Un nuevo orden, otra manera de vivir la paternidad y la maternidad, se viene gestando desde hace un par de décadas, enmarcándose dentro de lo que los especialistas denominan como “crianza respetuosa”. Esta nos invita a ponernos en los zapatitos de los niños para comprender cuáles son sus necesidades auténticas y satisfacerlas sin reparos pero de manera “honesta” para ambas partes.

Los cambios sociales, el avance tecnológico e incluso la transformación que se ha dado en la forma en la cual los seres humanos se relacionan, ya de por sí, empujan a que los padres deban modificar los patrones hasta ahora vividos en cuanto a la crianza de los hijos. Tienen que valerse de los avances y del apopo de expertos, es mi pensar, para poder entender y vivir efectivamente su relacionamiento con sus hijos.

La crianza respetuosa rompe con las viejas creencias y condicionamientos que se han arrastrado durante años de la organización patriarcal basada en principios de jerarquía, superiores e inferiores, y de autoridad impositiva como ejes de las relaciones. Lamentablemente producto de ese paradigma negativo, la mayoría de los adultos valoran al niño como un ser inferior y subordinado, pues muchos padres llevan interiorizada la práctica de darle órdenes, reducir su vitalidad y restringirlo a través, incluso, de la violencia. Triste pero cierto; y dicho patrón según los expertos ha mostrado no ser del todo exitoso.

Afortunadamente, desde hace un par de décadas, más o menos, está floreciendo una corriente de pensamiento sustentada en relaciones más horizontales entre adultos y niños, con base en la equidad, respeto, transparencia, altruismo, dignidad, empatía y la no violencia; y es esto precisamente lo que se denomina crianza respetuosa, democrática, consciente, es decir, “la nueva crianza”. Y entendiendo que en una Venezuela como la actual es un verdadero reto para los padres criar a sus hijos, desempolvé un audio de una entrevista que hice sobre el tema, en mi programa radial para compartirlo la información con ustedes. Fue una conversación muy interesante con Berna Iskandar, madre, periodista, blogger, conferencista y divulgadora de temas de crianza enmarcada en el desarrollo humano sustentable.

Crianza respetuosa

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Bases de la Crianza Respetuosa

Son cuatro puntos fundamentales. Horizontalidad: Tratar a los niños como a iguales. No hacer al niño lo que no nos gustaría que nos hicieran. Empatía: sintonizar con el alma infantil de nuestros pequeños, reconocer y valorar sus necesidades auténticas. Proactividad: responder de inmediato ante sus necesidades y sentires; y por último la autoridad razonable: ser fuertes, convincentes y congruentes con lo que pedimos pero sin ser punitivos. Implica, ser firmes pero igualmente flexibles, democráticos y respetuosos de sus derechos.

Herramientas para una Crianza Respetuosa

La periodista Ileana Medina Hernández, autora del blog “Tenemos Tetas”, tiene una frase que Berna Iskandar repite seguido: “No hay encuentro con el otro más poderoso y transformador que el encuentro con los hijos”. El camino del auto conocimiento personal, con el fin de tener claros los recursos emocionales con los que se cuenta para atender respetuosamente a los hijos, es la mejor vía para lograr criar con consciencia y sin violencia.

Ayuda mucho comprender la verdadera naturaleza en cada etapa evolutiva de los hijos y sus necesidades según cada edad. Otra herramienta fundamental consiste en dejarse guiar por su intuición y sabiduría ancestral. La flexibilidad es también muy importante a la hora de criar con respeto, aunque ciertamente, hay que admitir que no es posible complacer a los hijos en todo lo que piden.

Los acuerdos y la comunicación son fundamentales para criar respetuosamente. La mayor parte del tiempo los padres entablan según Berna, una guerra de deseos con sus hijos; a pesar que los niños entienden todo, siempre que se les explique con amor y respeto. El solo hecho de dar importancia a su deseo hablándoles, aun cuando no se les pueda complacer, ya permite que se sienta tomado en cuenta y baje la guardia.

Crianza respetuosa

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¿Cómo y hasta dónde es posible educar sin castigos ni amenazas?

Los padres ordenan, gritan, castigan y todavía, en pleno siglo XXI cuando la tortura es considerada un delito de lesa humanidad, incluso les pegan para que los pequeños respondan como esperan, porque parten del principio que “el niño no sabe qué le conviene”. El error es pensar que de ese modo se les está educando. La crianza respetuosa no contempla el castigo, ni las recompensas tales como sillitas para pensar o las carteleras con sistema de puntos, estrellitas, sellitos y elogios artificiales. Estos métodos no crean conciencia en los niños. Sólo les enseña que son reconocidos cuando hacen lo que se quiere y se les rechaza cuando no lo hacen.

Tras el mal comportamiento de un niño puede haber varias causas. En lugar de tratar de eliminar la conducta no deseada con castigos o recompensas, si se quiere lograr una aproximación respetuosa, la clave consiste en averiguar cuál es la causa y atenderla con amor y contención. Conversar, conversar y conversar. Esta frase del clásico El extraño caso del Dr. Jekyll y Mr. Hyde de R. Sevenson lo resume muy bien, según Iskandar: “Quiéreme cuando menos lo merezca, porque será cuando más lo necesite”.

Crianza respetuosa

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Límite para la negociación con los hijos

Hay reglas y límites con los que se puede ser flexibles. Por ejemplo, un día pueden irse a la cama sin bañarse y no pasa nada. Hay otros que no se negocian, como agredir a las personas, o permitir al niño que se tome la botella de cloro porque se empeñó. Pero en ningún caso se necesita castigar, tampoco existen fórmulas, ni recetas. Cada familia constituye una identidad particular con sus propias costumbres de lo cual se desprende un conjunto de valores y reglas de convivencia. En todo caso, lo que todos buscan lograr es que el niño desarrolle el genuino deseo de cooperar sin la amenaza de castigos o recompensas; es decir, que el pequeño consiga auto-regularse, que no dependa de la vigilancia constante. Que se convierta en guardián de sí mismo, que oriente su vida a partir de la ética y de los valores que ha decidido conscientemente incorporar en su bagaje emocional.

Actuar con firmeza cuando es necesario, no significa usar la violencia. Aunque nadie enseña cómo hacerlo, pueden aprender a ser firmes y al mismo tiempo amable. Tal vez para comprenderlo y llevarlo a la práctica de un modo equilibrado, genuino y sostenible, necesitan primero revisar sus propias historias infantiles que ahora desde el rol de padres, reeditan inconscientemente situándose en los extremos de la culpa, el miedo y la sumisión o del autoritarismo, la rigidez y la imposición.

Los padres y los educadores deben tener presente que la vida es un cambio constante, que necesitan buscar nuevos referentes para criar y educar o de lo contrario corren el riesgo de quedar atascados en métodos vencidos. Hay que atreverse a hacer las cosas de un modo distinto. Construir una nueva crianza para un mundo humanizado. Ese es el desafío.

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María Laura Garcia

 

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