La salud física y la emocional van de la mano sin duda, de hecho, en la columna de la semana pasada les hablaba de la existencia del dolor emocional y como éste nos podía enfermar sino lo controlábamos y mitigábamos, pero el día de hoy les voy a hablar un poco sobre cómo, si cuidamos nuestra salud orgánica, esa sensación de bienestar físico redunda positivamente también en nuestra salud mental. De hecho, aquí valdría la famosa frase: “no se sabe… ¿qué fue primero? ¿El huevo o la gallina?”

Los expertos afirman que la salud física refuerza la salud emocional y fomenta la curación espiritual y yo lo certifico por experiencia propia, ya que es un error común, aun con la cantidad de información que se difunde al respecto, que los seres humanos veamos la salud emocional como algo separado de la salud física, estando muy, muy relacionadas. Ustedes seguramente coincidirán conmigo en que será mucho más sencillo superar cualquier problema emocional si estamos en buena forma física y además que los hábitos saludables, como ejercitarnos, ayudarán a que estemos de mejor humor en medio de tanto estrés.

Salud física

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El buen ánimo y la plenitud…

Las personas felices tienden a ser personas sanas y viceversa, por ello, les voy a compartir una serie de estrategias, por llamarlas de alguna manera, que trato de poner en práctica a diario, en mi cotidianidad, para mejorar mi bienestar emocional y físico:

Comer balanceadamente

Lo que comemos impacta directamente en nuestro estado de ánimo y niveles de energía, tanto a corto como a largo plazo. Comer “de todo” y en cantidades moderadas, ayuda al organismo y sobre todo a nuestro cerebro a estar enfocado y feliz. Comer alimentos procesados nos debilita y nos hará propensos a desarrollar enfermedades crónicas. Insisto, modere la calidad y sobre todo la cantidad de lo que ingiere, porque todo exceso someterá al cuerpo a la ardua tarea de procesar y metabolizar lo consumido, generando mayor cantidad de radicales libres, es decir, esas terribles sustancias que nos envejecen y enferman.

Un aparte especial está, en eso de consumir alimentos nutritivos, el comer grasas omega-3 de origen animal, ya que las bajas concentraciones de las grasas omega-3, EPA y DHA, aumentan el riesgo de sufrir cambios de ánimo, así como los trastornos relacionados con los cambios de humor, como la bipolaridad y la depresión.

Salud física

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Dormir bien

Un sueño deficiente se asocia a trastornos psiquiátricos como la ansiedad y la depresión, mientras que, una persona que duerme bien suele caracterizarse por ser positiva, optimista y con mayor autoestima, así como también tendrá una mayor capacidad cognitiva para resolver los problemas cotidianos y las dificultades.

Exponerse al sol moderadamente

Aunque en países tropicales como Venezuela, esto no es tan complicado, conozco a personas que salen muy temprano de su casa, aun de noche y llegan también a oscuras; por tanto, reciben muy poca luz del sol, y esto es esencial para la producción de vitamina D. Los niveles bajos de esta vitamina están relacionados con la depresión. Pero, además la exposición “segura” (horas adecuadas) al sol, mejora el estado de ánimo y aumenta los niveles de energía a través de la liberación de endorfinas.

Sean Optimistas

Ver el lado positivo a las cosas aumenta nuestra capacidad de experimentar felicidad diariamente, y ayuda a enfrentar el estrés de una mejor forma. No es tan complicado comenzar a ver el vaso medio lleno y no medio vacío.

Conservar la esperanza. La Fe nos permitirá tarde o temprano ver la luz al final del túnel. Esforzarnos en cumplir nuestras metas, incluso las pequeñas, puede ser útil para fortalecer la esperanza.

Salud física

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Autoaceptación

Exigirnos demasiado o el exceso de pensamientos autocríticos nos llenan de negatividad y nos cargará de mayor estrés. Evalúen lo malo para mejorar, pero simultáneamente enfóquense en sus virtudes para seguir adelante y lograr avanzar más sobreponerse a los obstáculos cotidianos. Algo vital es, a toda costa, no compararse con los demás.

Fomente relaciones saludables con su entorno

Debemos cultivar nuestras relaciones familiares, amistosas y laborales ya que, tener nexos a través de los cuales nos sintamos amados, apoyados y aceptados es indispensable para mantener un buen ánimo porque tendremos nuestras necesidades emocionales satisfechas. Por tanto, pónganse como objetivo acercarse a otras personas para desarrollar y cultivar relaciones positivas.

Expresar Gratitud

Aquellos que somos agradecidas por lo poco o mucho que tenemos y que nos centramos en verle el lado bueno a las cosas, logramos lidiar mejor con el estrés, experimentamos un mayor número de emociones positivas y logramos alcanzar más metas porque no nos detenemos ante lo malo. Para lograr mantener este enfoque, les recomiendo hacer listas semanales de lo bueno que les sucede, recibe y/o que tiene.

La esperanza

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Encontrar un Propósito y Significado

El trazarse metas, objetivos o lo que es lo mismo, cuando lo que hacemos a diario tiene un propósito, nuestra vida tendrá un significado que nos generará bienestar mental. Si no han encontrado un rumbo motivador evalúen sus capacidades y lo que les gusta hacer para conseguir el camino. Por ejemplo, la meta más simple que me he trazado en la vida es el crecimiento emocional y espiritual, es decir, ser una mejor persona todos los días.

Adaptarse al entorno

Para poder acoplarnos a las demandas de nuestro entorno debemos dominar el uso de nuestras habilidades y con ello, poder cumplir efectivamente con los retos más las responsabilidades. También es esencial hacer un uso correcto del tiempo para rendirlo, porque quizás este es el factor más importante al momento de cumplir las metas y resguardar nuestro bienestar mental más orgánico.

Ejercitarnos con regularidad

La actividad física aumenta los niveles de neurotransmisores que promueven la salud, como por ejemplo la serotonina, la dopamina y norepinefrina, lo que podría amortiguar algunos de los efectos del estrés, así como a aliviar algunos de los síntomas de la depresión.

En lugar de ver el ejercicio como una herramienta médica para bajar de peso y prevenir enfermedades, véanlo como un instrumento diario para mejorar de forma inmediata el estado de ánimo, reducir el estrés y sentirse feliz.

Vivir en el aquí y en el ahora

Debemos procurarnos minuto a minuto la «conciencia plena» que significa prestar atención activamente al momento en el que nos encontramos. La meta es vivir el momento o evitar la distracción o los pensamientos negativos y sin caer en sus implicaciones emocionales. La conciencia plena incrementa nuestro bienestar.

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María Laura Garcia

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