Son muchos los años que los venezolanos venimos cargando con la desesperanza y no de a gratis, pues la gran mayoría, ha luchado por mejorar su situación general, tanto en lo individual como en lo colectivo, sin conseguir resultados en lo aparente. Un alto porcentaje de venezolanos han pérdido la motivación y la esperanza de alcanzar sus sueños, incluso sin admitirlo han renunciado a aspirar a que las cosas salgan bien, se resuelvan o mejoren.

Emoción que mata la iniciativa y la lucha…

Es normal pasar por experiencias frustrantes, dolorosas y desalentadoras; pero lo no sensato o conveniente es pensar que eso siempre será así, o enfocarnos solo en lo negativo o perder la fe que nos conduce directamente a comprender que todo pasa por algo y que incluso en lo malo hay alguna ganancia.

La idea es buscar la manera de salir de la paralización que se genera de la frustración repetida. Existen individuos que por genética son mas depresivos que otros, pero si su tendencia es ésta, debe ser aún mas vehemente en la lucha contra el desaliento. Dicha predisposición de carácter genético puede derivar en limitaciones de la capacidad funcional física o mental; pero si ustedes ven que esa tristeza insistente es un tema familiar, corra y busque ayuda.

La desesperanza

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En términos generales, la desesperanza es considerada por el filósofo Nietzsche, como “la enfermedad del alma moderna”. Se trata de un estado emocional en el que se ven debilitados el amor, la confianza, el entusiasmo, la alegría y la fe. Los afectados suelen pensar que no es posible por ninguna vía lograr una meta, o remediar alguna situación negativa y, por ende, se sienten atrapados, agobiados e inútiles. En estos momentos: ¿Experimentan algo similar?… les confieso, que últimamente yo sí, pero cuando medito, hablo con gente mas entendida en lo emocional que yo, inmediatamente siento que estoy equivocada y que debo seguir luchando porque el cambio y el salir adelante siempre es posible, y que mis tiempos no son los de Dios.

La desesperanza, conduce a una resignación forzada y el abandono de la ambición, por tanto, es muy perjudicial y nefasta. No se dejen abatir y apoyen a los que le rodean que noten sumergidos en tal hueco negro.

Muchos entran en desesperanza, cuando llevan un tiempo muy prolongado tratando de acabar con situaciones de sometimiento, luchando de diversas formas sin lograr resultados o sin poder vencer al que les subyuga; y entonces se rinden sin entender que algún momento todo puede cambiar y el que les oprime puede fallar o desaparecer por cualquier circunstancia.

La historia demuestra que en la política y en la guerra se han usado estrategias para generar a través de diversas herramientas en los que piensan distinto, los opositores y / o los enemigos, su desmoralización y con ello evitar su resistencia a los abusos del poder.

¿Cómo superar tan perjudicial emoción?

Lo primero es internalizar que el “no puedo” es solo una percepción y no la realidad.

La desesperanza

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Entender que todo pasa y que cada día que llega es un escenario distinto en el cual pueden desarrollarse los cambios esperados.

Es fundamental enfrentar la cotidianidad desde la creatividad y la resiliencia. Las amenazas deben torearse desde distintos puntos de vista. Analizar las situaciones y el entorno buscando lo positivo en lo que sucede, ya que siempre lo hay.

También resulta útil, buscar en el entorno aquellas personas en las cuales nos podemos apoyar emocionalmente porque cuentan con el aprendizaje para aportarnos herramientas.

Si en el aquí y el ahora no pueden cambiar lo que sucede, simplemente esperen un mejor momento para actuar y no se resistan, simplemente acepten para evitar enfermarse mentalmente. No piensen en las consecuencias negativas porque preocuparse no ayuda, sencillamente ocúpense. Cuántas veces vemos en el futuro nubes negras que terminan nunca apareciendo. Reflexionen sobre esto, tomen precauciones.

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María Laura Garcia

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