La mayoría de los hombres pensamos que nos sabemos afeitar. Una tarea tan sencilla y cotidiana seguro que no requiere demasiada destreza o cuidado. Pero la realidad es que muchos seguimos cometiendo errores de principiante que nos suelen dejar con la cara irritada y una cantidad de cortes difíciles de disimular. Es por esto que hoy queremos repasar algunos de los errores que debemos evitar y mostrar cuáles son las técnicas más apropiadas para afeitarse.

En un artículo para la sección ICON, del diario El País, Carlos García Miranda conversó con dos autoridades del mundo de la barbería para identificar las fallas más frecuentes a la hora pasarnos la hojilla. Roberto Martín, encargado de la barbería Malayerba, cortes y afeitados finos, y Carlos Suñé, periodista catalán del portal No sin mi barba, lo ayudaron a aclarar algunas de las dudas que muchos hombres tenemos, pero que no todos se atreven a admitir.

1-. Antes de afeitarse,  basta con mojarse la cara solo un poco

El único paso imprescindible para afeitarse es humedecer la piel. Pasar la hojilla en seco es una garantía de irritación y molestias por un buen tiempo. Sin embargo, no basta solo con mojarse la cara un poco o con agua fría. Por el contrario, debemos mantener constantemente la piel húmeda y con agua caliente, porque “con el calor se debilita el pelo y la cuchilla pasa con más facilidad. Lo ideal es ducharse antes y así ya tienes los poros abiertos”, explica Suñé. Como complemento, el experto Martín, con su gusto por las técnicas clásicas, sugiere también usar una toalla: “Se moja en agua caliente, luego se escurre y se pone en la cara unos minutos. Es poco habitual que la gente lo haga en casa, pero el vapor de una toalla es lo mejor para abrir los poros”.

Para optimizar el proceso, es muy importante siempre mantener la cara hidratada con agua caliente entre cada pasada. Esta técnica se conoce como “wetshaving” y minimiza la irritación de la piel. Por último, solo debemos mojarnos con agua fría cuando hayamos terminado para aclarar y cerrar los poros, señala Martín.

2-. Presionar con fuerza la afeitadora contra la piel

Lo ideal a la hora de afeitarnos es hacer que un solo movimiento que saque la mayor cantidad de pelos. Pero, a veces, algunos vellos se resisten más de la cuenta o son muy difíciles de alcanzar. Esto generalmente nos lleva a presionar la afeitadora con más fuerza contra nuestra piel. Para evitar esto, Roberto Martín aconseja que “Antes que presionar, es mejor aplicar agua caliente en la zona, poner espuma de nuevo y dar otra pasada con calma”. Por su parte, Suñé recomienda esperar a que los poros se abran, que la espuma de afeitar haga efecto y revisar el filo de la cuchilla para ver si no existe mucho desgaste. Todo es mejor que recurrir a la fuerza bruta.

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3-. Afeitarse a contrapelo

Una de las primeras cosas que debemos averiguar es hacia qué dirección crece nuestro pelo. De esta manera podremos saber hacia qué lado nos conviene más pasar la cuchilla. Si bien afeitarse a contrapelo garantiza un corte más cercano a la raíz, y por lo tanto más limpio, es necesario dominar esta técnica para evitar cortes e irritaciones que desmejoren nuestra imagen persona. Martín recomienda que la primera pasada siempre sea en el sentido en el que crece el pelo y, “si la piel te lo permite, lo puedes hacer en la segunda pasada, pero es importante volver a ponerse la espuma”.

4-. Frotarse la cara con la toalla después de afeitarse

Aun cuando estamos cerca de lograr el afeitado perfecto, siempre existe la posibilidad de estropear la hazaña con el último paso. Esto sucede, por lo general, cuando nos frotamos con mucha fuerza con la toalla para secarnos la cara. El roce violento de la toalla con la piel sensible puede provocar una terrible irritación. “Lo ideal es dar golpecitos en la zona afeitada con la toalla, suaves, como los que se daban los aristócratas para limpiarse el sudor”, dice Martín. Del mismo modo, hay que vigilar que la toalla esté limpia y libre de bacterias que puedan causar una infección.

5-. Apurar la afeitada

Cuando no tenemos tiempo para darnos una buena afeitada, es mejor no afeitarse. A veces es mejor tener un poco de sombra que presentarse en una reunión de trabajo con la cara hinchada y llena de cortadas.

Nada de cinco minutos: un cuarto de hora afeitándote no te lo quita nadie”, asegura Carles Suñé, que además aconseja que cuando no podamos afeitarnos por la mañana, bien podemos hacerlo por la noche.

Para evitar todas esas reacciones desagradables es necesario pasar por el proceso completo, “calor, espuma, pasada a favor, rasurado en contra si es necesario, secado, loción… Todo eso requiere tiempo, más de cinco minutos”, aclara Martín.

6-. Comprar la afeitadora más barata

Para tener mejores resultados, siempre es bueno invertir en cuchillas que no se oxiden con facilidad y en máquinas que te respondan cuando más las necesites. Es algo obvio que las afeitadoras  más baratas no ofrecen el mismo rendimiento que las últimas del mercado. Sin embargo, Martín también revela que “las maquinillas clásicas, con hojas de afeitar intercambiables, son más baratas que las actuales, aunque requieren algo de nivel para poder utilizarlas”. Si estamos dispuestos a practicar, esta puede ser una opción mucho más económica y menos contaminante que las afeitadoras de plástico.

Otra cosa que no se debería hacer es reutilizar las hojillas para evitarse el gasto de comprar otra. El desgaste y la oxidación de las hojillas es una de las mayores causas de irritación e infecciones. Las afeitadoras regulares deberían desecharse en el momento en que la banda hidratante se acaba, mientras que las desechables no se deberían usar más de una vez.

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7-. Mirarse en un espejo frontal

Usualmente, la mayoría de nosotros se afeita mirándose de frente en el espejo. Esto dificulta que podamos tener la dimensión de todos los rincones de nuestro rostro. Si bien este no es uno de los requisitos más indispensables, Suñé dice que un espejo movible puede hacer el trabajo más fácil. “Conviene utilizar uno de esos con brazo, que se mueve y le puedes dar la vuelta. Así consigues ver todas la zonas de tu cara, ya que hay puntos que son ciegos”. También se puede recurrir a un espejo de mano que, en conjunto con el frontal nos puede ayudar a tener una mejor visibilidad.

8-. Usar una sola mano

Otro error básico a la hora de afeitarse es utilizar una sola mano. Mientras una mano pasa la hojilla por la cara, muchos apoyan la otra sobre el lavamanos. Para tener un buen acabado, es fundamental usar ambas manos, una para estirar la piel y la otra para manipular la afeitadora. Esta técnica es mucho más conveniente para deshacerse de los pelos rebeldes que aplicar mayor fuerza porque, al tersar la piel, la máquina se desliza mejor por toda la superficie.

9-. Pasar la cuchilla por encima de las espinillas

Una de las peores cosas que se puede hacer con una afeitadora, es pasarla por encima de una espinilla. Muchos adolescentes piensan que esta técnica los ayuda a curar su acné juvenil, sin saber que provoca todo lo contrario. Por suerte, cuando nos hacemos mayores la frecuencia con la que nos salen granos es mucho menor.

Martín enfatiza en la necesidad de ser cuidadosos en estas zonas afectadas. Si pasamos con mucha fuerza la cuchilla, o esta se encuentra en mal estado, aumenta el riesgo de causar heridas profundas o sufrir infecciones.

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10-. Utilizar la máquina eléctrica como si fuera una cuchilla

Desgraciadamente, las máquinas eléctricas no pueden sustituir el uso las hojillas. En todo caso, se pueden utilizar como un complemento para el trabajo de las cuchillas, en especial si tenemos barbas largas para rebajar la longitud del cabello antes de hacer el corte al ras. Además, el barbero Martín explica que la máquina “hay que manejarla en círculos, haciendo pequeñas circunferencias por la cara…”, en lugar de hacia arriba y abajo como las afeitadoras regulares.

11-. Echarse loción mientras la piel está sensible

De acuerdo con Carlos García Miranda, el hecho de echarse loción “viene de la época en la que había que echar alcohol en la cara para evitar las infecciones por los cortes, pero, hoy en día, no es un producto que esté siempre indicado”. Aun así, esto sigue siendo una costumbre para muchos hombres. Lo ideal para aplicar muchas de estas lociones “aftershave” es esperar un poco a que la piel descanse, porque muchas contienen alcohol y otras sustancias que irritan la piel. Por otro lado, también se puede recurrir a lociones más naturales, como bálsamos cremas con aloe vera.

12-. Afeitarse todos los días

Este último error es algo más debatible. Dependiendo de la necesidad de cada quien, es probable que algunas personas recurran a la cuchilla todos los días para mantener una imagen limpia y presentable. Sin embargo, la frecuencia con la que nos afeitamos aumenta la posibilidad de irritación. Para estos casos, Martín recomienda “primero una ducha para abrir los poros, o agua caliente en la cara, y, antes de la espuma, un aceite de preafeitado, que ya está empezando a utilizar mucha gente”.

Con información de:

elpais.com

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