La curiosidad, el deseo de aventura y la búsqueda de adrenalina pueden conducir a ciertas personas a involucrarse en prácticas sexuales muy riesgosas para su salud. Surgidas en tiempos recientes y otras con algo más de tradición, estas tendencias pueden suponer un verdadero peligro porque prescinden del uso de preservativos y de otros métodos que garantizan el sexo seguro.

En un reciente artículo para el portal Muy Interesante, Laura Marcos nos revela cuáles son algunas de las prácticas sexuales más peligrosas en estos días, partiendo de las consideraciones del sexólogo Carlos Horrillo. El experto asegura que estas actividades tan riesgosas responden a la necesidad de muchas personas de llevar el sexo a un nivel más salvaje.

Horrillo también advierte que la integridad física y la salud pisco-afectiva de los participantes suele estar comprometida durante estas relaciones sexuales, por lo que es imprescindible que todas las partes tengan libertad para escoger, sean conscientes de lo que estas actividades implican y que exista un consentimiento pleno. Siempre que se cumpla con todo esto, todos están en su derecho de experimentar cualquiera de estas prácticas sexuales:

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Bugchasing 

Por más increíble que pueda parecer, hay gente que busca exclusivamente tener sexo para contraer  el Virus del Sida, también llamado Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH). Las personas que van detrás de esta enfermedad usualmente frecuentan fiestas donde se abusa del alcohol, las drogas y se llevan a cabo relaciones sexuales sin protección.

Traducida al español, esta práctica se llama “cazar al bicho”, pero también se le conoce como bareback o serosorting. Además de buscar infectarse con el sida, los participantes se exponen a otras enfermedades de transmisión sexual (ETS) como la gonorrea.

El sexólogo Horrillo explica que las personas que sumergen en esta práctica tienen una ‘falsa percepción del peligro’ y no son totalmente conscientes del padecimiento al que se pueden someter. Por suerte para ellos, el avance en los tratamientos médicos del VIH ha reducido las probabilidades de morir pero esta afección.

Fisting 

Generalmente, esta consiste en introducir el puño en la cavidad anal o, de vez en cuando, en la vaginal. Es una práctica bastante popular dentro del mundo gay. De acuerdo con Horrillo, esta actividad también es frecuente en los países escandinavos, que practican una sexualidad mucho más brutal, encontraste  con la suavidad y el romanticismo de los países mediterráneos y hasta en el continente americano.

Si bien hay personas que la consideran una práctica liberadora, esta puede conllevar daños físicos bastante graves. “Principalmente, porque para llevarla a cabo, se consume una droga llamada popper, que consigue relajar y dilatar el ano. Es una droga terriblemente peligrosa porque baja mucho las defensas, e incluso puede producir un ataque al corazón” indica Laura Marcos. Esta práctica también puede dejar serios desgarros en la zona anal y, a largo plazo, causar incontinencias, problemas de esfínteres, de próstata y en los intestinos.

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Chemsex

Este es el nombre con el que se le conoce a las prácticas sexuales que involucran alcohol y drogas fuertes, sustancias que desinhiben a los participantes y en ciertos casos aumentan la percepción del placer. En español se entiende como “sexo químico” y el mayor riesgo que representa es la práctica de relaciones sexuales sin protección, que pueden llevar a contraer infinidad de ETS.

Slamsex

Bastante parecido a la anterior, el slamsex son las relaciones sexuales que se dan bajo la influencia de drogas inyectadas. Además de entrar en contacto por vía genital, los participantes también comparten las jeringas, aumentando el riesgo de infecciones y contraer enfermedades como la hepatitis B.

‘El muelle’

En palabras de Laura Marcos, esta actividad involucra a “varios jóvenes varones sentados en círculo con el pene erecto, y una o varias chicas que juegan a la penetración con ellos, hasta que uno de ellos no puede evitar eyacular, y pierde el juego”.

De acuerdo con información compartida en la revista Ser Padres, ‘el muelle’ no es peligroso solo por el riesgo elevado de contraer alguna enfermedad de transmisión sexual, “… sino también porque puede suponer un perjuicio para el desarrollo afectivo-sexual de los adolescentes que lo practican” agrega Marcos.

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Bondage

El bondage es una práctica sexual que requiere del dolor físico para la excitación. “Consiste en utilizar ataduras para inmovilizar a la pareja sexual, y realizar así una fantasía de dominación. El peligro reside en un mal uso de dichas ataduras, que puedan provocar lesiones, o incluso ahogamientos involuntarios” explica la redactora. Aun así sus riesgos no parecen ser mayores a los de algunas prácticas mencionadas hasta ahora.

Asfixia erótica

Marcos aclara que “la asfixia erótica adquiere poder cuando se impide el flujo del aire, no en cualquier momento del acto sexual, sino justo en el momento del orgasmo. Puede practicarse en compañía o a solas (asfixia autoerótica), y conlleva muchos problemas, dado que el ahogamiento puede salirse del control del individuo o de su pareja sexual”.

Stealthing

El propósito de esta práctica es retirar de la manea más sigilosa posible el preservativo durante el acto sexual. Bien sea el hombre o la mujer, se realiza sin previo aviso y sin consentimiento. Esto se puede considerar “un acto muy grave dado que el consentimiento en todas las áreas de la relación sexual (incluido cómo abordar la profilaxis) es la clave para disfrutar de una sexualidad libre” asegura la redactora.

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Las parafilias sexuales

Las últimas prácticas más peligrosas se pueden englobar en la categoría de las parafilias sexuales. Estas “son conductas que, lejos de considerarse peligrosas, tienen como objeto del deseo sexual algo fuera de lo común”, explica Marcos. Entre ellas podemos encontrar:

La coprofilia

Consiste en introducir heces, usualmente humanas, en el juego sexual como objeto de deseo. Como las heces son material de desecho y están plagadas de bacterias como la E. coli, esta práctica puede provocar una gran variedad de infecciones.

Electrofilia

Esta parafilia sexual busca la excitación sexual por medio de leves descargas eléctricas. El mayor riesgo de esta actividad es la falta de control en las descargas. Exponerse a un alto voltaje puede ser fatal.

Hematolagnia

“La hematolagnia (hemo-, sangre) implica provocar pequeños cortes o heridas en el propio cuerpo o el de la pareja sexual para excitarse. En general, las lesiones, aunque sean poco profundas, no son compatibles con la buena salud” expone Marcos. Como bien sabemos, muchos virus se transmiten a través del contacto con la sangre, como el VIH, por ejemplo.

Zoofilia

En el caso de la zoofilia el objeto de deseo no es una persona, sino un animal. Los peligros de esta práctica son diversos, porque los animales pueden ser portadores de bacterias y virus que no suelen poblar el cuerpo humano, y pueden transmitir enfermedades complicadas.

Esta última parafilia es una de las más controversiales al no tomar en cuenta el bienestar de los animales. Obviamente, estos no tienen la capacidad de consentir, ni entender qué es lo que está pasando, por lo que podría ser considerada como una forma de abuso.

Con información de:

muyinteresante.es

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