Hay ciertas costumbres en nuestra rutina que, a simple vista, parecieran no influir en nuestro bienestar general. Sin embargo, por inofensivos que puedan parecer, la repetición de algunas conductas afecta negativamente tanto nuestra productividad, como nuestra salud corporal y mental. Todos sabemos que comer bien, hacer ejercicio, dormir bien, limitar la  bebida y evitar el tabaco son los pasos a seguir para tener una buena salud, pero si alternamos estos hábitos con otros no tan provechosos, no vamos a obtener los mejores resultados. Es por eso que hoy repasaremos 7 hábitos bastante perniciosos, cuyos efectos son desconocidos por muchas personas.

Siguiendo el artículo de Rocío Pérez en Vitónica, las costumbres que deberíamos evitar a toda costa son:

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Trasnochar

No tener un horario establecido para acostarnos a dormir y para despertar es uno de los hábitos que más daña nuestra salud. Además de afectar seriamente nuestras habilidades motoras y mentales, la somnolencia también tiene un efecto en nuestro tiempo de vida. Según un estudio reciente, realizado en el Reino Unido, las personas que se acuestan y se levantan tarde, pero tienen que cumplir un horario matutino que les obliga a madrugar, tienen un riesgo 10% mayor de morir prematuramente que personas con una rutina estable.

Por suerte, existen varias soluciones para este problema. Para empezar, podemos adoptar una rutina que nos permita descansar lo suficiente, disponiendo de 7 u 8 horas de sueño. También debemos evitar exponernos a las luces blancas que emiten los dispositivos electrónicos para no alterar la percepción de nuestro cuerpo, que necesita oscuridad durante la noche para poder conciliar el sueño. Además de estas recomendaciones, la investigación también propone que la sociedad y las empresas flexibilicen sus horarios de acuerdo a la productividad de cada persona.

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Revisar los dispositivos móviles antes de dormir

Tal como acabamos de señalar, la exposición a la luz de los aparatos electrónicos, y sobre todo de los dispositivos móviles, altera significativamente nuestros patrones de sueño, reduciendo su calidad. Varios estudios han demostrado que la luz blanca que emiten las pantallas de los teléfonos y las tablets tiene un efecto similar al de la luz solar, lo que confunde a nuestro cuerpo.

Nuestro reloj interno se basa en la luz del sol para fijar los ritmos circadianos que nos guían en ciclos de 24 horas. Esto significa que el cuerpo humano asocia la luz al día, y a la actividad, y a la oscuridad con el sueño. Por eso, cuando nuestras retinas perciben el brillo blanco de las pantallas, nuestro cerebro se confunde y pierde la noción de cuándo es el momento de dormir. Entonces, lo mejor que podemos hacer para mejorar nuestros hábitos es no utilizar dispositivos móviles antes de acostarnos. Ahora, si es necesario revisarlo por cuestiones de trabajo, es recomendable bajar el brillo de la pantalla hasta lo mínimo.

Pasar sentado 8 horas al día

La inactividad física es una de las principales causas de obesidad y otras enfermedades muy extendidas actualmente. Algunas personas optan por el sedentarismo de forma voluntaria, otras, desgraciadamente, tienen que cumplir con trabajos que los obliga a pasar ocho horas o más sentados. De acuerdo a un estudio realizado en la Universidad de Toronto, incluso las personas que entrenan a diario pero tienen que pasar sentados 8 horas al día, tienen un riesgo 90% mayor de desarrollar diabetes que las personas con un trabajo más físico.

Lo importante en estos casos, es tratar de incorporar el movimiento y la actividad física a tu rutina de cualquier manera posible, para así evitar desarrollar padecimientos relacionados con los hábitos sedentarios.

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La idea de «no pain, no gain»

Entrenar es algo esencial para cuidar nuestro cuerpo y nuestra mente. Sin embargo, es muy importante también hacerlo según nuestro ritmo y no forzar demasiado el trabajo muscular si no estamos preparados para ello. Muchas personas tienen la idea de que si no se esfuerzan hasta el límite de sus capacidades no van a progresar. Y, a veces, seguir la filosofía de “Sin dolor no hay ganancia” puede llevar a lesiones graves y a un trabajo excesivo que no necesariamente es bueno para nuestro cuerpo. Para Rocío Pérez, “esta idea es un peligro porque puede llevar al cuerpo al agotamiento y causarnos lesiones que, entonces sí, nos impedirán progresar”.

Una higiene genital excesiva

Ser higiénicos es algo fundamental para nuestra salud. Sin embargo, excederse en la limpieza de ciertas zonas íntimas puede llevar, paradójicamente, al desarrollo de infecciones. Saber esto es particularmente importante para las mujeres, porque sus genitales son más vulnerables ante las bacterias y, por eso, más propensos a contraer infecciones.

El motivo es que el cuerpo tiene sus propios métodos de defensa de un lugar tan sensible, y para ello produce una mucosa que mantiene a raya a los patógenos. Un exceso de higiene puede dañar o eliminar esa barrera de defensa y terminar siendo la causa de infecciones” advierte Pérez. 

Pasar demasiado tiempo con la ropa sudada o mojada

Hacer ejercicio y sudar es una buena forma de subir el ritmo cardíaco y quemar calorías. Ahora, si nos quedamos mucho tiempo usando esa misma ropa sudada también podemos sufrir ciertas afecciones, en especial, infecciones urinarias. Esto se debe a que el sudor acumulado en la ropa sirve como caldo de cultivo para hongos y bacterias.

Lo mismo puede ocurrir si nos quedamos con los trajes de baño después de ir a nadar al mar o a la piscina. Sobre todo en esta última nos exponemos a infinidad de bacterias que pueden afectar los genitales, en particular las de las mujeres por tener las vías urinarias más cortas, lo que facilita que las bacterias lleguen desde la uretra hasta la vejiga.

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Comer mientras vemos televisión

Si bien este último habito parece el más inocuo de todos, afecta bastante la forma en que comemos. Tanto poner la televisión, como estar frente a la computadora trabajando, nos distrae del acto de comer. Esto nos hace comer más rápido y mayor cantidad de alimentos, lo que puede aumentar el consumo calórico sin darnos cuenta. Además, evita que podamos disfrutar de la comida. Por eso, lo recomendable es que evites sentarte frente al televisor o la computadora y le dediques toda tu atención a lo que te estas comiendo.

Para consultar información adicional sobre estos hábitos, sobre todo los datos de las investigaciones mencionadas, recomendamos visitar el artículo original de Rocío Pérez.

 Siete hábitos que están afectando negativamente a tu salud (y que quizás no te esperabas)

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