El hígado es el órgano más grande dentro del cuerpo humano y es uno de los más versátiles, ayudándonos a digerir alimentos, almacenar energía y eliminar las toxinas. Sin embargo, cuando no cuidamos nuestra alimentación, o el consumo de alcohol, se pueden acumular grandes cantidades de grasa que pueden llegar a afectar tanto su funcionamiento, como sus células. Esta afección, conocida como hígado graso, se puede presentar de distintas maneras y relacionarse bien con padecimientos como la obesidad, la diabetes o la ingesta excesiva de alcohol.

En un reciente artículo para la sección CuídatePlus, del diario Marca, Ana Callejo Mora ofrece algunas recomendaciones para tratar los distintos tipos de hígado graso. Además, expone los últimos avances en el tratamiento de esta enfermedad, partiendo del trabajo del doctor José Sánchez Muniz, catedrático de Nutrición y Bromatología de la Universidad Complutense de Madrid. Pero antes de entrar en los tratamientos, aclaremos las distintas variaciones de la enfermedad del hígado graso.

Tipos de hígado graso

Tal como dijimos al inicio, este padecimiento ocurre cuando se acumula grasa en el hígado. Principalmente, se puede presentar de dos formas, la enfermedad del hígado graso no alcohólico y la del hígado graso por alcohol.

La primera está ligada al desarrollo de la obesidad o la diabetes y se puede subdividir en:

  • Hígado graso simple: Hay grasa, pero poca o ninguna inflamación o daño en las células. En general, el hígado graso simple no es demasiado serio como para causar daño o complicaciones al hígado.
  • Esteatosis hepática no alcohólica: Existe inflamación y daños en las células del hígado, y grasa. La inflamación y el daño de las células pueden causar fibrosis o cicatrización del hígado. La esteatosis puede causar cirrosis o cáncer en este órgano.

Por el otro lado, la enfermedad del hígado graso por alcohol, también llamada esteatosis hepática alcohólica, se debe al consumo excesivo de alcohol. Nuestro hígado descompone la mayor parte del alcohol para eliminarlo de nuestro cuerpo, pero el proceso de descomposición puede generar sustancias dañinas. Estas sustancias pueden dañar las células, provocando inflamación y debilitando nuestras defensas naturales. Esta enfermedad es la etapa más temprana de la enfermedad del hígado por el alcohol, o hepatopatía alcohólica. Las siguientes etapas son la hepatitis alcohólica y la cirrosis.

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Recomendaciones para tratar los distintos tipos de hígado graso

Nueve de cada diez personas con obesidad y siete de cada diez pacientes con diabetes pueden sufrir la primera fase de hígado graso, la denominada esteatosis hepática. Esto quiere decir que es muy común cuando hay una resistencia a la insulina. La enfermedad puede progresar hacia un estado mucho más crítico, en el cual, aparte de la esteatosis, hay inflamación hepática, apoptosis (muerte celular programada) y degeneración que puede terminar en cirrosis y en situaciones con fracaso de funcionalidad del hígado, cuya única solución sería el trasplante hepático”, explica Sánchez Muniz.

En los estados que no se requiere un trasplante de hígado, el experto en nutrición asegura que el mejor tratamiento para esta enfermedad es la modificación de nuestra dieta y la práctica de actividades físicas que ayuden a quemar el exceso de grasa y energía acumulada en el cuerpo.

Para lograr esto, es ideal empezar con una rutina de ejercicio que se adapte  nuestras capacidades, para después incrementar la intensidad hasta llegar al ritmo que más nos beneficie. Del mismo modo, debemos asesorarnos con especialistas médicos para planificar una dieta equilibrada que nos ayude a sobreponernos a esta afección. Estas recomendaciones son especialmente importantes para personas con sobrepeso o diabetes.

En el caso de la alimentación, uno de los patrones dietéticos más recomendados es la dieta mediterránea. Gracias a su atractivo y a la facilidad para adaptarnos a ella, esta es una de las más efectivas para perder peso. En este sentido, Sánchez Muniz asegura que:

Hay que incrementar el consumo de cereales integrales, reducir la ingesta de hidratos de carbono simples (procedentes de los azúcares refinados), [y] tener cuidado con el tipo de grasa con el que se cocina, siendo el más beneficioso para la salud el aceite de oliva. Ojo con el alcohol y el tabaquismo”.

Foto Referencial

Experimentos con silicio para tratar el hígado graso

Además de la alimentación balanceada y el ejercicio constante, José Sánchez Muniz, también estudia los efectos del silicio, un mineral que encontrado en alimentos como los cereales integrales y las legumbres, para la protección del hígado. Debido a la reducción de fuentes naturales de silicio, específicamente en occidente, el nutricionista y su equipo han experimentado con la inclusión de este componente en alimentos como la carne.

En su ponencia Silicio como componente funcional en la prevención del hígado graso, el catedrático y vicesecretario de la Real Academia Nacional de Farmacia, explica cuáles fueron sus motivos para llevar a cabo este trabajo:

Se sabe que la concentración de silicio disponible es cada vez menor, habiéndose reducido además la ingesta de cereales no refinados y plantas leguminosas [en occidente], y, al mismo tiempo, el consumo de carne es muy alto en España -algunas personas llegan incluso a tomar 300 gramos al día de productos cárnicos (carnes y sus derivados)-”.

Entonces, para sacar provecho a este consumo de carne, Sánchez Muniz y los demás miembros del Grupo de Investigación en Nutrición y Salud Cardiovascular (AFUSAN), de la Universidad Complutense de Madrid, se plantearon incluir silicio en productos cárnicos para obtener un efecto protector contra el hígado graso.

Los primeros estudios, hechos en roedores con una fase avanzada de esta afección, arrojaron resultados positivos. “La carne enriquecida con silicio mejora muchos aspectos: tiene efectos antioxidantes; mejora las lipoproteínas sanguíneas, haciéndolas menos aterogénicas; y disminuye la apoptosis”. Para confirmar los beneficios del silicio, el equipo se ha propuesto, próximamente, hacer pruebas en pacientes diabéticos.

Con información de:

medlineplus.gov

cuidateplus.marca.com

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