Si bien sudar es una función natural de nuestro cuerpo, a través de la cual eliminamos toxinas y otros elementos prescindibles, por lo general nos hace sentir bastante incómodos. Especialmente cuando estamos en espacios reducidos y rodeados por muchas personas. Pero, además de causar olores molestos y desmejorar nuestra imagen personal, hay otro aspecto negativo del sudor humano, uno que muchos no conocíamos hasta el momento: se puede pegar de las paredes de los edificios.

Un reciente artículo de la agencia EFE, publicado por el periódico español 20 minutos, nos muestra cómo un grupo de científicos estadounidenses, de la Universidad de Colorado (UC) en Boulder, descubrieron este proceso y lo que puede significar para nuestra salud.

El ácido láctico del sudor se adhiere a las paredes

Haciendo un análisis de las paredes interiores del Museo de Arte de la UC, Demetrios Pagonis y otros investigadores observaron que, entre los elementos que adheridos recientemente a la estructura, había una grandísima cantidad de ácido láctico, una sustancia emitida por nuestra sudoración.

A pesar de ya tener la noción de que el sudor humano contamina el aire, la revelación de que también se puede pegar a las paredes aumentó la preocupación del equipo de trabajo. Lo que los científicos advierten es que el ácido podría interactuar con otras sustancias en la misma superficie, suponiendo un riesgo potencial para nuestra salud.

Este estudio fue llevado a cabo por los expertos del Instituto Cooperativo de Investigaciones en Ciencias Ambientales (CIRES, en inglés) de la universidad y se publicó en el número más reciente de la revista especializada Environmental Science & Technology.

Lea también: ¿Sudor excesivo? Esto te interesa

Foto Referencial

El experimento

Pagonis, investigador de postdoctorado en CIRES y autor principal del estudio, explicó que el 97% del ácido láctico emitido por las personas en el Museo de Arte termina en las paredes. Para llegar a este descubrimiento, sus colegas y él tuvieron que adaptar instrumentos de espectrometría masiva, comúnmente usados para estudios atmosféricos en ambientes reducidos, que los ayudaran a determinar los componentes químicos en el aire, su origen y dónde se acumulan.

Además del sudor, también analizaron otras emisiones de los visitantes del Museo de Arte de la UC y de una casa para experimentos en Texas, como las partículas de los desodorantes, de alcohol y del aliento de las personas.

En el caso específico del Museo de Arte, los instrumentos de espectrometría tomaron, a lo largo de seis meses, distintas muestras de aire de la sala principal y otros lugares del edificio, así como del sistema de ventilación. La lectura de estas muestras arrojó que ciertos elementos químicos subían primero en la sala principal del museo cuando llegaban grupos de visitantes, como el dióxido de carbono y la acetona.

Estos elementos se incrementaban en la sala principal del museo, con la llegada de las personas, y luego en el resto del edificio a medida que iban recorriendo el lugar. Cuando todos se iban, los niveles regresaban a la normalidad gracias a la circulación del aire. Por el contrario, la concentración de las partículas del sudor aumentaba con la llegada de los visitantes pero no se reducía por la ventilación, llevando al descubrimiento de que el ácido láctico se quedaba pegado en las paredes.

Foto Referencial

La acumulación de sudor humano y su impacto en nuestra salud

Aun cuando no se ha concluido que la acumulación de sudor en las paredes de edificios, viviendas y lugares de trabajo representa un peligro para nuestro bienestar, a Demetrios Pagonis la preocupa que sustancias dañinas puedan mezclarse con las partículas del sudor humano y adherirse a las superficie de las paredes de un espacio cerrado.

Entonces, el problema en sí no es el ácido láctico que se adhiere, sino su interacción con otros elementos que puedan provenir de nosotros mismos, como de nuestro aliento, por ejemplo, o agentes externos como bacterias y alérgenos. Sin embargo, aún no tienen ninguna evidencia concreta. «Todas las mediciones en el Museo de Arte de la UC mostraron una calidad de aire muy buena. No existen razones para preocuparse«, aseguró Pagonis.

Para avanzar en este estudio, el equipo comenzó a estudiar también el gimnasio de la Universidad de Colorado, un lugar en el que prevén que se pueda acumular mucho más sudor. 

Con información de:

20minutos.es

Lea también: ¿Manchas en las axilas? Elimínalas con estos trucos

Comenta y se parte de nuestra comunidad