Cuando hablamos de alimentos procesados, es normal que pensemos rápidamente en carnes, embutidos, aceites y margarinas, muchos de los alimentos asociados al desarrollo de enfermedades. Sin embargo, casi todos los alimentos que consumimos, desde vegetales y frutas, hasta las proteínas animales, pasan por algún tipo de proceso para mantener su higiene y alargar su vida. La clave está en aprender cuáles son los distintos procesos de conservación y cuáles son buenos y malos para nuestra salud a largo plazo. Consumir vegetales congelados, por ejemplo, no es un motivo de preocupación.

Procesos de conservación de los alimentos

En una conversación con el diario El País, El doctor Ángel Gil explica que el procesado se basa en la alteración intencional de los alimentos, con el objetivo de detener la reproducción de microbios y extender el tiempo en el que pueden ser consumidos. Esto es “…algo que lleva haciendo el hombre desde la Prehistoria. Hemos procesado la comida con la intención de mejorar su conservación; utilizando secado, ahumado, congelación, refrigeración, salazón, cocción, etc.”, aclara el también presidente de la Fundación Iberoamericana de Nutrición.

Cada uno de estos procesos es aplicado de acuerdo con el tipo de alimento y el momento en el que se va a consumir. En el caso de los vegetales, los cuales pueden ser comidos en su estado natural (después de lavarlos, claro), los procesos de conservación que se le aplican son muy sencillos. Cuando necesitamos conservarlos por un largo periodo, lo ideal es bajar su temperatura hasta unos 4ºC para evitar la proliferación de bacterias. Por otro lado,  alimentos como la leche y los huevos son sometidos a un proceso de pasteurización, un procedimiento térmico que reduce la presencia de patógenos en los líquidos. Estos procesos son vitales para minimizar los riesgos de enfermarnos a la hora consumir muchos de los alimentos básicos de nuestra dieta.

Foto Referencial

Lea también: 10 tips para lavar, desinfectar y conservar tus frutas y vegetales 

Ahora, es cierto que otros alimentos pasan por procesos más complicados para garantizar su conservación. Los alimentos hechos con grasas hidrogenadas, margarinas y aceites refinados, se someten a procesos pesados que incluyen gran cantidad de aditivos. El consumo de estos si está ligado con padecimientos como el cáncer, la obesidad, enfermedades cardiovasculares y diabetes.

Para María Ballesteros Pomar, coordinadora del Área de Nutrición de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición, “el procesamiento se puede utilizar para mejorar los alimentos, y hacerlos más nutritivos y más seguros, pero desgraciadamente en ocasiones también para hacerlos menos saludables, añadiendo cosas que no son necesarias, como el exceso de sal o azúcares…”. En este sentido, es importantísimo que aprendamos a diferenciar entre los tipos de procesados y tengamos criterio a la hora de elegir los alimentos. Para esto, es necesario revisar las etiquetas de los productos para saber el proceso de conservación al que fueron sometidos, sus propiedades naturales y su valor nutricional.

Foto Referencial

Vegetales congelados, la mejor opción

Según numerosos estudios, no existe una diferencia significativa entre el valor nutricional de los vegetales congelados y los frescos. Al observar la composición de estos alimentos, el contenido de minerales y antioxidante es el mismo en ambos. Incluso, en algunos casos, las verduras congeladas pueden ser hasta más nutritivas, porque los productos son congelados en sus mejores condiciones y en un estado en el que se conserva la mayor parte de su contenido nutricional.

Para sacarle el mayor provecho al consumo de los vegetales congelados, lo mejor es comprarlos crudos y no precocinados. Las verduras congeladas contienen fibra, vitaminas y minerales al igual que las verduras frescas. Sin embargo, el proceso de cocción hace que los vegetales pierdan parte de su valor nutricional. También es importante revisar que estos no hayan perdido agua antes de congelarse, porque a través del líquido se pueden escapar muchas vitaminas y minerales.

Elegir una variedad de colores potencia la ingesta de vitaminas, minerales y antioxidantes. Cuando se van a consumir, hay que tratar de comérselos en el menor tiempo posible, sobre todo si los vegetales han sido precortados. En el caso de haberse expuesto previamente al aire, el proceso de descomposición se acelera en el momento que son descongelados.

Por último, hay que estar atentos a los productos químicos que puedan contener los vegetales congelados que estamos comprando. Es  muy importante leer todas las etiquetas para conocer las sustancias que usan las empresas alimentarias para conservar o lavar las verduras. La mayoría de las empresas enjuagan los vegetales con agua que contiene cloro como medida de seguridad. Al hacerlo, se eliminan muchas de las bacterias u organismos causantes de moho que pueden adherirse a los alimentos. Este proceso no nos hace daño, pero en otras oportunidades, los alimentos se exponen a químicos dañinos para nuestro organismo.

Con información de:

elpais.com

health.clevelandclinic.org

Lea también: Vegetales contra el cáncer

Comenta y se parte de nuestra comunidad