Hoy, 11 de abril de 2019, celebramos el Día Mundial del Parkinson, un evento en el que distintas organizaciones de todo el mundo unen esfuerzos para difundir información sobre este síndrome degenerativo. El Parkinson es una de las enfermedades con mayor índice de aumento en la población global para las próximas décadas. Por esto, es crucial que entendamos en qué consiste este trastorno, sus tratamientos y hablar sobre los avances en el diagnóstico de una enfermedad, que se desarrolla por años sin ser advertida.

En 1997, la Organización Mundial de la Salud declaró esta fecha como el Día Mundial del Parkinson, en honor al nacimiento del médico que identificó por primera la enfermedad, James Parkinson (1755-1824). Esta conmemoración surge de la necesidad de darle visibilidad a la gente afectada por la “parálisis agitante”, cuya limitaciones van desde alteraciones psicológicas y motrices leves, hasta la total incapacidad física. Actualmente, cerca de 7 millones de personas este trastorno en todo el mundo.

¿Qué es el mal de Parkinson?

Antes de ser conocido como mal de Parkinson, parkinsonismo idiopático, o simplemente párkinson, este trastorno fue llamado “parálisis agitante”. En el ensayo titulado An Essay on the Shaking Palsy (1817), el doctor británico la describió por primera como una enfermedad neurodegenerativa que afecta progresivamente a las neuronas que controlan las funciones motoras del cuerpo. El Parkinson produce un deterioro en la sustancia negra del cerebro, lo que reduce la producción de dopamina, un neurotransmisor necesario para el movimiento muscular.

Foto Referencial

Sus síntomas

Los síntomas de esta enfermedad varían dependiendo de la persona. Pueden ir desde temblores en distintas partes del cuerpo, el síntoma más común y padecido por el 85% de los casos; alteraciones motoras y psicológicas, como ansiedad o depresión; hasta un estado de rigidez total.

Entre los trastornos motores se pueden encontrar:

  • Estos se manifiestan, generalmente, en una extremidad. A menudo empiezan en la mano o los dedos.
  • Bradicinesia o movimiento lento. Con el paso del tiempo, el Parkinson puede retardar el movimiento de los miembros, haciendo que las tareas simples sean difíciles de realizar. Puede resultar difícil levantarse, los pasos empiezan a hacerse más cortos y los pies se arrastran al caminar, entre otros signos.
  • Rigidez muscular. Esta afección aumenta el tono muscular, causando una rigidez en ciertas partes del cuerpo. Los músculos rígidos pueden causar dolor y limitar la movilidad.
  • Alteración de la postura y el equilibrio.
  • Pérdida de los movimientos automáticos. El Parkinson reduce la capacidad para realizar movimientos inconscientes, como parpadear, sonreír o balancear los brazos al caminar.
  • Cambios en el habla. Se limita la capacidad del discurso, creando problemas para expresar frases coherentes o hablar con un ritmo apropiado.
  • Cambios en la escritura. Resulta más difícil escribir y el tamaño de la letra puede hacerse más pequeño.

Las alteraciones psicológicas pueden ser:

  • Depresión y ansiedad.
  • Apatía
  • Alteraciones cognitivas.
  • Trastornos del sueño.
  • Alteraciones sensoriales y dolor.
  • Anosmia o pérdida o disminución del sentido del olfato.
  • Trastornos de la función autonómica.

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Las causas del mal de Parkinson

La enfermedad de Parkinson se produce por la muerte gradual de algunas células nerviosas, las neuronas dopaminérgicas, que controlan el movimiento. Cuando los niveles de dopamina disminuyen, se genera una anomalía en la actividad cerebral, provocando los síntomas mencionados. Las causas directas se desconocen, pero varios factores pueden influir, como la genética, que aumenta ligeramente el riesgo de desarrollarlo; o desencadenantes ambientales, como toxinas.

Otros factores de riesgo para padecer este trastorno pueden ser el sexo y la edad. Estadísticamente, los hombres son más propensos a desarrollar el mal de Parkinson que las mujeres. Por el otro lado, este comienza en etapas medias o avanzadas de la vida y el riesgo aumenta con la edad. Solo 1 de cada 5 personas presentan la enfermedad antes de los 50 años, mientras que en el resto de casos los síntomas empiezan manifestarse a partir de esa edad. Aun así, este trastorno se ha podido observar también en niños y adolescentes.

Tratamientos y prevención

Hasta la fecha, el Parkinson es una enfermedad sin cura. Sin embargo, el uso de medicamentos puede ayudar a controlar los síntomas y mejorar notablemente la calidad de vida de los pacientes. Ahora, en casos severos se recurre a intervenciones quirúrgicas que estimulen las funciones motoras.

Así como se desconocen las causas de este trastorno, los médicos no tienen certeza de cuál es el método más efectivo para prevenirlo. Por lo general, recomiendan una alimentación balanceada, dormir adecuadamente, controlar el estrés, estimular el cerebro intelectualmente, sin importar la edad, y practicar ejercicios aeróbicos que ayuden a elongar los músculos y reforzar el equilibrio.

Foto Referencial. Tractografía realizada a partir de resonancia de difusión / LPI-UVa

Avanzando hacia un mejor diagnóstico del Parkinson

Debido a la falta de síntomas tempranos, diagnosticar el Parkinson se dificulta bastante. La mayoría de las personas pueden padecer esta enfermedad sin saberlo, hasta que los síntomas más limitantes empiezan a manifestarse. Los neurólogos intentan detectar su presencia a partir de la revisión del historial clínico, los síntomas ya manifestados y exámenes físicos y neurológicos. En los casos más complicados, los médicos también recurren a una tomografía, con la que puede calcular los niveles de dopamina del paciente.

Conscientes de este problema, un equipo de científicos, de España y EE UU, ha desarrollado un biomarcador que busca identificar los síntomas más imperceptibles de la etapa prodrómica del Parkinson, es decir el estado inicial de la enfermedad.

Usando imágenes de resonancia magnética y algoritmos de aprendizaje automático, investigadores del Laboratorio de Procesado de Imagen, de la Universidad de Valladolid, la Universidad de Texas, y el City College de Nueva York, han desarrollado un método para detectar las alteraciones motoras de la etapa temprana del Parkinson. Signos leves como la disminución en la capacidad motriz, temblores, cambios en la visión, trastornos del sueño, estreñimiento o la alteración del olfato, llamada hiposmia, pueden ser diagnosticados a partir de estas técnicas.

Es importante aclarar que este estudio está en pleno desarrollo, por lo que necesita seguir trabajando en los algoritmos y ampliar su muestra. Sin embargo, ha arrojado resultados muy positivos hasta el momento. Para seguir leyendo sobre este tema, te recomendamos revisar el artículo original:

agenciasinc.es

Con información de:

parkinson.org

mayoclinic.org

milenio.com

esparkinson.es

parkinsonmadrid.org

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