Los venezolanos vivimos en un carrusel emocional tan importante que la verdad es muy difícil equilibrase para aquietar el alma y rebajar el cortisol que genera el estrés y mantiene a nuestro cuerpo al borde de la enfermedad permanentemente tenso e inflamado.

En esos días, que son casi todos, el meditar, reírse y hacer ejercicios, sobre todo esto último, sin duda es el mejor recurso para relajarse. Les podría decir, que es como pegar un grito, muy pero muy intenso, al hacerlo uno siente un desahogo profundo.

Cuando experimentes rabia, inquietud, desasosiego e incluso miedo, sal a hacer una enérgica caminata, corre realizando intervalos de alta intensidad alternado con otros minutos a paso cómodo, para con estas explosiones drenar. Podrías probar lo mismo en una bicicleta estática o elíptica. También podrías bailar como si estuvieras haciéndolo por ultima vez.

¿Por qué mi recomendación?  Porque para mí, indiscutiblemente, el ejercicio es una herramienta muy poderosa para ayudarnos a drenar cualquier tipo de ansiedad.

Hoy vuelvo a escribirles sobre esto, porque optar por otros recursos como comer, en los últimos meses mis amigas y yo, hemos cometido ese pecado, quizás no sea una buena idea, porque normalmente sumamos calorías que solo nos encerrarán en un círculo vicioso, porque los excesos hacen que el cuerpo se estrese más en lo físico. Por solo dar un ejemplo: al comer excesivamente dormimos mal, esto nos agota y nos predispone al estrés más un disconfort general.

Si, pudiéramos decir en efecto, que comiendo podemos calmarnos, pero cuando estamos nerviosos, consumimos alimentos poco saludables, con gran frecuencia o en grandes cantidades; y al final, nos estaremos haciendo mucho daño. En consecuencia, ejercitándonos, no sólo se calma la inquietud y la ansiedad, sino que abrimos la puerta al bienestar, a largo plazo.

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¿Por qué nos perjudica la ansiedad?

La rabia, la inquietud, el desasosiego e incluso el miedo son una fuente de síntomas que no siempre se reconocen, pero estar ansiosos implican los siguientes inconvenientes: taquicardia, falta de aire, tensión, rigidez muscular, cansancio, alteraciones del sueño, incertidumbre, dificultad para tomar decisiones, preocupación excesiva, irritabilidad, hasta aumento de la falta de orientación e incluso, descuidos.

La buena noticia es que la mayoría de estas molestias que son verdaderos enemigos de la salud pueden dejar de ser parte de nuestras vidas haciendo ejercicio.

Realizar 30, 45 minutos o una hora de actividad física, cuatro días a la semana, que es la dosis mínima de ejercicio recomendada, según el Colegio Americano de Medicina del Deporte, marcarán la diferencia. No es una meta muy ambiciosa y estoy segura que podemos cumplirla, aunque sea en casa.

Una vez más: ¡Beneficios del ejercicio!

  • Modifica positivamente el estado de ánimo, ya que, nos facilita el manejo de emociones negativas como la ira y la rabia.
  • Nos permite dormir mejor, al drenar la tensión corporal.
  • Nos ayuda a meditar activamente, para deslastrarnos de las preocupaciones, porque nos ofrece un espacio para la reflexión que nos ayudará a pensar más claramente y así, encontrar solución a los problemas.
  • Con el ejercicio mejora nuestra condición física y con ello sin duda nuestra autoestima, ya que los cambios en el cuerpo optimiza por añadidura la auto imagen corporal.
  • Un valor agregado maravilloso del ejercicio, cuando lo hacemos fuera de casa, es que nos permite socializar y eso nos generará sin duda, bienestar mental.
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Ahora bien, quizás lo mejor de la actividad física es que sus beneficios sobre el estado de ánimo no sólo se reflejan a largo plazo, sino a corto plazo, ya que justo al terminar de hacer ejercicio podemos experimentar mucha energía y bienestar.

Por lo tanto, ante una situación de ansiedad tenemos la oportunidad de hacer gala de nuestras herramientas de autocuidado, y sin duda una de las mejores es activarse, “moverse”, para reducir la tensión y mejorar la autoestima.

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María Laura Garcia

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