estrés infantil
Foto Referencial

En cantidad de oportunidades les he hablado de los efectos perniciosos del estrés sobre nuestra salud física y mental, ¿cierto? Ahora bien, ¿cuántos piensan en el estrés infantil? ¿cuántos se detienen a pensar en lo que sienten o “imaginan” los más pequeños de la casa en medio de tanto caos venezolano?

Muchos quizás lo piensan, pero sin tomar cartas en el asunto sobre la ansiedad o la angustia que experimentan los niños durante la infancia y que puede alterar el desarrollo del cerebro, puesto que el estrés en las primeras etapas de la vida tiene una influencia decisiva a nivel cognitivo y emocional, generando ya sea para bien o para mal, cambios duraderos sobre el comportamiento, amén de las ya mencionadas por mí, alteraciones en la salud física y mental en la adultez.

estrés infantil
Foto Referencial

Lea también: Buscando balance emocional… ¡Ayudar nos ayuda!

Niños tranquilos, adultos integralmente saludables

Muchos estudios han dejado evidencia que cuando un pequeño vive una infancia desprovista de amor, atención o sumergido en problemas extremos físicos o emocionales, puede ser víctima de una maduración deficiente del cerebro lo que afecta la regulación emocional y el aprendizaje. Y algo digno de resaltar es, que dicho déficit se puede prolongar en el tiempo, aunque cesen los estresores detonantes, y causar alteraciones psicopatológicas o neuropsiquiátricas en la adultez.

Los mayores con infancias trastocadas por problemas severos pueden ser susceptibles a experimentar ansiedad, esquizofrenia, algún patrón del síndrome del espectro autista y abusar de drogas.

Enfermedades crónicas como la obesidad, la diabetes, las alteraciones respiratorias y cardiovasculares, también se asocian al estrés en edades tempranas.

¿Por qué aparecen los trastornos físicos o psíquicos?

Todos estos cambios y enfermedades surgen a partir de la disfunción de ciertas estructuras cerebrales, encargadas de modular la respuesta al estrés, así como la afectación que algunos genes sufren debido a las situaciones traumáticas que se pueden vivir en los primeros 10 años de vida.

Por ejemplo, la enfermedad o la muerte de alguno de los progenitores, los abusos en la infancia, negligencia en los cuidados del niño, la pobreza o las dificultades económicas de la familia o en el entorno, los conflictos armados, la violencia y muchas otras circunstancias son experiencias que pueden dar origen a los problemas físicos y emocionales mencionados.

¿Cómo reconocer a un niño afectado?

En los niños alterados, las conductas y emociones como la ira, la agresividad y la impulsividad, debido a un aumento de la amígdala cerebral, pueden ser señal de estrés. También variaciones o deficiencias en la memoria, problemas en el movimiento, de la postura del cuerpo y la hiperactividad generalizada.

estrés infantil
Foto Referencial

¿Qué podemos hacer?

En un pequeño la etapa de crecimiento, es decir, los 10 primeros años de vida, es la más crítica pues es el momento en el cual se hace más necesario evitar los estresores y conseguir un entorno que propicie que el cerebro de este se desarrolle sano. Si crece feliz, vivirá como un adulto más feliz. En esta etapa nacen nuevas neuronas (neurogénesis) en áreas implicadas en el aprendizaje, la memoria, las habilidades espaciales, la psicomotricidad y el comportamiento adaptativo.

La afectividad y su comportamiento, se ven favorecidos o no por el entorno. Acompañar al niño, atender sus necesidades, le permite desarrollarse y crecer confiados disminuyendo así el estrés y la ansiedad.

Por tanto, es su obligación como padre o madre, brindarle el espacio para el juego y el esparcimiento, hácerle saber que lo cuida y protege. También es prudente llevarlo a compartir sus dudas con ustedes y responderle con sinceridad sus preguntas sobre la situación que vive, en términos sencillos y con tono tranquilizador. Por último, deben evitar comentar frente a él o ellos sobre los hechos trágicos que estén atravesando.

Lea también: La única herramienta para ganar nuestras batallas… ¡Cuidar lo que pensamos!

María Laura Garcia

Comenta y se parte de nuestra comunidad