio, al menos en lo inmediato, pero no es así, siempre hay manera de conseguir motivaciones y orden en medio de la catástrofe lo que jamás significará que nos conformemos, eso jamás.

Una forma de seguir adelante y mantenernos en pie emocionalmente, es hacer comunidad, es organizarnos junto a los miembros de nuestra familia y vecinos para poder paliar en conjunto la situación. Es ayudar a otros, es enfocar nuestro accionar para satisfacer las necesidades propias y las de aquellos que nos rodean.

Busquen hacer algo por los demás, lo que sea, por un familiar o un vecino. Para los expertos de diversas latitudes y, así queda reflejado en diversidad de textos, en distintas situaciones aún en las más extremas, nos podremos mantener sanos mentalmente si servimos de ayuda al prójimo.

Resulta complicado mas no es imposible, salir de nuestro propio agobio, porque se los puedo asegurar con base en mi propia experiencia que cambiar nuestro enfoque de la situación a la de otros, aumenta nuestra resiliencia casi instantáneamente, porque entre todos es más sencillo lograr resistir. Hasta lo más simple que es escuchar, puede significar un gran apoyo. No necesariamente implica aportes extraordinarios ya que de apoco también se puede llegar lejos.

Como dice @knesix, “sal de tu mente y ofrece un poco de tu energía a alguien más. Algunos escuchan, otros hablan. Otros quizá ayuden a cocinar, o cooperen con el agua de su edificio o busquen formas de iluminarse y de distraerse”.

Otras recomendaciones que en lo personal aplico es el autoconvencerme que la situación es temporal y que va a pasar. Como les he dicho, hasta ahora, solo debemos ocuparnos de lo que está a nuestro alcance y soltar inmediatamente aquellas cosas que no podemos cambiar. Es imprescindible, si eres de las autosuficientes como yo, que aprendamos a solicitar ayuda cuando la necesitemos.

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Como nuestra salud es nuestro principal activo, debemos cuidarnos, porque requerimos estar fuertes para atender esta situación de emergencia. En este sentido, una de las cosas más importantes a cuidar es el descanso. También busquen distracciones como leer, escribir, pintar, juegos de mesa o un rompecabezas; lo que sea que dé un espacio de concentración y relax.

Busquen compañía, en estos momentos, tener alguien al lado es muy valioso.  El ejercicio físico también ayuda, sé que se complica sin agua y electricidad, pero, aunque sea un poco, se puede. Hagan ejercicios de respiración y relajación, o mediten.

Si tienen que batallar con pensamientos repetitivos y les cuesta acallarlos, lean, recen o canten una canción que les guste o cuenten hasta cien repetidamente. A mí esto me funciona muy bien. También busquen o únanse a sus amigos para intercambiar emociones.

En resumen…

El ayudarnos para poder paliar la paralización el agobio mental no solo nos beneficia en lo individual, sino que también, nos hará crecer como personas, como sociedad y país, que en parte,  es la transformación que merece Venezuela.

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María Laura Garcia

 

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