Existen muchos factores que pueden impedir que disfrutemos plenamente de nuestra sexualidad. Las enfermedades, los problemas emocionales, el estrés, el alcohol, las drogas o los problemas de entendimiento con nuestra pareja, pueden tener una gran influencia en el deseo sexual y en nuestro rendimiento. Sin embargo, otro factor de peso puede ser el uso de ciertos medicamentos.

Estos, al igual que muchos alimentos, son herramientas que nos ayudan a combatir una gran variedad de trastornos y enfermedades, como la ansiedad, la depresión, el colesterol alto o la hipertensión, entre una infinidad de afecciones. Incluso, hay medicamentos que se utilizan específicamente para mejorar nuestra vida sexual. Desafortunadamente, algunos de esos fármacos pueden tener efectos negativos en  las relaciones sexuales, afectando directamente nuestra libido y desempeño. En algunos casos, el uso de ciertos medicamentos puede llegar a generar una total disfunción.

Disfrutar de una buena vida sexual es esencial para mejorar nuestro bienestar físico y psicológico. Por esto, es importante que conozcas cuáles son los medicamentos que pueden interferir con ella, y qué hacer cuando sospeches que esta impedimento pueda ser causado por alguna prescripción médica.

Medicamentos que pueden disminuir tu deseo o rendimiento sexual

El deseo y el rendimiento sexual dependen de condiciones físicas y mentales. La libido, junto con la excitación sexual, se produce gracias a la interacción entre ciertas hormonas, como la testosterona, y otros químicos producidos por el cerebro, como la dopamina y la serotonina. Cualquier fármaco que suprima o interfiera con estas sustancias afectará la forma en que la persona reacciona sexualmente. Algunos ejemplos son las medicinas que regulan los estados de ánimo, la presión arterial y las que producen síntomas como letargo, confusión, aumento de peso o somnolencia. Aquí te presentamos una lista de medicamentos que pueden relacionarse con la pérdida del deseo sexual y el rendimiento.

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Estatinas y fibratos

Las estatinas y los fibratos se usan para tratar la hipercolesterolemia. En muchos casos, es probable que estos medicamentos interfieran con la producción de la testosterona, los estrógenos y otras hormonas sexuales al limitar la disponibilidad del colesterol, un componente esencial para ciertas hormonas. Asimismo, las estatinas pueden causar rabdomiólisis, un deterioro del tejido muscular responsable del dolor articular y la fatiga. Una revisión de estudios sobre las estatinas y los fibratos, publicada en el 2002, llegó a la conclusión de que los dos tipos de medicamentos pueden causar disfunción eréctil.

Antihipertensivos

Los distintos medicamentos para tratar la hipertensión arterial, se usan para disminuir la presión dentro de los vasos sanguíneos, haciendo que el corazón no se exija demasiado al bombear la sangre a todo el organismo. Si bien la hipertensión arterial puede, por sí sola, causar disfunción sexual, algunos estudios demuestran que muchos de los medicamentos utilizados para tratar esta enfermedad también pueden causar problemas sexuales. En los hombres, la disminución del flujo sanguíneo puede disminuir el deseo sexual e interferir con la erección y la eyaculación; en las mujeres, puede causar sequedad vaginal, disminución del deseo y dificultades de llegar al orgasmo.

Se ha descubierto que tres tipos de agentes Antihipertensivos, los diuréticos, betabloqueantes y alfabloqueantes, tienen la mayor incidencia de efectos secundarios sexuales. Algunos diuréticos, por ejemplo, no sólo interfieren con el flujo sanguíneo hacia los órganos sexuales, sino que también incrementan la excreción de zinc del organismo, que es necesario para producir testosterona. Y los betabloqueantes pueden dificultar una vida sexual plena, al hacernos sentir sedados y deprimidos, interfiriendo con los impulsos nerviosos relacionados con la excitación sexual y reduciendo los niveles de testosterona.

Antidepresivos

Así como los antidepresivos se usan para tratar la depresión, también se prescriben para tratar una serie de trastornos, como los alimentarios, la ansiedad, el obsesivo compulsivo, el dolor crónico y las secuelas del tabaquismo, además de otros trastornos provocados por las hormonas, como los cólicos menstruales agudos.

Existen varios tipos de antidepresivos, como los tricíclicos, los inhibidores de monoamina oxidasa, los inhibidores selectivos de la recaptación de la serotonina, los antagonistas de la dopamina y el litio, entre otros. Estos pueden causar problemas en todas las áreas de la función sexual, probablemente al bloquear la acción de tres químicos cerebrales que transmiten señales entre las células nerviosas, como la acetilcolina, la serotonina y la norepinefrina. Las reacciones adversas de la clomipramina, también llamado Anafranil, incluyen la imposibilidad de eyacular, según informa más del 40 % de los hombres que toma este medicamento; la impotencia, según el 15 % de los pacientes; y la disminución de la libido (según un 18 % de las personas consultadas.

Antipsicóticos

Los Antipsicóticos se usan para tratar la esquizofrenia, el trastorno bipolar y otras patologías psiquiátricas graves. A veces se prescriben los antipsicóticos para tratar la agitación y la depresión, entre otras, sin que su uso esté contemplado en el prospecto para estos casos.

Estos bloquean la dopamina, un químico cerebral que ayuda a regular las respuestas emocionales y a controlar los centros cerebrales responsables de la gratificación y el placer. Asimismo, aumentan los niveles de la hormona prolactina, que puede causar disfunción eréctil, disminución de la libido y dificultades para llegar al orgasmo. Y, al igual que los antidepresivos, bloquean la acción de la acetilcolina, lo cual, según los científicos, puede causar problemas en todas las áreas de la función sexual.

Ha sido difícil determinar los efectos secundarios que tienen estos medicamentos en la actividad sexual, porque muchas de las patologías psiquiátricas para las que se usan están en sí relacionadas con los problemas sexuales. Sin embargo, en distintos estudios realizados, la incidencia de la disfunción sexual que se relaciona con a los antipsicóticos varía entre un 45 % y un 90 %.

Benzodiacepinas

Las benzodiacepinas, comúnmente conocidas como tranquilizantes, se usan para tratar la ansiedad, el insomnio, la agitación y los espasmos musculares, y para prevenir las convulsiones. Se cree que las propiedades sedantes y de relajación muscular de las benzodiacepinas disminuyen el interés sexual, la excitación y la sensación. Las benzodiacepinas también pueden interferir en la producción de la testosterona, una hormona importante para el deseo sexual tanto en hombres como en mujeres. Los problemas sexuales más comúnmente relacionados con las benzodiacepinas son la disminución de los orgasmos, el dolor durante las relaciones sexuales, la disfunción eréctil y los problemas de eyaculación.

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Bloqueantes H2

Los bloqueantes H2, también denominados antagonistas del receptor H2, se usan para tratar los trastornos gastrointestinales, entre ellos, la enfermedad de reflujo gastroesofágico, las úlceras gástricas, las úlceras pépticas y la esofagitis erosiva.

Cuando se toman dosis altas de los bloqueantes H2 se y por un tiempo prolongado, pueden causar impotencia, así como también aumento de las mamas en los hombres. La cimetidina, o Tagamet, está relacionada con una serie de efectos secundarios de tipo sexual en comparación con otros bloqueantes H2, como la ranitidina (Zantac), la famotidina (Pepcid) y la nizatidina (Axid). Los efectos secundarios de la cimetidina incluyen disminución de la libido, disminución del recuento de espermatozoides y disfunción eréctil.

Anticonvulsivos

Los anticonvulsivos normalmente se usan para controlar las convulsiones epilépticas. También se prescriben para tratar ciertos tipos de dolor crónico, como el dolor neuropático y las migrañas. Así mismo, los anticonvulsivos se usan cada vez más para tratar el trastorno bipolar, aunque este uso no está contemplado en el prospecto. Algunos estudios han demostrado que estos medicamentos pueden disminuir los niveles de testosterona, lo que puede reducir el deseo sexual e interferir con la excitación, provocando problemas de erección para los hombres y de lubricación para las mujeres. También pueden afectar la capacidad de llegar al orgasmo.

Antihistamínicos

Diversos antihistamínicos que pueden adquirirse sin receta, como la difenhidramina, Benadryl y Dimedrol, y la clorfenamina, pueden afectar al desempeño sexual. El efecto de la mayoría de antihistamínicos no supera el día de duración, y los efectos secundarios, de haberlos, no suelen pasar de las ocho horas. Estos compuestos también pueden estar presentes en medicinas para el catarro o la tos.

Proscar y Propecia (finasterida)

El Proscar es el medicamento más común para tratar la hiperplasia prostática benigna, un problema muy común entre los hombres de edad avanzada. El principio activo es la finasterida, que hace que disminuyan los niveles de testosterona y, con ella, la libido sexual.

La finasterida también se utiliza para tratar la alopecia androgénicao hipocrática con el nombre comercial de Propecia, pero en dosis muy inferiores. El fármaco puede afectar al desempeño sexual de hombres jóvenes, aunque el porcentaje es menor al 2%.

Inhibidor selectivo de la recaptación de serotonina (ISRS)

Este compuesto es muy común en los fármacos para tratar la depresión y la ansiedad y es el principal principio activo de conocidos medicamentos como el Prozac o el Zoloft. Al tomar estos medicamentos aumentan los niveles de serotonina, y estamos de mejor humor pero, por desgracia, disminuye nuestra libido y causar disfunción eréctil. Entre el 17 y el 41% de los pacientes que toman ISRS presentan dificultades sexuales, pero hay algunos fármacos, como el Wellbutrin o el Vilazodone que pueden servir como alternativa.

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Opioides

Los analgésicos opioides, como el OxyContin o el Vicodin, pueden ser los más eficaces para tratar el dolor, pero también pueden disminuir los niveles de testosterona y provocar una caída del deseo sexualSin embargo, esto es un efecto secundario bastante inusual.

Tratamientos hormonales

El consumo de esteroides anabolizantes, corticosteroides y estrógenos provoca una disminución significativa de los niveles de testosterona y los andrógenos que a su vez causa una disminución de la libido, dificultades para la erección e incluso impotencia. Además, entre sus efectos en el hombre puede aparecer también la atrofia testicular y la azoospermia, que es la ausencia de espermatozoides en el semen.

La píldora anticonceptiva

La píldora puede disminuir los niveles de las hormonas sexuales, como la testosterona, y acabar afectando a la libido de algunas mujeres. Aunque no es un efecto secundario habitual, de hecho, lo más normal es que el deseo sexual aumente; si tienes problemas lo mejor es probar con distintas píldoras o, si el problema persiste, cambiar de método anticonceptivo.

Otros medicamentos

Los diuréticos, fármacos para la acidez de estómago, la migraña, sedantes, antiespasmódicos, antiulcerosos, relajantes musculares, antiadrenérgicos, hipotensores y antifúngicos también pueden resultar perjudiciales para nuestro deseo sexual y rendimiento, si bien estos efectos  no son frecuentes con el uso de estos medicamentos.

Qué hacer si los medicamentos afectan tu vida sexual

Si estas tomando alguno de estos medicamentos y tienes la sospecha de que su uso es lo que puede estar provocándote inconvenientes, lo mejor es que consultes abiertamente a un médico. Este determinará si, efectivamente, es tu prescripción es la responsable de que no sientas el mismo deseo sexual de antes o tengas problemas de desempeño. En consecuencia, te dirán si conviene disminuir la dosis, sustituir por otro medicamento o buscar otra solución diferente. Lo importante es buscar ayuda médica y nunca suspender un tratamiento por iniciativa propia, porque esto puede traerte otras consecuencias.

Con información de: 

aarp.org

vidaysalud.com

elconfidencial.com

diarioinformacion.com

mayoclinic.org

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