Muchos especialistas y estudios explican que la calidad de nuestra respiración afecta positiva o negativamente nuestra atención, capacidad cognitiva, pero sin duda también la manera como funcionamos orgánicamente en general.

¿Por qué? Porque si respiramos adecuadamente, de forma profunda, pausada y rítmica, los niveles de noradrenalina se estabilizan y siendo esta la hormona que se libera cuando nos encontramos frente a un reto cognitivo o hacemos ejercicios, pues ese buen nivel de dicha sustancia nos permitirá enfocarnos y estar emocionalmente a tono.

Es natural, al menos en mi caso, cuando estoy muy ansiosa o desbordada mentalmente ante una situación, respirar muy profundamente, una y otra vez, como para poder pensar bien y calmarme. Es algo natural para mí. Es como si al hacerlo, pudiera reevaluar la situación con mayor efectividad para tomar una buena decisión o accionar de la manera más acertada y ecuánime posible.

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¿Qué dice la ciencia?

La neurociencia ha puesto sobre el tapete, que la respiración estimula al sistema nervioso simpático y parasimpático, lo cual activa diversas funciones cerebrales, equilibra los hemisferios, además de que favorece la creación de nuevas conexiones neuronales, con lo cual seguramente pensaremos mucho mejor.

Como ya les escribí, los científicos hallaron que la respiración consciente y profunda genera niveles positivos de noradrenalina, que potencian la concentración. Si estamos ansiosos y respirando mal o aceleradamente, o si estamos decaídos y respirando deficientemente, es decir, con una respiración clavicular; la cantidad de noradrenalina en sangre, ya sea por exceso o defecto, dificulta que razonemos o aprendamos de manera óptima.

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Respira bien = Vive bien

En la medida que nos vamos haciendo conscientes de la calidad de nuestra respiración vamos convirtiéndonos en dueños y conocedores de una herramienta que cambiará nuestra vida, definitivamente para mejor, y claro está siempre podrás mantenerte en foco.

Solo basta 1 minuto de atención para lograr una respiración “nasal” profunda y lenta. La respiración bucal, sola resulta útil, para cuando estamos entrenado, porque requerimos una mayor cantidad de oxígeno. Nuestro objetivo, debe apuntar indefectiblemente a que los pulmones siempre estén llenos.

En momentos de gran tensión, aprender a tener el control sobre nuestra respiración, insisto, nos ayudará a serenarnos.

Beneficios…

  • Una buena oxigenación da lugar a una mayor producción de sangre y con esto, poder eliminar fácilmente toxinas.
  • El oxígeno participa del metabolismo general del organismo, proceso esencial para transformar alimentos en energía.
  • El oxígeno que reciben nuestro cerebro, columna y nervios permite una buena relajación de los mismos, lo que también calmar un corazón acelerado y además lo fortalece.
  • El respirar bien tonifica o les otorga fuerza a nuestros
  • La glándula pituitaria que controla las funciones de otras glándulas, al estar bien oxigenada, mantendrá la producción hormonal a tono.
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¿Cómo respirar?

Si se sienten respirando desordenadamente y desean normalizar o corregir su respiración, inspiren por la nariz durante 5 segundos, aguanten el aire otros 5 o 7 segundos; luego expiren durante 10. Repitan este sencillo proceso 5 veces y sigan con una respiración controlada, es decir, inhalen nasalmente durante 3 segundos y exhalen también por la nariz 3 segundos, hasta que se sientan enfocados y más tranquilos.

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María Laura Garcia

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