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Una hemorragia se produce cuando sufrimos algún tipo de lesión en nuestros vasos sanguíneos, como un corte, un traumatismo o la rotura de una vena. Esto puede causar un sangrado continuo en el interior de nuestro cuerpo o hacia afuera a través de algún orificio, como la boca, los oídos o la nariz. La hemorragia nasal es una de las más frecuentes y puede ser provocada de distintas maneras.

Ante un sangrado de la nariz, muchas personas no saben cómo reaccionar y aplican, bien en ellos mismos o en otras personas, ciertas medidas que pueden agravar el problema. Por esta razón, hoy queremos hablar de los tipos de hemorragias y, en especial, de la hemorragia nasal, así como dar algunas recomendaciones para controlarla de la mejor manera.

Tipos de hemorragias

Lo primero de lo que necesitamos hablar es de los tipos de hemorragias que, como ya dijimos, se tratan de la salida de sangre por nuestros vasos sanguíneos cuando estos sufren alguna rotura. Las hemorragias se pueden clasificar tanto por su naturaleza, como por el lugar de donde provienen:

Según su naturaleza estas se clasifican como:

  • Hemorragia externa: En estas existe una rotura de un vaso sanguíneo provocando la salida de sangre al exterior. La rotura puede ser provocada por cortes, traumatismo o fracturas abiertas.
  • Hemorragia interna: La sangre se queda retenida en el interior del organismo en alguna cavidad, no sale al exterior.
  • Provenientes de orificios naturales: Ocurren de una manera similar a las internas pero son exteriorizadas por orificios naturales como pueden ser la nariz o los oídos.

Y por su procedencia como:

  • Hemorragias venosas: Se caracterizan por la rotura de una vena y la salida de sangre es continua y de color rojo oscuro.
  • Arteriales: Se dan cuando se lesiona una arteria y la sangre sale con un rojo muy vivo y brillante, con un flujo intermitente y a gran presión.
  • Capilares: Hay salida de sangre en poca cantidad por un vaso capilar. El flujo es en forma de pequeños puntos sangrantes que confluyen.

La gravedad de las hemorragias siempre depende del volumen sanguíneo que se pierda, la velocidad en que sale la sangre y las condiciones del paciente, como su edad, las enfermedades que padezca o los medicamentos o tratamientos a los que se esté sometiendo.

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La hemorragia nasal y sus causas

También conocido por los médicos como epistaxis, el sangrado nasal se produce cuando se rompen los vasos sanguíneos que irrigan la nariz en el interior. Generalmente, el flujo de sangre pasa por una solo fosa nasal, pero se pueden dar casos en los que ambos conductos sangran. Las causas más comunes pueden ser:

  • Acumulación de mucosa: La formación de mucha mucosa en las paredes internas de la nariz suele secarse y adherirse fuertemente. Si no se tiene cuidado al retirarla, se pueden romper los vasos sanguíneos al tratar de arrancarla, provocando una hemorragia leve o considerable dependiendo de la presión aplicada.
  • Trauma causado por hurgarse la nariz: Los niños pequeños, y algunos adultos, tienen el hábito de hurgarse la nariz y tocar con sus dedos el área interior del tabique. En esa zona está ubicado el plexo arterial, que cuenta con capilares y venas superficiales que pueden reventarse fácilmente con el roce.
  • Resequedad por el clima: La resequedad de la mucosa se puede agravar por las temperaturas altas.
  • Calor interno y externo: Las temperaturas altas o el calentamiento interno del cuerpo provocado por alguna actividad física pueden causar una dilatación de los vasos sanguíneos.
  • Afecciones respiratorias: Los resfriados, las gripes o las alergias pueden causar tanto mayor acumulación de mucosa como una serie de estornudos que pueden empeorar la situación.

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¿Cómo controlar el sangrado de la nariz?

Una hemorragia nasal es bastante comunes cuando se practica deportes, en temporadas de alergias o cuando experimentamos cambios drásticos de temperatura. La mayoría de los casos son leves y el sangrado se puede controlar fácilmente. A diferencia de lo que mayoría de las personas cree, lo ideal es echar la cabeza hacia adelante y mantenerla por encima del nivel del corazón, en lugar de recostarla hacia atrás, que lo único que hace es que la persona se trague toda la sangre.

Lo primero que se debe procurar es detener el flujo de sangre tapando con un dedo la parte exterior del orificio. Si pasan más de cinco minutos y no se detiene el sangrado con esta medida, hay que introducir un tapón de gasa o de algodón, algo que no sea demasiado alargado o ancho para evitar empeorar la situación. Después de 15 minutos se debe retirar el tapón. Una vez que la hemorragia se detuvo, no se recomienda colocar de nuevo el tapón en la nariz, porque al retirarlos se puede romper el coágulo que ya se había formado y volver a estimular la hemorragia.

Ahora, si una hemorragia se vuelve incontrolable lo mejor es ir lo más rápido posible a un centro de atención médica. También es necesario acudir a un profesional si experimentamos sangrados muy frecuentes, ya que esto podría no tratarse de una situación normal si no de algún fallo en nuestro organismo.

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¿Cómo prevenir una hemorragia nasal?

Para prevenir una hemorragia nasal, la mayoría de los médicos recomiendan:

  • Explicarle a los niños que no se deben hurgar la nariz, porque el roce de sus dedos puede romper los vasos sanguíneos y provocar el sangrado.
  • Si la temperatura nos causa resequedad, aplicar vaselina o algún producto similar en nuestras fosas nasales. También podemos adquirir gotas nasales de agua salina.
  • Usar un deshumidificador de aire en nuestra habitación, para evitar que sufrir de alergias.

Con información de:

mundoasistencial.com

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