Un reciente caso médico ha iniciado un debate sobre el uso de la asistencia robótica para tratar con ciertos pacientes en circunstancias delicadas. Dakin Andone y Artemis Moshtaghian siguieron este caso en un reportaje para CNN en español, donde cuentan cómo un doctor de un hospital en California, Estados Unidos, se valió de la pantalla de un robot asistente para ofrecer el pronóstico de un paciente terminal a sus familiares.

Si bien lidiar con la muerte de alguien cercano nunca es fácil, el hecho de que el doctor haya recurrido a esta herramienta, en especial para tratar un tema tan sensible, fue un golpe muy duro para los ánimos de la familia. Y así se lo hicieron saber a CNN.

Por un lado,  la ayuda robótica es un recurso cada vez más frecuente en el mundo de la medicina, porque estos facilitan la realización de cirugías invasivas y otros procedimientos complicados. Del mismo modo, permiten una comunicación más inmediata y la asesoría de profesionales médicos a través de videos en directo, sin importar la distancia a la que estos se encuentren de los centros asistenciales. Por el otro, este distanciamiento entre los doctores y las personas a las que tienen que tratar puede suponer, también, un obstáculo para la empatía y la sensibilidad que caracteriza la relación entre médicos, pacientes y familiares. Y la pérdida de este componente humano quedó de manifiesto en el caso de Ernest Quintana.

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El caso de Ernest Quintana

En su artículo, Andone y Moshtaghian entrevistaron a Annalisia Wilharm, nieta del fallecido Ernest Quintana, para entender cómo sucedieron los hechos.

La noche del lunes 4 de marzo, de 2019, Wilharm estaba acompañando a su abuelo en la Unidad de Cuidados Intensivos del Centro Médico Permanente Kaiser, en Fremont, cuando el robot asistente irrumpió en la habitación. Por medio de una señal en directo, el médico que lo había estado tratando les ofreció su pronóstico sobre la situación que enfrentaba Quintana. Al día siguiente, el señor de 78 años murió.

El paciente llevaba años sufriendo una enfermedad pulmonar obstructiva crónica, que le iba dificultando la respiración. Además, padecía de enfisema y bronquitis crónica. Debido al carácter terminal de sus afecciones, el doctor les explicó que no quedaban más opciones de tratamiento y solo podían enfocarse en su comodidad. Su mensaje fue: “Saben, no sé si va a llegar a casa”.

Conscientes de estas circunstancias, Wilharm dijo que su familia sabía que su abuelo moriría pronto. Lo que los molestó profundamente fue la forma en la que se les comunicó la noticia, sobre todo porque no esperaron que la hija del señor Quintana y su esposa, de 58 años, llegaran al hospital.

“Creo que deberían haber tenido más dignidad y tratarlo mejor de lo que lo hicieron”, le dijo Wilharm a CNN. Del mismo modo, expresó que ella y su familia esperan que nadie más reciba este trato: “ninguna nieta, ningún miembro de la familia debería pasar por lo que acabo de pasar con él”.

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La respuesta del hospital y el objetivo de la asistencia robótica

Por el lado del hospital, una portavoz ofreció “sinceras condolencias a la familia” a través de  un comunicado enviado a CNN.

Tomamos esto muy en serio y hemos contactado a la familia para hablar sobre sus inquietudes”, dijo la portavoz Michelle Gaskill-Hames, quien es también vicepresidenta sénior y gerente de área.

Nuestros médicos y enfermeras mantenían una comunicación regular y en persona con el paciente y su familia sobre su estado desde el momento en que ingresó a nuestro hospital”, fue parte de lo que comunicó Gaskill-Hames, agregando que “La teleconferencia a través del video de la tarde fue un seguimiento de las consultas médicas anteriores; no reemplazó las conversaciones anteriores con el paciente ni con los miembros de la familia ni se empleó en la entrega del diagnóstico inicial”.

Con respecto al uso de la asistencia robótica, Gaskill-Hames dijo que los proveedores de atención médica de esta institución tratan de aprender continuamente cómo de integrar efectivamente la tecnología en las interacciones con sus pacientes.

En todos los aspectos de nuestro cuidado, y especialmente cuando comunicamos información difícil, lo hacemos con compasión de manera personal”, dijo, agregando que el término “robot” es “inexacto e inapropiado”.

Este tipo de tecnología, explica, se utiliza para facilitar que un pequeño hospital, como el Centro Médico Permanente Kaiser, pueda consultar en cualquier momento con especialistas adicionales, para complementar el trabajo y la atención de sus profesionales médicos. Además, estas herramientas se acompañan con la presencia de enfermeras que puedan explicar su función y brindar apoyo a los pacientes y familiares.

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La falta de compasión

Wilharm indicó que su familia no se hacía ilusiones sobre la condición de su abuelo: “Sabíamos que lo íbamos a perder”, dijo en por entrevista telefónica el sábado 9 de marzo. “Nuestro punto es la comunicación [de las noticias]. No hubo compasión”.

Cuando su abuela regresó al hospital, les preguntó a las enfermeras sobre el robot. Según Wilharm, explicaron que el hospital era pequeño y que se usaba el robot para hacer rondas por la noche.

Para contrastar el trato del doctor que se valió de la transmisión en vivo, Wilharm comentó que otro médico había visitado a Quintana en persona más temprano ese día. Según ella, este fue “muy dulce” y sostuvo la mano de su abuelo mientras hablaba con él sobre el cuidado de hospicio y sus opciones. Esto hace pensar sobre las diferencias entre el contacto directo y el distanciamiento que facilita la asistencia robótica.

Tratando de ofrecer una postura clara, Gaskill-Hames dijo que el hospital no fomenta el uso de tecnología para reemplazar las interacciones personales entre pacientes y trabajadores de la salud. “Entendemos lo importante que es esto para todos los involucrados, y lamentamos no haber cumplido con las expectativas de la familia”, fueron sus palabras.

Para tener más detalles sobre este caso, recomendamos visitar el articulo de Andone y Moshtaghian:

Un médico usó un robot con pantalla para decirle a un paciente que iba a morir. La familia del hombre está molesta

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