En mi artículo anterior, abordé el tema de Propósito de vida desde el Ser. Porque así como éste es nuestra ancla personal, es decir, la parte de nosotros que tiene la sabiduría Divina o de la Divinidad que somos de la mano con el Universo (Dios), también será la base o fuente de mis escritos en esta revista digital. Desde el Ser iremos hacia la mente y hacia el cuerpo.

Precisamente los talentos son una extensión de nuestra Alma, de nuestra mente (inteligencia) y de nuestro cuerpo. Son una forma de expresar, experimentar y expandir nuestro amor, así como del deseo natural de ser un pedacito de Dios a aquí en la tierra.

Los talentos personales, y cabe señalar que todos los seres humanos tenemos más de uno, son uno de los aspectos menos considerados en la educación formal. Sistema, por cierto, que ya está caduco, quizás no al cien por ciento en carreras universitarias, como lo son medicina, arquitectura e ingeniería, entre otras, que aún tienen vigencia práctica. Sin embargo, no podemos decir lo mismo para la educación básica.

Nuestro sistema educativo (prácticamente a nivel mundial), no prepara las personas para ser felices, descubrir sus talentos, organizarse económicamente y poder  sustentarse en ellos. Estoy convencido que de si así fuera, tuviéramos un mundo más agradable para vivir, la felicidad sería una posibilidad más real. No obstante, como no podemos cambiar el sistema, lo más sano es cambiar nosotros y ayudar a otros a tener una visión más completa y mejor, de lo que significan los talentos en nuestra existencia y cómo pueden sumar a nuestro bienestar, personal, financiero, social y espiritual. ¿Te imaginas un planeta en donde todas las personas estuvieran haciendo lo que aman y recibiendo una contraprestación monetaria buena y suficiente por ello? Guao, sería sencillamente maravilloso.

Los talentos

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¿Por qué son importantes los talentos?

Porque son una fuente de felicidad, de relajación y de ingresos, haciendo lo que amamos y por lo tanto no son la obligación de tener un empleo, sino un fluir con la existencia; un verdadero placer evolucionar con ellos.  Porque nos conecta con nuestra alma, nos hace sentir en conexión con el todo de la vida, es la mejor manera que tenemos de expresarnos, experimentarnos y expandirnos, en dos palabras: vivir mejor y más tranquilos ¿de qué vale todo si no podemos ser felices y tener paz interior?

Otro aspecto importante en este tema, es que los dones personales no tienen que ver con una carrera universitaria (aunque una persona tenga habilidades y sea exitosa en su profesión). Estos se relacionan más con aquello que se hace de manera natural y fluida. Lo cual, a su vez, no elimina la posibilidad de estudiarlos a nivel formal, para desarrollarlos y perfeccionarlos. Ahora bien, si puedes integrar (y además es la idea), tu profesión con tus talentos, sería excelente. En mi caso los he integrado con mi Licenciatura en Administración Comercial.

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¿Cómo descubrir los talentos?

Ante todo, con un compromiso contigo mismo. Incluso, puedes adoptar los talentos como un valor personal, para que le des más fuerza a tu decisión de develarlos y desarrollarlos. Específicamente:

  • Observando los talentos de tus familiares directos e indirectos. Los dones se heredan, vienen en los genes. Mis talentos, por ejemplo (pintar, escribir libros y poesía, oratoria y fotografía, vienen de mi padre y abuelo ecuatorianos). Revisa tu árbol genealógico y quizás te lleves una sorpresa.
  • Recuerda tu niñez y tu adolescencia en dos sentidos. El primero, en cuanto a lo que jugabas y disfrutabas. El segundo, con lo que soñabas ser y hacer de adulto.
  • Pregúntate ¿qué actividad o actividades amo tanto que haría de gratis? Este es también un excelente comienzo en la maravillosa aventura que significan los talentos.
  • Ensayo y error. Todos tenemos la capacidad de desarrollar varios talentos, pero lo más idóneo es comenzar con uno y luego pasar a otro con coherencia y cuando sientas que es el mejor momento. Aprovecha la maravilla de Internet, donde puedes aprender con tutoriales aquellas cosas que te gustaría emprender y si no te gusta, vas probando con otras cosas, hasta que te sientas cómodo (a).
  • Pregúntale a familiares y personas que llevan mucho tiempo conociéndote, en qué actividades, ellos consideran que tú eres bueno (a).
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Bendiciones y gracias por permitirme compartir contigo mis experiencias en este tema que tanto me apasiona y que vivo día a día, momento a momento.

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Johan Pullas Guillén

Coach Motivacional

Escritor

Conferencista

Pintor

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