Desde hace algunos años vengo trabajando con este tema primordial, básico e imprescindible en todo ser humano. Sin embargo, no considerado por éste con la importancia que requiere, tampoco por el sistema educativo formal y por la mayoría de los hogares, que por cierto, es donde comienza la verdadera educación de todo persona, basada en valores.

Vale decir, que se trata de un tema que no es fácil de comprenderlo, de digerirlo. Ante todo, porque tiene su carga de subjetividad y por otra parte, porque el sistema en general (familiar, educativo, político y económico), que ya nos tiene preparada la vida (cómo vivirla, qué hacer para ganar dinero y cuáles son las diferentes opciones que nos ofrece, para encuadrarnos la existencia individual y de la sociedad en general), nos deja muy poco espacio de libertad. Es decir, para decidir de manera individual qué vine yo a hacer en este mundo y cómo quiero vivir.

Precisamente en mi primer libro Échale pichón a la vida, inicié el tema de misión individual, junto con el de proyecto personal y otros temas que abordé allí. No obstante en vista de observar que aún con todos los detalles y procedimientos para definir estos dos aspectos descritos en ese texto, las personas seguidoras de mi trabajo motivacional y de coaching, continuaban sin definir de manera asertiva su propósito de vida. De allí, mi motivación para estudiar con mayor profundidad este tema y ayudar de manera más asertiva y comprensible. Y sobre todo, para experimentarlo personalmente, como lo hago actualmente.

propósito de vida

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Te diré algo, mi propósito de vida es “Amar como ama El Universo (Dios)”. Esto lo internalizo todos los días en mis actividades diarias, precisamente para tomar mis decisiones desde allí. Ahora bien, los dos aspectos más importantes para definir el tuyo, es que ante todo, lo hagas desde tu Ser (Alma) y no desde tu mente o peor aún desde el ego. Me explico, a mí entender y sentir, las personas estamos conformadas por tres energías que se complementan: alma, cuerpo y mente. Estas tres áreas tienen sus funciones y la fórmula bien conocida, para vivir en equilibrio es: ser, hacer y tener.

El punto relevante aquí es que estamos acostumbrados a vivir desde la mente, donde está el ego (que no es malo, pero es inconsciente) y el cuerpo del dolor. En la mente residen las emociones (rabia, euforia, alegría, frustración, excitación, tristeza), que tampoco son malas, pero que si no equilibramos y concientizamos, le pueden hacer mucho daño a nuestra salud psicológica y corporal. Por otra parte está el Ser o Alma, donde no hay emociones sino Estados (amor, felicidad, bondad, compasión, entusiasmo.). Para ilustrar mejor esto, pudiéramos decir que las emociones son las nubes y los estados del Ser son el cielo de fondo (lo estable). También que las emociones son nuestra parte relativa o subjetiva y que los estados el ser son nuestra parte absoluta.

De tal manera que sería muy importante, irle dando cada vez más y mayores espacios a nuestro Ser, y no porque no lo hagamos actualmente, sino porque lo hacemos en una proporción mínima. Esto se debe principalmente a que tanto la educación formal que recibimos, como la que de nuestros hogares se centró mucho en la mente, le dio más fuerza a esta área de nosotros (Sé inteligente, estudia, gradúate, estudia una buena profesión para que hagas dinero, etc.) y aunque los Estados del Ser como el amor, la solidaridad, la empatía, el agradecimiento, también estuvieron presentes, no nos enseñaron a tomar decisiones desde el Ser, si no desde la competitividad, dinero, logros, metas, títulos y hasta fama. De aquí que de adultos haya personas que practican  meditación, reiki, yoga y otras disciplinas, para entrar en mayor contacto con su parte espiritual y darle más espacio al Ser.

propósito de vida

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Y desde el Ser, definir tu propósito de vida, es decir, desde tu parte absoluta y no desde la mente o el ego. Por ejemplo, si tú dices “Mi propósito de vida es ser escritor motivacional para ser famoso, reconocido y tener mucho dinero”, lo estás definiendo desde el ego. Es decir, estás buscando reconocimiento, atención, te sientes con autoestima baja. En cambio si dijeras: “Mi propósito de vida es ser escritor motivacional, para ayudar a muchas personas a mejorar su nivel y calidad de vida”, lo estás haciendo desde el Ser, desde el amor.

Por último, es muy importante definir los valores que sustentan nuestro propósito de vida, para que éste tenga sentido y este aspecto es precisamente mi función como Coach motivacional cuando asesoro a las personas a definirlo y de allí, todos los demás aspectos como los talentos, la libertad financiera, la felicidad y muchos más.

Hasta un próximo encuentro.

Con amor.

Johan Pullas Guillén

Coach Motivador

Escritor

Twitter: @johanpullas

Instagram: @johanpullasguillen

 

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